La práctica de olvidarse la urna del difunto se repite en el cabo Fisterra

Esparcir las cenizas de un ser querido en el fin del mundo se está convirtiendo en práctica habitual

El recipiente estaba escondido entre la vegetación
El recipiente estaba escondido entre la vegetación

cee / la voz

«Foi o can, o Tyson, que eu pensei que estaba cun coello no medio dos toxos, como fai sempre, pero fun mirar e era iso, que senón pasaba de longo, porque estaba agochada entre os toxos». Así explicaba ayer el mariscador fisterrán Guillermo Traba cómo ayer a mediodía dio con una urna funeraria en pleno cabo Fisterra, al pie del faro.

El hallazgo, con nombre incluido, que se presume del difunto, se presta para abrir un filón de humor negro, aunque al Concello, como explica su concejal de Seguridade, Xan Carlos Sar, no le hace especial gracia, ya que no es la primera vez. En junio del año pasado apareció otra vacía y esparcir las cenizas de seres queridos en el fin del mundo, así como dejar objetos en su recuerdo, se ha convertido en una práctica habitual. «Non está prohibido nin nada parecido, pero, home, non o tires coa furna, a non ser que sexa biodegradable, nin a deixes quedar alí», señalaba Sar, a la espera de que Protección Civil recogiese el recipiente para cerciorarse de que está vacío; «Se non, temos un problema».

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