El caso Cifuentes pasa factura a Cospedal

El empeño de la secretaria general en apoyar a la presidenta madrileña ha puesto más difícil a Rajoy la salida de esta crisis


Madrid / La Voz

El caso Cifuentes, cuyo final está todavía por escribir aunque sepamos que el cuento acaba con la renuncia de la presidenta madrileña, ha servido de catalizador para reavivar la lucha interna que vive el PP, en la que María Dolores de Cospedal empieza a ser cuestionada. La secretaria general ha apostado fuerte en esta crisis con una sorprendente defensa a ultranza de la presidenta madrileña, una de los suyos. Pero también ha arriesgado mucho. Quizá más de lo necesario. Y, precisamente por ello, la ministra de Defensa puede acabar siendo una de las que peor libradas salga de la crisis del máster. Fue Cospedal quien se empeñó, contra viento y marea, en convertir la convención del PP, que había sido diseñada a la mayor gloria de Rajoy, en una demostración de resistencia frente a las presiones de Ciudadanos con la escenificación de un apoyo unánime de los populares a Cifuentes. Algo que distaba mucho de ser real y que disgustó al amplio sector crítico de la secretaria general.

El PP reta a Ciudadanos a «aplicarse el cuento» y echar a Toni Cantó Javier Maroto, ha retado a Ciudadanos a «aplicarse el cuento» y «expulsar» a Toni Cantó del partido por haber «mentido» en su currículum con una licenciatura en Pedagogía, así como a explicar el programa de gobierno que piensa pactar con el PSOE

Para algunos, Cospedal se ha quemado las dos manos en esta batalla, porque las evidencias sobre las más que presuntas irregularidades en el máster tienen ya contra las cuerdas a Cifuentes. Un error estratégico de bulto de Cospedal que solo ha conseguido complicar las cosas a Rajoy al dar argumentos a la presidenta madrileña para enrocarse, dificultando así al partido la salida de este laberinto político. Solo así se entiende que personajes de segunda fila del PP madrileño se atrevan ahora a desafiar a Rajoy a ser él quien cese a Cifuentes. El traspié de Cospedal no ha pasado inadvertido para sus detractores en el PP, que llevan tiempo cuestionando su continuidad por considerar inadecuada su acumulación de cargos. Sus partidarios consideran, sin embargo, que Cospedal ha jugado bien las cartas en este asunto porque, si finalmente Cifuentes consigue mantenerse en el cargo, será ella quien salga reforzada y quienes tiraron de antemano la toalla ante la presión de Ciudadanos quedarán muy debilitados. Y en todo caso, si se decidiera entregar la cabeza de Cifuentes, Rajoy, a quien no incomoda esa rivalidad en el PP porque mantiene la tensión en el partido, estaría en deuda con Cospedal.

La batalla interna se hizo evidente esta semana cuando varios miembros del Gobierno, presidentes autonómicos como Alberto Núñez Feijoo y también el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, hicieron unas declaraciones muy similares, que respondían claramente a un argumentario, en las que advertían que el partido está por encima de cualquier nombre, dando a entender que Cifuentes tendrá que renunciar. Pero al mismo tiempo, dirigentes del PP afines a Cospedal emitían señales totalmente contrarias, avisando de que entregar la cabeza de Cifuentes sería rendirse ante Ciudadanos. «Bajarse los pantalones», llegó a decir alguno.

De cómo se resuelva finalmente la crisis puede depender en buena parte que Cospedal se afiance en el cargo de secretaria general, en el que lleva ya diez años, más que ninguno de sus predecesores, o que Martínez-Maíllo, figura al alza, con menos detractores, menos aspiraciones y menos frentes abiertos, se perfile ya como sucesor.

Los problemas se acumulan para el candidato Errejón

La candidatura de Íñigo Errejón a la presidencia de la Comunidad de Madrid empieza a acumular problemas antes incluso de que haya sido designado oficialmente. Su intento de regresar al primer plano ha puesto en guardia a Pablo Iglesias, que reaccionó sobreactuando al advertirle que no tolerará «ni media tontería». Aunque de momento Errejón parece haber ganado esa batalla a Iglesias, que ha aceptado el reglamento de primarias que planteaba el precandidato, el problema para Errejón es que sus futuros rivales en Madrid, y no solo en el PP, preparan ya una campaña contra él en la que, después del caso Cifuentes, saldrá a relucir todos los días su beca black en la Universidad de Málaga.

Rajoy emite por fin buenas señales para Galicia

Después de mucho tiempo sin dar buenas noticias a Galicia, con decisiones como un incremento mínimo en la inversión vía Presupuestos y globos sonda como la quita de la deuda a comunidades incumplidoras con el déficit, Mariano Rajoy da por fin una alegría a Feijoo al comprometerse a que la dispersión de la población y el envejecimiento serán un eje principal en el nuevo sistema de financiación autonómica. Una reivindicación permanente de Galicia. El problema es que ya en la conferencia de presidentes de enero del 2017 se anunció algo similar y también la puesta en marcha de un plan nacional contra la despoblación antes del 2018. Un plan que sigue sin concretarse. Habrá que esperar y ver.

El BNG disputa a En Marea la página de sucesos políticos

La imagen de un hiperventilado diputado del BNG Luis Bará rompiendo una fotografía del rey ha llevado de nuevo al Parlamento gallego a los telediarios nacionales, que solo parecen interesarse por la Cámara gallega por las excentricidades de algunos de sus diputados. Algo que retrotrae a los tiempos del zapatazo de Beiras o, más recientemente, su puñetazo en el escaño de Feijoo. La sobreactuación de Bará busca el foco mediático para el BNG, que está caro en Galicia con la página de sucesos políticos monopolizada por los excesos de En Marea. Esa tendencia permanente al happening deja solo en manos del PSdeG de Caballero, y del portavoz Leiceaga, la tarea de hacer oposición responsable en Galicia.

 

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