«El Estado no cortó de raíz la escalada de violencia y ahora se paga»

Francisco Mena, presidente de la Coordinadora de Asociaciones Antidroga del Campo de Gibraltar

Francisco Mena
Francisco Mena

Francisco Mena es el rostro más visible del movimiento antidroga en Andalucía. Él y sus compañeros, en la Coordinadora Alternativas, que aglutina a la docena de asociaciones de la comarca de Algeciras, empezaron ayudando a los heroinómanos. Ahora luchan contra el narcotráfico y los narcos colaborando con el Ministerio del Interior hasta el límite de sus competencias.

-¿Satisfechos con la respuesta del Gobierno?

-El Estado no hace todo lo que debería. Sus mecanismos son excesivamente lentos para dar respuesta al problema, que exige inmediatez. Aquí se cruzaron líneas rojas hace dos años que se traducen una escalada de violencia y armas de fuego. Llevamos dos años esperando una respuesta, pero con la rotundidad necesaria.

-¿Cómo era la situación antes?

-Había unas leyes no escritas. A ningún agente se le ocurría sacar la pistola para liarse a tiros, ni a un narcotraficante se le ocurría enfrentarse a las fuerzas del orden. Eso cambia radicalmente hace dos años cuando se intercepta un alijo en la Atunara (La Línea) y más de 150 personas salen de todos los sitios para defender ese alijo de droga y evitar que sea requisado. Apedrean el coche de los agentes, lo destrozan. En ese momento, el Estado no cortó de raíz la escalada de violencia y ahora se sigue pagando.

-La fuerzas del orden hablan de hechos puntuales para referirse a estos altercados.

-Cierto. El problema es que ahora vivimos rodeados de hechos puntuales. Se embiste a un coche de policía, un hecho puntual; se saca a un narco de un hospital con pistolas, otro hecho puntual; intentan quemar lanchas de Aduanas, otro hecho puntual; pegan a un guardia civil por la calle, otro hecho puntual. El Estado no reconoce la magnitud del problema.

-¿Hay suficientes agentes?

-No, y menos desde los recortes de la crisis. Aquí tenemos dos comisarías de Policía Nacional con unas plantillas obsoletas que nunca se completan. Siempre están al 80 % u 85 %. Cuando se pierde el principio de autoridad, que es lo pasó aquí, llega la impunidad. Conseguimos que nos envíen fuerzas extraordinarias de otras ciudades, pero esa no es la solución del problema. Son parches. Exigimos más agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera que conozcan el terreno y que estén aquí durante años. Ese es otro problema, los funcionarios que son destinados a la zona acaban pidiendo el traslado.

-¿Por qué?

-Muy fácil, un guardia civil gana lo mismo en el Campo de Gibraltar que en Cuenca o Guadalajara, vive más tranquilo y trabaja menos. La bahía de Algeciras necesita la singularidad que se le dio al País Vasco en su día. Tienen que declarar esto zona de especial conflictividad para que los agentes que vengan puedan quedarse y cobrar según su actividad. Eso daría estabilidad a la plantilla y podríamos tener unidades de investigación arraigadas. Ahora solo se cogen kilos de droga».

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