Insultan a los firmantes del pacto llamándolos vendidos y traidores

L. Penide, A. Martínez PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

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En Pontevedra y Vigo hubo graves incidentes a las puertas de las mesas electorales y tuvo que acudir la policía

28 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«El comité está roto porque hay cuatro traidores». Estas palabras de Pablo Valeiras, representante de Alternativas na Xustiza-CUT, evidencian la tensa situación que se vivió ayer en los edificios judiciales de Pontevedra y Vigo, donde se habían programado una serie de asambleas para abordar y votar el preacuerdo alcanzado entre la Xunta y cuatro de los siete sindicatos -SPJ-USO, FeSP-UGT, CSIF y CC.OO.- convocantes de la huelga en la Xustiza. En la ciudad olívica, un grupo de trabajadores recibieron en el salón de actos a los delegados de estas centrales con gritos de «vendidos» y «dimisión». Ante el cariz que tomó la situación se vieron obligados a avisar a los cuerpos de seguridad, que desalojaron las dependencias. «Los trabajadores solo exigían explicaciones a los que aprobaron el preacuerdo», minimizaron desde la CUT.

Esta tensión también se trasladó al edificio judicial de A Parda, en Pontevedra, donde partidarios y contrarios al preacuerdo con la Xunta se cruzaron descalificaciones. Así, tanto en la asamblea como durante las votaciones se insultó a los delegados de los cuatro sindicatos proclives al acuerdo llamándolos traidores, vendidos e, incluso, ladrones. Asimismo, se lanzaron monedas a las mesas de votación y se les dirigieron canciones «porque a xente séntese traizoada, está indignada», afirmaba Enrique Araújo, portavoz del comité de huelga en Pontevedra y delegado de STAJ.

Las descalificaciones fueron interpretadas de una manera diametralmente opuesta por los partidarios de alcanzar esta salida negociada con la Xunta. «Foi algo totalmente antidemocrático, con coaccións, con ameazas, con insultos, con intimidacións... A iso é ao que lle chaman algúns democracia», reprochó José Nilo Fernández. No tuvo problema alguno en acusar a los contrarios al acuerdo de engañar a los trabajadores: «Venderon unha moto que non a van saber conducir», auguró.

El representante pontevedrés de SPJ-USO sufrió la fractura existente en estos momentos, ya no solo en el comité de huelga, sino también entre los trabajadores de Justicia. Pasadas las tres y media de la tarde comprobó que alguien había utilizado un objeto punzante para rayarle la puerta trasera izquierda de su coche, circunstancia que propició la interposición de una denuncia ante la Policía Nacional. En principio se examinarán las cámaras de seguridad del edificio para comprobar si captaron los hechos.

Mientras, Enrique Araújo puso en entredicho la manera en la que se realizó una votación que terminó rechazando el preacuerdo. Así, criticó que tanto los representantes de su sindicato como los de la CIG y Alternativas na Xustiza-CUT estuvieron «totalmente á marxe». «Non nos deixaron ter interventores nin controlar nada», al tiempo que calificó todo el proceso de votación de «opaco». «Teñen un censo que sacaron non sabemos de onde e fixeron as normas de quen vota e quen non. Está votando todo o mundo, folguistas e non folguistas», añadió.