Villares pide la dimisión de Quinteiro por «uso indebido da súa condición»

Dice que hará una consulta a las bases sobre el caso que Podemos ve como una «tolería»

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Villares: «A compañeira Quinteiro non debería seguir no exercicio das súas funcións» El líder de En Marea apela a la responsabilidad de Quinteiro, ante la ciudadanía y ante los votantes de formación, tras haber hecho un «uso indebido» de su condición parlamentaria. En Marea consultará a los inscritos si debe entregar su acta

santiago / la voz

Tras más de dos semanas en silencio por «prudencia, discreción e lealdade aos órganos políticos de En Marea», ayer Luís Villares se pronunció por fin sobre el caso Quinteiro y lo hizo para invitar a la diputada a dimitir. «Estamos ante unha cuestión de ética na política, e En Marea naceu para facer unha política distinta e facer viable un proxecto nacional galego. Esta forma de facer política supuxo enarborar a ética e renunciar aos privilexios ou abusos de poder por vocación de servizo público», dijo a título personal y no como portavoz del grupo parlamentario, ya que este acordó hace una semana que la diputada de Podemos no debía dimitir. Y, en función de esos principios, Villares considera que la actuación de Paula Quinteiro ante la policía, haciendo gala de su condición de parlamentaria para defender a un grupo de jóvenes sospechosos de haber roto los espejos retrovisores de varios coches, no fue la adecuada: «Na miña opinión, fixo un uso indebido da súa condición de parlamentaria». Y por eso la invitó a dimitir.

Villares quiso lanzar la pelota única y exclusivamente sobre el tejado de Quinteiro. Recordó que era una decisión personal y por eso la invitó a «reflexionar» y «actuar con responsabilidade e madurez política». Es más, el portavoz parlamentario no quiso entrar a valorar la decisión tomada por el grupo de En Marea en O Hórreo porque, a su entender, los once diputados que se opusieron a la renuncia de Quinteiro lo hicieron «por motivos persoais e de afecto», algo que incluso dijo comprender. Consideró injusto que sea el grupo el que tenga que tomar una decisión que solo le compete a la diputada, que él cree que debería asumir responsabilidades «ante o conxunto da cidadanía, ante os votantes e ante a organización». Y finalizó su intervención con un rotundo «hai que dar a cara».

Mientras Villares pedía su dimisión, Quinteiro retomaba su agenda política
Mientras Villares pedía su dimisión, Quinteiro retomaba su agenda política

De entrada, no parece que la diputada vaya a dimitir, pero En Marea hará uso de otros mecanismos para presionarla. Villares informó también en la sede parlamentaria de En Marea que el consello das mareas aplicará una disposición que figura en los estatutos que permite consultar a los inscritos vía telemática. «En Marea é un espazo democrático onde todo o mundo ten voz». Por eso invitará a los 2.371 inscritos a pronunciarse sobre si creen que Quinteiro debe entregar, o no, su acta de diputada.

Esa consulta le parece a la secretaria xeral de Podemos una «insensatez», una «irresponsabilidade» y «case unha tolería». Recalcó Carmen Santos, visiblemente molesta con Villares, que Podemos es el partido que más consulta a sus bases, pero «para cuestións políticas, non para actuar como un tribunal». Santos lamenta que En Marea esté siguiendo el guion marcado por el PP. que «non está para darnos leccións morais», y apeló a «ser valentes e feministas».

La líder de Podemos Galicia lamentó que Villares hiciese uso de la sede del grupo parlamentario para dar una opinión personal, ya que, como portavoz, «o que ten é que apoiar o que se decidiu a semana pasada», cuando por mayoría se acordó que Quinteiro no dimitiese. «A que vén agora reabrir un tema que xa estaba pechado e por que?». Santos dijo que Quinteiro se había equivocado, pero que ya había pedido disculpas y que todo lo demás era «unha caza de bruxas» y una «queima dunha muller nun tribunal da Inquisición».

Santos corroboró una por una las palabras pronunciadas por Martiño Noriega en una entrevista, cuando dijo: «Centrémonos no importante e en dar a batalla alí onde se goberna [porque], este espazo do cambio é o único que pode disputarlle a hexemonía ao PP». Y anunció que Podemos hará una reflexión y tomará medidas para fortalecer el grupo parlamentario, aunque no dijo cómo.

