Ortigueira alejará el banco del acantilado de Loiba por seguridad

Retrasará el asiento 2,5 metros a raíz del suceso de As Catedrais

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ortigueira / la voz

El mejor banco del mundo, situado en la costa de Loiba, cambiará ligeramente de posición. El Concello de Ortigueira moverá 2,5 metros hacia atrás el popular asiento para alejarlo del acantilado por razones de seguridad, según confirmó este martes el alcalde, el socialista Juan Penabad Muras. El trágico accidente ocurrido el sábado en la playa de As Catedrais ha avivado el temor a la progresiva erosión del litoral y al riesgo de que se venga abajo el borde y sorprenda a alguno de los miles de visitantes que recibe a lo largo del año. «Desde el mar se detectan grietas, la coronación del acantilado se mueve, hay un deslizamiento, y ese es el principal peligro», esgrime el regidor.

El banco se sitúa ahora a un metro y medio del borde del acantilado, que cae en vertical, con unos 70 metros de desnivel. La señalización del entorno se reforzó en el 2016 con la colocación de indicadores llamativos con estos mensajes: «Evite grupos de personas, tenga especial cuidado con niños y mayores, mantenga la distancia de seguridad con la línea de costa y extreme la precaución con la toma de fotografías de espaldas al acantilado». En la Semana Santa del 2017, el Concello habilitó, por primera vez, un servicio de buses lanzadera, para evitar el acceso en coche al litoral, con personal de vigilancia. Entonces se contabilizaron unas cuatro mil visitas. La iniciativa se repitió en verano, los días de mayor afluencia de gente, con personal de seguridad al pie del banco, y esta Semana Santa, aunque acudió menos gente debido al mal tiempo.

«Las personas que quieran arriesgar su vida lo pueden hacer aquí y en cualquier sitio del mundo. Pero mi obligación como responsable municipal es cuidar que, ante la más mínima duda, no cambie la vida de una familia por un accidente que se puede evitar», argumenta el alcalde, al tiempo que lanza una llamada a extremar la precaución al moverse por la zona. El portavoz municipal del PP, el exregidor Rafael Girón, aboga por «colocar una barrera física de separación en algunos puntos, algún tipo de valla que no perturbe la vista; y si luego alguien se la salta, ya es una decisión suya».

Isabel Rego, concejala no adscrita y vecina de Loiba, considera suficiente la señalización actual. «Hay que informar a la gente y hacerlo en todos los idiomas, pero no vas a vallarlo todo, la gente tiene que ser consciente de dónde está y el riesgo que supone», sostiene. Comenta, por otro lado, que «no hace mucho algunos visitantes tiraron piedras desde el acantilado, que le rompieron la caña a un pescador y casi le caen encima». El edil del BNG, Carlos E. R. Legarreta, aboga por colocar señales específicas, bien visibles, justo antes de las piedras que delimitan la zona del banco, advirtiendo «do máximo risco e de que se suxeite aos nenos».

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