Apiñados en un enjambre de ladrillo

Una manzana del barrio coruñés de Agra do Orzán y otra del vigués de Torrecedeira acogen las mayores concentraciones humanas de Galicia con hasta 1.091 personas en una hectárea

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vigo / la voz

La manzana formada por los trece edificios construidos entre la ronda de Outeiro y las calles Luís de Camoens, Antonio Pedreira Ríos y alcalde Liaño Flores en A Coruña, es el espacio con mayor densidad de población de toda Galicia. Viven más personas alrededor de la plaza interior y los edificios que completan la parcela del barrio del Agra do Orzán que en varios pueblos de la comunidad. Su densidad de ocupación es de 1.091 personas por cada 10.000 metros cuadrados, mientras que la media gallega no llega ni a un ser humano en igual superficie, solo 0,92.

A Coruña, la ciudad menos extensa de las siete gallegas, es por su tamaño la que presenta la mayor concentración poblacional situando una treintena de las secciones de la urbe entre las de mayor densidad de la comunidad, con la manzana señalada de la ronda de Outeiro en cabeza con sus edificios de doce y trece alturas en los que su padrón supera ligeramente el millar de habitantes, según señala un trabajo sobre el estado de las ciudades que acaba de culminar el Instituto Galego de Estatística. 

Vigo. Sin embargo son los veinte portales que se suceden entre bajos comerciales del barrio vigués de Torrecedeira donde se encuentra la segunda mayor concentración de la comunidad. Entre la calle principal del mismo nombre y las de Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez y Marqués de Valterra se agrupan 758 habitantes por cada 10.000 metros cuadrados. No hay en Vigo otro punto de tanta concentración humana, aunque también destacan varias manzanas de las márgenes de la Gran Vía, Colón y Travesía de Vigo. 

Santiago. Pese a ser la cuarta en número de habitantes, presenta el tercer pico urbano más alto en densidad poblacional, situándose este en O Hórreo, donde otra sucesión de 22 edificios ubicados entre la avenida de Lugo, con Fernando III el Santo, San Pedro de Mezonzo y la rúa da Rosa congregan 586 vecinos por cada hectárea. En su caso conforman un amplio espacio interior dividido por terrazas sin conexión, aunque cuenta con piscina en una de ellas. 

Pontevedra. Pontevedra, la ciudad que mejor ha ido salvando en los últimos años el declive poblacional, también tiene un cogollo de alta densidad en el mismo centro con 548 residentes por hectárea. Este se ubica en las proximidades de la iglesia Virxe do Camino constreñido por las calles Loureiro Crespo con José Millán, San Antoniño y Casimiro Gómez. Su diseño es similar al de las otras zonas saturadas de la comunidad, ladrillo hacia arriba y con edificios pegados, pero en su caso al menos está aligerada por tres calles que la cruzan. 

Ourense. En Ourense la mayor densidad se encuentra también en el centro, entre la avenida de Buenos Aires, con Celso Emilio Ferreiro, Valle Inclán y Noriega Varela. De nuevo edificios pegados y de hasta nueve alturas que dejan en el interior una marea de terrazas inaccesibles y enlosadas, concentran una masa residencial que llega a 540 personas por cada 10.000 metros cuadrados. 

Lugo. En la misma superficie tipo, el récord llega en Lugo a 363 personas y se ubica fuera de las murallas en la ronda das Fontiñas con Montero Ríos y carril das Flores. La disposición en su caso es diferente al de las anteriores ciudades, al prevalecer los grandes edificios exentos a lo largo de las rondas que los circundan. Sin embargo algunos de los bloques que conforman ese espacio aún cuentan a su lado con parcelas libres para que la construcción siga avanzando. 

Ferrol. En Ferrol, el nivel de densidad baja a 313 residentes por cada 0,01 kilómetros cuadrados en su marca más alta, que se localiza entre las calles Venezuela con Vila Soledad, Sánchez Calviño, Nova de Caranza y Chile. La ciudad departamental es la cuarta donde más está bajando la densidad de población en el tejido urbano gallego, perdiendo en dos años 31 habitantes por cada hectárea, mientras que A Coruña bajó en 71; Vigo, en 58; Ourense, 36; Pontevedra, 14; Lugo, 4, y Santiago incluso crece al ganar 5. 

Las mayores concentraciones de extranjeros se registran en A Coruña y Ourense

La manzana formada por las calles Entrepeñas, Vila de Negreira y Bellavista en el barrio coruñés de Agra do Orzán, es donde mayor concentración de extranjeros se registra en las ciudades gallegas. Hasta un 14,7 % de sus habitantes han llegado de otros países, principalmente de Venezuela, además de Perú y Uruguay.

La segunda mayor densidad de inmigrantes extranjeros se ubica en el entorno de la Gran Vía de Vigo en las inmediaciones de El Corte Inglés, donde cuentan con pasaporte de otros países el 13,8 % de sus vecinos, en su mayoría colombianos, paraguayos y dominicanos. Los alrededores de la plaza de abastos de Ourense concentra el tercer grupo extranjero más denso, con un 12,6 %.

