Doce asociaciones avivan el recuerdo de la generación perdida en Algeciras

Los grupos antidroga están hermanados con los de Galicia y viajaron a Arousa varios años

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El galope de la heroína dejó unos 4.500 muertos en la comarca de Algeciras. Los cementerios ya estaban saturados a finales de los ochenta. Miguel Alberto Díaz perdió a su hermano Ramón, en 1990, por una sobredosis. «Ese mismo año hicimos una manifestación frente a la comisaría de Algeciras. De algo sirvió. A la semana desmantelaron la brigada de estupefacientes. Todos detenidos por corruptos». El fallecimiento de Ramón alentó a Miguel Alberto para crear la asociación antidroga Barrio Nuevo, en Algeciras. En el resto de la comarca existen otros once colectivos antidroga, agrupados en la Coordinadora Alternativas, que mantienen vivo el recuerdo de la generación perdida y que llevan los años suficientes en esta cruzada para haberse hermanado con sus compañeros de trinchera en territorio gallego.

«Fuimos a Galicia, estuvimos en Vilagarcía de Arousa, nos trataron maravillosamente y luego trajimos a las madres aquí. Carmen Avendaño se desplazó en varias ocasiones a Algeciras invitada para acompañarnos en jornadas», recuerda Miguel Alberto antes de añadir: «Eran otros años, en Galicia empezaron antes que nosotros. Lo primero que hicimos fueron movilizaciones, hablamos de finales de los ochenta, principios de los noventa. Son manifestaciones por la heroína, no por el narcotráfico. Diariamente se morían cinco o seis chavales por el consumo de heroína».

Más calle

La medidas de presión fueron a más con cortes en la N-340 (en aquel momento uno de los viales más importantes, sobre todo para el transporte de mercancías). «Todos los días, sin excepción, cerrábamos la N-340, que es igual que si ustedes cortan el puente de Rande. Luego dimos otros pasos en forma de concentraciones y siempre con personas de toda la comarca que se iban sumando. En lugares como Jimena, Castellar, Algeciras, Tarifa o La Línea se vendía mucha heroína, por eso nacieron asociaciones en cada municipio».

Pero la unión por sí sola no hacía la fuerza. Los cadáveres iban en aumento por causas clínicas difíciles de entender. «Muchos murieron en silencio por el sida, pero al principio nadie sabía de qué. Se ha resfriado y se ha muerto, le salieron unas manchas en la piel y se ha muerto... Todos los partes de defunción eran paros cardiorrespiratorios, y nos preguntábamos, ¿qué les ocurre? Nos dimos cuenta de que todos habían sido o eran en ese momento consumidores de heroína, pero no sabíamos qué pasaba. Hasta que fuimos a ver un médico en el hospital de Algeciras, que se llama Torres Tortosa, y nos explicó qué era el sida y su alcance».

El número de muertos era tan exagerado que los colectivos antidroga movilizaron a todos los curas de cada parroquia de la comarca para que informaran de cuántos entierros habían oficiado en el último año por causas desconocidas. «Solo queríamos hacer un censo, saber realmente a qué vecinos mató la droga y el sida».

El Campo de Gibraltar ha estado históricamente ligado al contrabando. Esa es la clave, el caldo de cultivo. Azúcar, café, penicilina, chocolate y el tabaco. Este último se hacía en planeadoras, llamadas Phantom, y eso eran los noventa. El descaro era tal que las embarcaciones entraban a La Línea por cualquier punto. Aquello se acaba de un plumazo cuando Gibraltar decide prohibir las Phantom en su agua territorial. Pero ya se creo la estructura, y teniendo a 13 kilómetros Marruecos, las redes del narcotráfico encontraron en Algeciras el escenario perfecto para trabajar. Ahora mismo, junto a Afganistán, son los mayores productores del mundo.

Un modelo de trabajo paralelo al de la Fundación Galega contra o Narcotráfico

El Congreso de los Diputados recibe el día 30 a la Coordinadora Alternativas, formada por las doce asociaciones antidroga que se reparten por la bahía de Algeciras. El agente social comparecerá, a través de su presidente, Francisco Mena, en la comisión de Interior del Congreso de los Diputados a petición de Unidos Podemos para explicar la problemática social que atraviesa el Campo de Gibraltar desde hace décadas derivada del narcotráfico. «Será la primera vez que una persona de la sociedad civil interviene ante esta comisión para explicar el problema que vive el Campo de Gibraltar», exponen en la coordinadora, que conoce el problema a fondo, con nombres y apellidos y las soluciones que servirían, según sus integrantes, para frenar la escalada de violencia.

Ajustes burocráticos

La Fundación Galega contra o Narcotráfico, desde las Rías Baixas, trabaja ahora en un proyecto incluso más ambicioso. Las conclusiones obtenidas el año pasado en una jornada de ponencias con los principales actores de la lucha contra el narcotráfico en España, incluidos agentes de otros países, están sintetizándose para ser expuestas en Madrid. El objetivo es hacer los ajustes necesarios en la mecánica burocrática para facilitar el trabajo de los agentes, que es cambiante, dada la continua capacidad de los malos para reinventarse.

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