En el interior del gigante del aluminio

Aquí trabajan más de mil empleados directos y quinientos de empresas contratistas


viveiro / la voz

Amanece y en la ría de Viveiro hay varios cargueros al abrigo desde hace días esperando a poder entrar en el puerto de Alcoa para descargar la bauxita y otras materias primas que transportan desde Guinea Conakry y de las que se obtiene la alúmina.

Así comienza todo el proceso de producción en el interior del complejo industrial de este gigante del aluminio en San Ciprián, en la costa de Lugo, que consta de dos fábricas -de Alúmina y de Aluminio- y las instalaciones de servicios comunes, como el muelle.

Aquí trabajan más de mil empleados directos y quinientos trabajadores de empresas contratistas, en tres turnos diarios e ininterrumpidos: 6 de la mañana, 2 de la tarde y 10 de la noche. Así los 365 días del año. A mediodía el enorme comedor es un hervidero.

En la planta de Alúmina

En el muelle se descargan toneladas de tierra rojiza transportada desde las minas de Guinea Conakry, que acaba siendo transformada en un polvo finísimo de color blanco, similar al azúcar (tras ser disuelta en sosa cáustica a alta presión por vapor).

En Alcoa-San Ciprián se obtiene una de las alúminas de mayor calidad del mundo. La planta de Alúmina utiliza gas natural, la fuente de energía más limpia disponible con garantía de suministro constante.

Las cuentas son fáciles: con 4 toneladas de bauxita se logran 2 de alúmina y de estas, una de un metal ligero, resistente, extraordinariamente versátil y muy presente hoy en día en nuestras vidas: el aluminio.

En la factoría explican que el aluminio es el mineral más abundante en la tierra; sin embargo, no existe de manera aislada. Para conseguirlo, es necesario someterlo a un proceso que requiere gran cantidad de energía eléctrica.

La subestación eléctrica principal es el corazón de la planta de Aluminio de Alcoa. Recibe energía de la red nacional de alta tensión a 410.000 voltios; consume tanta electricidad como las principales ciudades de Galicia. El gasto en energía -más del 40 % del presupuesto- es uno de los grandes problemas de la multinacional.

Es ahí en la planta de Aluminio donde la alta energía permite obtener el metal por electrólisis. Un proceso muy complejo del que sale el metal líquido en un molde sobre una plataforma móvil, que se enfría con agua para que adopte la forma deseada: ya sean tochos para extrusión, lingotes para piezas de fundición o placas para laminación, dependiendo del uso final que se le quiera dar.

Todo este proceso requiere grandes instalaciones, equipamientos complejos, un intenso consumo de energía eléctrica y la tecnología más avanzada del sector. Por eso Alcoa-San Ciprián es la joya de la multinacional y goza de un merecido reconocimiento mundial por su eficiencia tratando además de respetar el medio ambiente.

Al anochecer la misma imagen en la ría de Viveiro: más cargueros iluminados y al abrigo en la ría con la proa siempre cortando el viento esperando a entrar a puerto nada más comience a amanecer..

Y a mayores está la acción social de Alcoa en toda A Mariña y en Galicia en favor de la educación y el medio natural.

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