Ferrol y Vigo son las ciudades con más habitantes nacidos en la propia urbe

El grado de autoctonía es uno de los termómetros que mide la capacidad de una ciudad de atraer personas de otros lugares y al mismo tiempo el arraigo de su población. De las siete ciudades son Ferrol y Vigo las que más habitantes tienen nacidos en la propia urbe, o lo que es lo mismo, con menos inmigración. En Ferrol ese grado de autoctonía señala que el 61,3 % de sus vecinos son nacidos en la ciudad, porcentaje que en Vigo llega al 59,7 % en una evolución creciente.

Pontevedra es la última de las urbes en las que el volumen de residentes nacidos en la ciudad está por encima de la media de la comunidad, que es del 55,7 %, mientras que en el caso pontevedrés se sitúa en 57,1.

Ourense es en cambio la ciudad con mayor intercambio residencial, ya que solo el 46,8 % de sus vecinos vinieron al mundo en la misma capital provincial, nutrida en su caso con gran número de inmigrantes del resto de la provincia. En A Coruña el grado de autoctonía llega al 48,3 %, mientras que en Santiago sube hasta el 52,7 %.

Ferrolanos y ourensanos son los que presentan una edad media más alta

Solo los ferrolanos rebasan la media de edad de los gallegos (47 años) con 48,3, y Ourense es la segunda urbe más envejecida con 46,3. Pontevedra resulta la más joven, con una media de 43,5 años. Le siguen Lugo (44,7), Vigo (44,8), Santiago (44,9) y A Coruña (46,1).

En Vigo la calle que suma menos edad es Teixugueiras, en Navia (31 años) y la más madura, Bembrive (53,6). En A Coruña los extremos los constituyen parte de Novo Mesoiro (30,3) y la ronda de Monte Alto (53,6). El barrio de O Polvorín de Ourense marca el techo de la Galicia urbana (58,1 años) y baja a 38,6 en el de Antolín. Los extremos en Lugo son Fingoi (38,4) y A Lagoa (52,2). La rúa Manuel María presenta la edad media más baja de Santiago (37,2) y Roán (52,8) la más alta. En Pontevedra los límites los fija A Parda (34,4) y Campolongo (52,9), y en Ferrol la avenida de Esteiro (43,5) y Caranza (54,4).

La gran colmena coruñesa se vuelve internacional

jorge casanova
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Agra do Orzán, el punto demográfico más caliente de Galicia, vira de la propiedad al alquiler

En Galicia hay 32 ayuntamientos con una población menor que la que reside en una manzana concreta del Agra do Orzán de A Coruña. La delimitan la ronda de Outeiro y las calles Alcalde Liaño Flores, Joaquín Lens y Luis Camoens y en ella están censadas 1.054 almas. La clave está en el descomunal edificio de la fachada sur: el Divina Pastora, una promoción de doce plantas, una plaza y dos calles interiores que facilita la comunicación a los diferentes portales y que, en su conjunto, abarca casi dos terceras partes de esta gran colmena. «Aquí tenemos de todo», comenta María, una señora de 76 años que sale de uno de los portales interiores del Divina Pastora: «El centro de salud, supermercados, colegios, farmacia... Y estamos al lado de la calle Barcelona, que es como la calle Real». María, a la que le gusta el ambiente, compró el piso hace casi 50 años, crió a sus hijos, enviudó y sigue residiendo donde lo hizo la mayor parte de su vida. Es el perfil de buena parte de este microcosmos. Sin embargo, la configuración sociológica está cambiando, muy deprisa según la opinión de algunos: «Lo que ha pasado es que aumentó el alquiler a medida que han ido falleciendo los propietarios. Los hijos no vienen a vivir, venden el piso y lo compran inversores que lo ponen en alquiler», explica Esther Torrado, de la inmobiliaria Metrópoli, uno de los muchos negocios instalados en esta manzana. En pleno bum del alquiler, no queda un piso libre: «Duran un día en el mercado, porque el teléfono no para de sonar», dice Esther. Encontrar una vivienda estándar por 450 euros es tener suerte. El año pasado estaban a 350.

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«Todos os meus veciños teñen máis de 90 anos»

cándida andaluz
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O Polvorín, el barrio ourensano más envejecido, tiene casas bajas y se rodeará de urbanizaciones con edificios altos

A los vecinos del barrio ourensano de O Polvorín no les sorprende que se les diga que son los más envejecidos de Galicia, que la edad media de la población es de 58,1 años. Hace tiempo que ellos mismos se han dado cuenta. No les hacen falta ni estadísticas ni comparaciones. Lo saben. «Normal. Mis raíces en O Polvorín parten de 1986. Mi madre nació aquí y yo nací aquí. Llevamos alrededor de cien años en el barrio y en todo este tiempo se han hecho doce casas, nada más», explica Carmen López, presidenta de la asociación vecinal. Sin contar unos bloques sociales inaugurados por Franco en los pasados años 50.

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