Fue más tibia a la hora de condenar los insultos a Villares en una comida en la que también estaba Quinteiro: «Non teño problema en condenar os insultos veñan de onde veñan». Y recordó que ella también fue insultada.

El partido morado se presentará a las elecciones en solitario donde no llegue a acuerdos

Carmen Santos también se pronunció sobre la consulta hecha a los inscritos de Podemos que acordaron concurrir a las elecciones en coalición con otras fuerzas pero con el nombre del partido morado en las papeletas, con la excepción de «espazos consolidados» como la Marea Atlántica, Compostela Aberta o Ferrol en Común. Ante la reticencia o el rechazo rotundo de muchas mareas a incluir la marca de Podemos, Carmen Santos puntualizó que «tamén hai mareas ás que lles parece ben» que aparezca el nombre de Podemos. «A nós non nos molestan as siglas de ninguén». Y ante la pregunta de si Podemos también aceptaría que otros partidos enarbolaran sus siglas, dijo inicialmente que «esa sería unha situación esperpéntica», aunque luego matizó que sería hablar de futuribles y que ahora mismo eso no está sobre la mesa, sobre todo porque «hai vontade de chegar a acordos».

De hecho, ante la crisis de la llamada «unidade popular», Santos apostó por centrar los esfuerzos en los concellos en los que ya gobiernan las mareas y en alcanzar alianzas rupturistas en otros para desbancar al PP. «Nós seguimos crendo no espazo de cambio, xa hai alcaldías que están a facer un traballo case épico e pensamos que iso é o fundamental».

Pero allí donde no se llegue a acuerdos -y hay mareas que ya adelantaron que va a ser difícil porque se oponen a que ningún partido les indique cómo se tienen que presentar a las elecciones- Podemos se presentará en solitario, y para ello iniciará en breve contactos para poner en marcha la maquinaria electoral.

El caso llega al juzgado, la diputada calla y la ruptura planea sobre el grupo parlamentario

La Policía Nacional de Santiago ha interrogado ya a algunas personas involucradas en el atestado abierto tras denunciar un vecino la rotura de varios espejos retrovisores en la calle Pitelos de Santiago el pasado 17 de marzo, incidente en el que se vio involucrada la diputada de En Marea que salió en defensa de un joven con un gorro verde sobre el que recayeron las sospechas. Dicho joven, identificado como militante de Anova, también fue llamado a declarar, pero de momento no fue localizado. El caso ha sido remitido ya al juzgado de Santiago.

Carmen Santos dijo que dicho episodio había sido estudiado por las secretarías de organización de Podemos, tanto la estatal como la gallega, pero que «Paula non está imputada nin denunciada: se fose así, volveriamos a consultalo», reconoció.

La diputada podemita sigue callada, aunque mantiene su actividad parlamentaria, dado que ayer asistió a una comisión sobre incendios. Solo se pronunció en un tuit: «Despois duns días que non foron fáciles, hoxe quero agradecervos todos os apoios [...]. Continuaremos traballando coas mesmas ganas pola unidade popular e a transformación da sociedade. Seguimos! Apertas!».

Pese a la tensión que ayer se respiraba entre sus miembros, Villares no cree que el grupo vaya a romper: «Sería moi triste», reconoció. En su afán por mantener unido el proyecto, a las mareas que amenazan con boicotear al grupo parlamentario les pide «prudencia» y que esperen a que se resuelva el caso. En cuanto a las críticas por su gestión que hicieron los alcaldes de Santiago y Ferrol y a las que luego se sumó Santos, dijo: «Unha boa xestión da crise tería sido a asunción de responsabilidades».

Villares, entre la espada del grupo parlamentario y la pared del partido

Susana Luaña

Hoy romperá su silencio, pero si se decanta por uno de los bandos quebrará el débil equilibrio de En Marea

Diez días después de que se hiciese público el incidente en el que Paula Quinteiro exhibió ante la policía de Santiago su carné de parlamentaria para defender a unos amigos sospechosos de romper espejos retrovisores, hablará el líder de En Marea. Lo hará tras dos semanas convulsas en las que también se hizo público un vídeo en el que afines a Anova se mofaban del portavoz y en las que el grupo parlamentario tiró de él para defender a la diputada mientras que el consello das mareas hizo lo propio para pedir su dimisión. Y Luís Villares en el medio.

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