Una marea muy alta en las peores condiciones cuando desapareció Andrea en la bahía de A Coruña

Aunque sin un retén permanente en Riazor-Orzán, el rastreo para encontrar a la joven ourensana arrastrada por el mar se mantendrá al menos hasta el miércoles

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Madrugada del Viernes Santo: el peor escenario posible en el Orzán Mar combinada, mareas vivas y alerta por oleaje convirtieron la bahía de A Coruña en una trampa mortal para la joven Andrea Domínguez

Redacción | La Voz

Cada vez que en la bahía de A Coruña coinciden una situación de mar combinada, alerta por olas de más de siete metros y mareas vivas, las playas de Riazor y el Orzán pueden desbordarse. Durante la madrugada del viernes, cuando desapareció la joven Andrea Domínguez, se juntaron todos estos factores y además el avance del mar fue excepcionalmente intenso. Las mareas vivas se producen cuando se alinean el Sol, la Luna y la Tierra. La influencia del satélite y la estrella se suman y los efectos sobre los océanos aumentan. Sin embargo, esa alineación que tiene lugar dos veces al mes no ocurre en el mismo plano, excepto en marzo y septiembre, cuando se producen los equinoccios de primavera y otoño. Durante estos fenómenos astronómicos que marcan la llegada de una nueva estación, el Sol se encuentra en el plano del ecuador terrestre, el tirón gravitatorio se intensifica y el recorrido de las mareas crece todavía más, superando los cuatro metros. Este tipo de mareas reciben el nombre de equinocciales o lagarteiras.

A la hora en la que los amigos sitúan a su amiga en la playa del Orzán, acababa de producirse la pleamar de la primera luna llena de la primavera. El mar avanzaba con fuerza y no solo por causas astronómicas, sino también meteorológicas. El viento del noroeste soplaba con intensidad y el mar de fondo también era de componente oeste. Una combinación muy peligrosa que, unido a la pendiente de la playa, no ofrecía escapatoria.

Sin tregua en la búsqueda de Andrea

A la vera del monumento a los héroes del Orzán -los tres policías muertos en la aciaga noche del 27 de enero del 2012 intentando rescatar a un erasmus eslovaco-, estaba montado hasta ayer en la ensenada de A Coruña el puesto de mando del operativo que busca a Andrea Domínguez, la joven ourensana de 22 años que el mar se tragó en la madrugada del Viernes Santo.

Salvadas las 48 horas de rigor de búsqueda oficial, en el tercer día la intensidad se redobló y el dispositivo se reforzó. Al medio centenar largo de medios profesionales se sumaron hasta buceadores de escuelas y clubes deportivos: «Hoxe [por ayer] melloraron moito as condicións, tanto as meteorolóxicas coma as marítimas, e decidimos sacar todos os medios posibles para facer un gran intento», explicó al mediodía la concejala de Seguridad de A Coruña, Rocío Fraga, sobre el despliegue que por tierra, mar y aire no dejó de rastrear de una a otra punta la bahía coruñesa en un día que se esperaba «decisivo» para el hallazgo.

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¿Por qué es tan peligrosa la bahía de A Coruña? Por su orientación las olas entran de forma casi directa. A esto se une la gran pendiente en la orilla, donde rompen esas olas de gran tamaño y las fuertes corrientes que operan en toda la ensenada

Pero el día fue pasando sin que la marea trajese novedades. A última hora de la tarde se retiró de la Coraza el puesto de mando, aunque la previsión es continuar buscando «ao menos tres ou catro días máis». «O mércores xa se espera que o mar empeore», dijo Fraga. Tanto el grupo subacuático de bomberos como Salvamento Marítimo y la Cruz Roja seguirán realizando incursiones, ya sin presencia permanente, para peinar las rocas, sumergirse en las furnas y avistar el mar del Orzán en busca de Andrea.

Un dispositivo con más de setenta personas, tres embarcaciones y dos helicópteros

La Voz

En contacto permanente con el padre de la joven, que regresó el sábado a Ourense

El buen tiempo de ayer -despejado, con el mar calmo y una temperatura que a mediodía rozó los 18 grados- facilitó las labores de búsqueda y convirtió el paseo marítimo coruñés en una solana de espectadores que siguieron dispositivo de rastreo que desplazó al Orzán y Riazor al Helimer 401 de Salvamento, sustituido por la tarde por el helicóptero de la Guardia Civil. Al tiempo, en el agua trabajaban la Salvamar Betelgeuse, la Caja de Badajoz de la Cruz Roja y la embarcación de los bomberos, que también utilizaron la moto de agua para desplazarse por la bahía. Hasta las ocho de la tarde, a las 55 personas y agentes que rastrean el área desde el viernes con las dificultades de un fuerte mar de fondo que mermaba visibilidad, se sumaron ayer 17 más. Los buzos hicieron inmersiones de forma continuada, repartiéndose cuatro de los técnicos subacuáticos de bomberos en Riazor y otros dos de la Cruz Roja en la zona de As Amorosas, acompañados por voluntarios de la escuela de San Amaro en la piedra de O Boi y en O Portiño.

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