«O termina la huelga o dentro de un mes tendré que buscar otro trabajo»

Juan María Capeáns Garrido
Juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Concentración de funcionarios de A Coruña y Ferrol ante la sede del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, en A Coruña
Concentración de funcionarios de A Coruña y Ferrol ante la sede del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, en A Coruña ANGEL MANSO

Los procuradores ya viven situaciones límite tras más de dos meses sin ingresos

17 abr 2018 . Actualizado a las 11:44 h.

La huelga en la Justicia en Galicia camina hacia los dos meses y medio y los estados de ánimo de todo el engranaje empiezan a pasar factura. O más bien todo lo contrario, porque cobrar es precisamente lo que no pueden hacer, por ejemplo, los procuradores, que en estos dos meses y pico han pasado de la preocupación inicial a la irritación por el enquistamiento de las negociaciones entre los trabajadores y la Xunta: «Ahora ya estamos en una situación dramática». Así lo cree José Paz, que tiene un despacho en Santiago con una estructura de personal y unos gastos fijos sostenidos y que, como otros colegas, está empezando a depender de las reservas de fondos que cada uno haya podido ahorrar «para un mal momento, no para una huelga tan larga y terrorífica».

Javier Sánchez, decano en A Coruña, advierte que las consecuencias de esta situación se van a ir mucho más allá de estos dos meses de colapso, y pone el foco en el doble problema del colectivo, que antes de volver a ingresar honorarios tendrá que trabajar a destajo con plazos que vencen». Pero piensa también en «la angustia» de los justiciables. Por eso les pide a los sindicatos y a la Xunta «que se sienten y que no se levanten hasta que encuentren una solución».  

600 euros de gastos fijos

Los procuradores por cuenta propia tampoco están exentos de una situación crítica. En algunos casos tienen unos gastos fijos de 600 euros al mes, a lo que suman la frustración de hacer kilómetros de balde con el coche por sus respectivas provincias para comprobar en los juzgados cada mañana que todo sigue paralizado. A la procuradora compostelana Susana Sánchez Barreiro le han suspendido 50 juicios desde el 7 de febrero. Antes de esa fecha recibía medio centenar de notificaciones diarias, «y ahora cinco», dice sin disimular su enfado, porque cree que su colectivo no ha hecho todo lo posible por visibilizar una situación límite, en parte por las distintas sensibilidades que se mueven en la rueda de la Justicia. «¿Cómo le vamos a pedir a un cliente una provisión de fondos si no podemos garantizar que su denuncia, por ejemplo, ha sido admitida a trámite?», se pregunta. Tras dos meses sin ingresos, reconoce que aguanta en la brecha por profesionalidad y respeto a los clientes, pero tirando de los ingresos de su marido. «No me parece coherente, así que, si esto no termina, dentro un mes me tendré que buscar otro trabajo», lamenta.