Un año sin enterrador en Viveiro por fallecimiento del último

Los vecinos piden un sustituto, y el Concello afirma que sacará la plaza a concurso lo antes posible


viveiro / la voz

A finales de mayo se cumplirá un año de la muerte del enterrador del cementerio municipal de Altamira, en Viveiro, una persona muy apreciada en esta población mariñana y que era trabajador del Concello. Desde entonces, la plaza está vacante y cada vez que hay un funeral las dos funerarias locales echan mano de un sepulturero de confianza -cada una tiene el suyo- para inhumar los restos de la persona fallecida. «Se sigue enterrando a la gente igual que antes, con el mismo respeto y la misma prontitud», afirma el teniente de alcalde y concejal de Obras y Servicios públicos, Jesús Fernández Cal, que, con todo, confía en que el puesto se cubra lo antes posible. «A mí me gustaría tener ya un enterrador que dependiese del Ayuntamiento, pero no están clarificadas aún sus obligaciones y deberes, que hay que poner por escrito, ni tampoco la RPT (relación de puestos de trabajo) del Concello, que no está lista por temas burocráticos», dice. Y añade que personal de su departamento se desplaza cada dos días al recinto para limpiarlo.

«Os políticos falan e falan, pero xa vai un ano desde que morreu Bernardo [el anterior enterrador] e o cemiterio está abandonado. Fai falta alguén que estea aquí todo o tempo», reclamaba este martes por la mañana una mujer que acude al camposanto prácticamente a diario para visitar las tumbas de su marido y su hijo.  

Botellas «espalladas»

Según esta vecina, las botellas para regar las flores, que siempre han estado junto a las fuentes, «agora andan espalladas por todo o cemiterio». «Non hai moito había un cordel con trapos e mandilóns estendidos. Iso con Bernardo non pasaba, el poñía as cousas no seu sitio, e se lle tiña que chamar a atención a alguén chamáballa», añade, antes de señalar que los árboles de la parte trasera del recinto, junto a los grupos San Julián y San Pedro, «soltan unhas bólas que son un perigo porque che fan esvarar».

Cerca de allí, un hombre de unos 60 años culpa de parte de las situaciones a la «falta de civismo» de la gente que, por ejemplo, tira restos de flores y bolsas fuera de los contenedores. Los responsables de las dos empresas que hay en Viveiro de servicios funerarios, Gómez Travieso y Alianza y Barros, destacan la «total colaboración» del Concello. «Son moi sensibles con este tema, están especialmente preocupados por que as cousas se fagan ben mentres non volve haber enterrador», dicen en la segunda. «La gente echa mucho de menos al enterrador porque, además de ser muy querido, conocía el cementerio de cabo a rabo. Conocía de quién era cada sepultura y aportaba información complementaria que era muy útil para las familias», señalan en la primera.

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