«Habrá lugares del rural a los que tendremos que renunciar»

José Fariña Rojo, arquitecto y licenciado en Derecho, ha pateado hasta el último rincón de Galicia para estudiar su territorio, entenderlo y explicarlo

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santiago / la voz

Nació dos veces en Santiago, una de forma natural y otra tras una grave enfermedad infantil, así que prefiere obviar la fecha biográfica. José Fariña Rojo, arquitecto y licenciado en Derecho, es catedrático en la Universidad Politécnica. Ha pateado hasta el último rincón de Galicia para estudiar su territorio, entenderlo y explicarlo.

-En Galicia hay 300.000 viviendas vacías, ¿construimos más?

-Ni en España ni en Galicia deberíamos construir una hectárea más, no es razonable. Se trata de reformar lo que tenemos.

-Hay barrios de hace 50 años muy degradados.

-Habrá que tirarlos y volver a hacerlos. Son áreas urbanizadas que no se pueden desperdiciar. Basta con cambiar los edificios por otros sostenibles.

-¿Qué futuro tienen las urbanizaciones de la periferia urbana?

-Esa diseminación, que en Galicia es histórica en el rural, se ha producido en las áreas urbanas gracias a las vías de comunicación. Es un cáncer y en todo el mundo se trata de reconducir creando centralidades en lugares que se conviertan en nodos de atracción, con servicios y equipamientos urbanos.

-¿El rural es recuperable?

-Es imposible darle servicios urbanos a todo el territorio. Es antiecológico, antieconómico e insostenible. Habrá lugares a los que tendremos que renunciar. Eso tiene un coste, pero no habrá más remedio que hacerlo, y hablo en general, no de Galicia, que tiene ese problema más exacerbado, porque la gente de las aldeas vive urbanamente y exige equipamientos. Banda ancha, un hospital a cinco minutos...

-Dice en su blog que los urbanitas valoran el campo solo por la estética.

-Es verdad. Cuando ves la naturaleza desde el punto de vista rural todo cambia. Un agricultor no ve lo bello o lo feo, solo cree que es susceptible de producir algo o ser una amenaza para el cultivo. Un urbanita solo ve el modelo estético que tiene en su cabeza.

-¿Qué le parece el fenómeno gallego de las casas sin acabar?

-Para un urbanita son feas, pero piénselo como un agricultor: los recursos del rural se pasaban de padres a hijos, también las casas, que quedaban preparadas para que los descendientes las terminasen, por eso hay elementos en espera. Desde el punto de vista sostenible, me parece bellísimo.

-¿La gentrificación llegará a las ciudades medianas?

-Ya está sucediendo. Lo he notado en Santiago, que tendrá un problema con los alquileres turísticos si no se le presta atención. El monocultivo social es negativo. Me refiero a barrios en los que la gente se parece demasiado y no existe el otro, eso no es bueno.

-Hace meses nos apretaba la sequía. A los pocos días se desbordan los ríos. ¿Qué pasa?

-Que el cambio climático está ahí. Subirá el nivel del mar, faltará agua, habrá más incendios... Debemos tenerlo en cuenta en el planeamiento urbanístico.

-Galicia envejece a marchas forzadas: ¿eso lo tienen en cuenta?

-Hay un urbanismo para viejos, que necesitarán cosas distintas. Y no habrá otra solución que admitir a los inmigrantes jóvenes.

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