El gasto en recetas condiciona un año más el plus de los médicos del Sergas

La prescripción adecuada supone hasta el 45 % del complemento, cercano a 3.000 euros

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Santiago / La Voz

Quizás ya no con tanto peso como en años anteriores, pero la adecuada prescripción de fármacos condiciona en gran medida el complemento de productividad variable, un plus que se da a los médicos por cumplir los objetivos marcados por cada gerencia. Los indicadores son definidos en cada área sanitaria y en función de la especialidad del facultativo -no son iguales para un médico de familia que para uno de urgencias o un pediatra-, pero todos tienen algo en común: la prescripción influye mucho en el cobro total o parcial de este complemento.

En A Mariña, por ejemplo, supone casi la mitad del plus para los profesionales de los puntos de atención continuada, un 45 %. Se mide si el coste medio por receta es mayor o menor de diez euros, si se prescriben genéricos o que las novedades terapéuticas -de precios elevados- no superen el 0,5 % del total. La suma de siete indicadores relacionados con la adecuación a la prescripción supone el 45 % del peso del complemento, que se acerca a los tres mil euros anuales en caso de cumplirse al cien por cien.

En los objetivos de gestión firmados en O Salnés para los médicos de familia baja la importancia que se da a la prescripción. En este caso no supera el 40 % del total. Que no haya lista de espera superior a cinco días para una cita en primaria; controlar a los pacientes que tienen factores de riesgo y enfermedades como diabetes, insuficiencia cardíaca o hipertensión arterial, o incrementar las consultas con los enfermos crónicos son algunos de los deberes que los responsables sanitarios ponen a sus profesionales.

También las nuevas tecnologías y la formación. En el primero de los casos se marca como indicador gestionar las reclamaciones a través del dispositivo Queres, tener a pacientes en el programa Telea -una plataforma que permite el control asistencial de los pacientes en su domicilio- o realizar el curso de seguridad Sinasp -un sistema para notificar incidentes que produjeron o podrían haber producido daño en el enfermo-. Respecto a la formación, se valora, por ejemplo, participar al menos en un proyecto de atención comunitaria.

En el caso de los pediatras, el control de la prescripción no es tan determinante. En O Salnés se insta a que los profesionales participen en sesiones clínicas o que no deriven al hospital a más del 15 % de los niños consultados. También en urgencias las gerencias les ponen a los médicos deberes relacionados con el gasto farmacéutico, pero en este caso las esperas también son importantes. Uno de los indicadores es que la estancia media del enfermo no supere las 4,5 horas.

Manuel Rodríguez: «Los profesionales prefieren perder este complemento y hacer su trabajo»

Los médicos no suelen hacer una valoración positiva de los acuerdos de gestión que todos los años firman gerencias y profesionales por un motivo: se centran demasiado en parámetros económicos. Manuel Rodríguez Piñeiro, secretario general del sindicato médico O’Mega y vicepresidente del colegio de médicos de Pontevedra, afirma que «siguen en la misma línea, vigilando criterios economicistas».

Esto conlleva, explica Rodríguez, que muchos profesionales no los cumplan, sobre todo en lo que se refiere a la prescripción de medicamentos. «Se les pide que no receten alternativas terapéuticas no eficientes, pero ¿por qué están en el sistema si no son eficientes? Está claro que si los recetan y pierden el complemento es porque consideran que son más beneficiosos para el paciente», explica. Este plus supone para los médicos menos de tres mil euros anuales, en torno a 2.800 en atención especializada y algo menos en primaria, y se abonan en dos pagas, la primera antes de que se cumplan, y la segunda tras la valoración de los indicadores, por lo que se paga solo la parte correspondiente, o nada si el facultativo no llega ni al 50 %.

Piñeiro asegura que prácticamente ningún médico los cumple en su totalidad: «Los profesionales prefieren perder este complemento y siguen haciendo su trabajo. Se han olvidado ya de este dinero. Prima el beneficio del paciente, y de hecho el porcentaje de genéricos casi nunca se cumple», cuenta. No solo hay objetivos de gestión para cada profesional, sino también para los responsables sanitarios. Por ejemplo, este año se pide a los servicios de urgencias que los pacientes no esperen más de cinco horas si deben ser ingresados, uno de los principales motivos del colapso en momentos de alta demanda.

El gasto farmacéutico baja un 4 % en marzo, más que la media estatal

El gasto en recetas del Sergas alcanzó en marzo los 58,7 millones de euros, un 4 % menos que en el mismo mes del 2017. La factura bajó en Galicia más que la media estatal, en donde cayó un 2,8 %. El acumulado anual, sin embargo, ha crecido, así que Sanidade gastó más de enero a marzo del 2018 que en el 2017. Fueron 175 millones de euros, por encima de los 172 del año pasado, con 15 millones de recetas. Este no es el único gasto en medicamentos, ya que en esta factura no se incluye el consumo hospitalario, también elevado. En enero, el único mes del que hay estadísticas, la Xunta invirtió casi 44 millones de euros en fármacos hospitalarios.

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