La gestión de los impuestos y la sanidad, los grandes focos de queja por la burocracia

El 75 % de los gallegos ven injustificados los retrasos de la Administración en los servicios públicos. El disgusto ante las demoras de la Administración crece entre la población de 30 a 64 años

Imagen de archivo de la oficina de Hacienda en Ferrol
Imagen de archivo de la oficina de Hacienda en Ferrol

redacción / la voz

La espera por una respuesta de la Administración, las demoras, la falta de comunicación entre organismos públicos, el silencio administrativo... La burocracia en definitiva se ha convertido en una de las principales quejas de los ciudadanos. Pero, puestos a concretar, hay tres ámbitos en los que se centran los problemas de los gallegos con las Administraciones: impuestos, sanidad y licencias. Según una encuesta del Instituto Sondaxe para La Voz, esas tres áreas encabezan el ránking de la batalla de los ciudadanos con su concello, la Xunta o el Estado. Por detrás aparecen otras, como educación o tráfico.

Es comprensible que se trate de esos tres servicios. La sanidad -y los asuntos sociales, como dependencia o discapacidad- son fuente recurrente de lamento por los retrasos, la falta de respuesta o la petición de más documentación, sobre todo por parte la Xunta. En el caso de los tributos, el foco se pone en ayuntamientos y Hacienda, principalmente por dos incordios: primero, impuestos cobrados de manera incorrecta, pero cuya resolución tarda en ejecutarse, cuando al ciudadano no se le dan esos tiempos; y segundo, porque se sigue produciendo una falta de diálogo para compartir datos entre Administraciones, que evite que el contribuyente tenga que ir a varias ventanillas.

El estudio de Sondaxe revela que entre aquellos que han tenido problemas en la respuesta de la Administración -prácticamente uno de cada cuatro gallegos-, los que residen en ciudades son los que presentan más quejas, prácticamente el doble que los de entornos más rurales (municipios de menos de 5.000 habitantes). Y que son los despachos más próximos, los de los concellos y la Xunta, los que concentran un mayor porcentaje de preocupaciones para los gallegos.

Ahora bien, ¿creen los gallegos que hay algún motivo que justifique los excesos de la burocracia? ¿Es entendible esa doble velocidad, la que obliga a los ciudadanos a responder rápido a la Administración, pero que esta no lo haga al mismo ritmo? La respuesta es tajante para 56 % de los consultados: no, en ningún caso. Más de la mitad de los encuestados creen que no puede haber distinción entre los tiempos que se le reclaman a los contribuyentes, con la consiguiente penalización, y los que luego se emplean en los despachos, que tienen otro ritmo y una sanción diferente. Para un 20 % de los consultados, solo se justifica ese trato «en casos muy específicos», y únicamente un 5 % entiende que puede haber razones para ello, principalmente la falta de medios.

Los porcentajes de descontento son más elevados en cuanto se tocan los tramos de edad que va de los 30 a los 64 años, que es el período en el que se intensifican las relaciones con las Administraciones, sobre todo en lo que tiene que ver con el pago de impuestos, la solicitud de trámites, la petición de servicios... La ratio de quienes no ven justificación alguna sube en estas edades hasta el 61 %. Curiosamente, el porcentaje en el que se encuentra una mayor comprensión a las demoras está en la población ya jubilada, que también es la que, por los general, tiene que acceder con más asiduidad a los servicios sociales y a los sanitarios, fuente de queja recurrente por su lenta respuesta.

Hay cierta variación también cuando se atiende al ámbito de residencia. Así, los gallegos que viven en municipios medio-grandes -entre los 20.000 y los 50.000 habitantes- son los que toleran menos la burocracia, asegurando un 66 % de los consultados que no está justificada en ningún caso, y otro 16 % que solo en situaciones contadas. En el polo contrario, los que viven en los municipios más pequeños.Y un tercer análisis: por situación laboral. Ahí son los autónomos -uno de los colectivos que tiene que recurrir más a la Administración, y que se enfrenta a más papeleo- los que presentan los resultados más tajantes: solo justifican los retrasos un ínfimo 3 %. El resto se muestra inflexible ante el «vuelva usted mañana».

¿Problemas con la Administración?

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La mitad de los consultados han tenido problemas el último año 

Los problemas con la Administración son algo que viene de hace tiempo, ineficiencias en la gestión que en muchos casos se asociaban a la falta de medios. La irrupción de las nuevas tecnologías debería haber agilizado ese proceso. No es así. Según revela la encuesta de Sondaxe, más de la mitad de los consultados han tenido problemas durante el último año, pese a la irrupción de la e-Administración. En concreto, el 32 % de los ciudadanos que dicen haber tenido que pelearse con la burocracia aseguran que su problema ha sido en los últimos seis meses. Otro 11 % lo marca entre los últimos seis y doce meses. Y hay hasta un 18 % que apunta a que esos problemas vienen de hace cinco años. 

Además, hay un sentir común entre los ciudadanos: un 66 % corroboran ese sentir común: hay una doble velocidad de la Administración, esa que exige un nivel de respuesta más ágil a los ciudadanos de lo que aquella es luego es capaz de ofrecer. Ese sentir es mucho más acusado entre los ciudadanos de 30 a 64 años: un 74 % aseguran que es así, que se exige más al ciudadano que lo que ofrecen a cambio los administradores. El porcentaje más bajo se da entre los jubilados: solo lo ven así un 44 %. Lo cierto es que este colectivo es también el que se muestra más comprensible con el exceso de burocracia, y el que se muestra menos proclive a sancionar a los diferentes estamentos públicos cuando se incumplen plazos de respuesta.

Milagros Otero: «No es inevitable tener una Administración tan burocratizada, hay modelos más ágiles»

domingos sampedro
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