El curioso caso de la borrasca Irene

De forma simultánea tenemos vientos intensos, alerta naranja en el mar y altas temperaturas, con sensación de bochorno

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redacción / la voz

El tiempo atmosférico que afecta a Galicia actualmente no ocurre a menudo. El sol y el calor suelen venir de la mano del anticiclón de las Azores pero en esta ocasión ha sido una potente borrasca la encargada de despejar el cielo y subir el mercurio. Se trata de un sistema de bajas presiones muy profundo y extenso para la época del año. Sus dimensiones e intensidad han obligado a los servicios meteorológicos de Portugal a tener que bautizarla como Irene. En este escenario en el que las bajas presiones generan condiciones secas y cálidas, se dan algunas situaciones peculiares. De forma simultánea tenemos vientos intensos, alerta naranja en el mar y altas temperaturas, con sensación de bochorno. Los valores más altos se dan además en el norte Lugo. Ayer las máximas superaron los 25 grados. Hoy todavía notaremos la presencia de Irene en el Atlántico con fuerte oleaje y vientos moderados. Después, la situación tenderá a estabilizarse. A partir del jueves el viento soplará en calma y ya no habrá avisos en la costa. Unas condiciones que incluso podrían inaugurar la temporada de playa. «En principio las temperaturas serían propicias puesto que en muchos lugares de la comunidad se superarán los 25 grados. Además, el viento soplará con poca intensidad, lo que ayudará a que la sensación pueda ser de calor», explica Juan Taboada, de MeteoGalicia.

¿Tienes calor? Se llama borrasca Irene Parece contradictorio pero las altas temperaturas y la llegada del aire africano se deben a una gigantesca borrasca instalada en el Atlántico. Ya se han superado los 25 grados en Ourense y se han registrado rachas de viento de 100 kms/h en Cedeira

Solo las tormentas podrían empañar la previsión de días soleados, que se mantendrá hasta el fin de semana. «Las tormentas serán probables a partir del jueves por la tarde. La borrasca Irene se irá debilitando, pero dejará una zona de aire frío en altura al oeste de la península Ibérica. La combinación de aire cálido en superficie y frío en altura genera las nubes de evolución y aumenta la probabilidad de que se produzcan tormentas», añade Taboada.

Irene podría ser el colofón a la temporada tan activa de ciclones que han estado afectando a la comunidad. «No es que no vayan a llegar nuevas borrascas, pero ya no deberían ser de tipo invernal. La zona de aire gélido que las estaba alimentando se ha debilitado. A partir de ahora irán predominando más los anticiclones», termina el meteorólogo.

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El curioso caso de la borrasca Irene