Verano en el sur, invierno en el norte

El anticiclón de las Azores ha regresado a Galicia pero con una influencia poco equitativa

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redacción / la voz

El anticiclón de las Azores ha regresado a Galicia pero su influencia no está siendo tan equitativa como muchos gallegos desearían. El tiempo seco y cálido se concentra únicamente en el sur, donde las temperaturas máximas ya han alcanzado los 35 grados, valores propios del verano. Mientras tanto, en la costa norte las horas de sol se cuentan con los dedos de una mano. Las nubes y la niebla generan un ambiente gris y mantienen a raya el mercurio. El martes en la zona de A Mariña, no permitieron que el termómetro alcanzase ni los doce grados. En el noroeste las cifras fueron un poco más elevadas pero no demasiado. El valor más alto en A Coruña se mantuvo todo el día sobre 17 grados. Este notable contraste se debe a la posición actual del anticiclón, al oeste de la Península. Desde ahí, las altas presiones actúan sobre Galicia en forma de cuña y no hay una circulación del nordés. El viento sopla directamente del norte y canaliza el aire húmedo hacia las provincias de Lugo y A Coruña, que llega seco a Ourense y Pontevedra. Hoy esa diferencia aumentará todavía más. Un frente débil rozará el norte y dejará lluvias débiles por la mañana. En el sur el cielo seguirá despejado aunque con un descenso de las temperaturas.

Niebla, bruma y nubes bajas

La configuración actual genera varios fenómenos atmosféricos. Uno es la nube de tipo bajo. El aire húmedo asciende desde el océano, se enfría, condensa y forma nubes. Después el viento del norte se encarga de desplazarlas hasta la costa gallega. Estos días también son habituales los bancos de niebla en el interior de la provincia de Lugo, donde han vuelto a generar importantes contratiempos en la autovía A-8. El aire cargado de humedad que entra por el Cantábrico se encuentra con el alto de O Fiouco, situado a unos 700 metros de altura. La humedad alcanza el cien por cien, condensa y produce otro tipo de nube baja, orográfica y de carácter permanente. La bruma es un fenómeno similar a la niebla ya que también son gotas de agua en estado líquido que se mantienen en suspensión cerca de la superficie. Esas gotas tienen, sin embargo, un tamaño menor y por tanto el porcentaje de humedad que contiene también disminuye. Además, mientras la niebla mantiene un ambiente gélido y con escasa luz solar, la bruma sí que permite que pase la radiación y por tanto la temperatura aumenta. Otra diferencia importante reside en la visibilidad. La densidad de la niebla reduce notablemente el campo de visión hasta un kilómetro, mientras que la bruma permite ver más allá de esa distancia.

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