Aventura en Canarias, unas islas que todavía «siguen cheas de galegos»

Canarias fue el destino de muchos gallegos en busca de trabajo ya antes de que estallara la crisis. Las islas ofrecían empleos muy bien pagados en el turismo y la construcción


TERCERA OLEADA: SIGUIENDO EL BUM DE LA CONSTRUCCIÓN

El invierno en Galicia no le sentaba bien ni a sus huesos ni a sus ánimos. Así que cuando Tomás González Ahola (San Adrián de Cobres, Vilaboa, 1981) estaba a punto de cumplir los 36 años comenzó a hacer balance de los 18 años que llevaba viviendo en Santiago y a pensar qué quería hacer con los 18 siguientes. La respuesta fue Canarias. En el sur de Tenerife lleva instalado durante los últimos ocho meses, la isla a la que llegó con su pareja después de un viaje de una semana desde Galicia hasta Huelva -donde cogieron el ferry hasta las islas- que recuerda como uno de los mejores que ha hecho. Como una aventura. Porque tuvo que desmantelar su hogar en Galicia «e facer selección de libros, porque entre a miña compañeira e eu sumamos varios miles», llenar la furgoneta con lo que se iban a llevar a Tenerife y hacer kilómetros con la casa a cuestas.

«As illas están cheas de galegos basicamente porque aquí segue habendo traballo e os galegos seguimos considerados no mercado laboral», dice González Ahola, que ha optado por el teletrabajo para su estancia en las islas. Sigue como miembro de Sacauntos, una empresa de diseño gráfico e impresión compostelana, pero se encarga de las labores que puede realizar desde Canarias -presupuestos, gestión de clientes, diseño y preimpresión y en ocasiones impresión remota-, un trabajo que compagina con su labor como traductor de finlandés. Con todo, reconoce que el mercado laboral canario «xa non é o que era hai uns anos».

Hay gallegos en Canarias y todavía se tejen redes de apoyo. Tomás González ya tenía en Canarias a Roberto A. Rodrigues, escritor de literatura fantástica de Matamá que lleva unos años instalado en Canarias, e intermitentemente otro autor, Fran Zabaleta, de Vigo, que vive entre Galicia y las islas. También se reencontró con gallegos que había conocido en el pasado y con nuevas caras, las que trabajan en las empresas de Galicia que se han afincado en Canarias.

Cocido y cacheira en Tenerife

Lo cierto es que en la zona en la que se ha instalado González Ahola hay varios bares gallegos, «co cal sempre se pode ir comer un cocido, unha cacheira... esas cousas». Aunque reconoce que personalmente no es dado a ser tejedor de redes, sí que reconoce que, igual que los gallegos siguen teniendo fama de trabajadores y por eso están bien considerados dentro del mercado laboral canario, los que emigran a las islas tienden a vivir en comunidad. «Si que se observa que en determinados lugares si que hai galegos convivindo, compartindo os seu bares os seus restaurantes», aunque puntualiza que todo eso ocurre «dentro dun contexto que está invadido polo turismo». Un turismo que se ha convertido en motor económico de la comunidad, en refugio laboral para los emigrados -igual que aconteció e el pasado- y puede que hasta en fuerza tractora de la recuperación de la construcción, que fue uno de los sectores en los que trabajó la gran oleada de emigración anterior a la crisis. Porque en Tenerife se construyen nuevos hoteles. Hacen falta. «Comentábame un taxista que o persoal de a bordo dos voos que chegan a Tenerife sur teñen que ser aloxados no norte porque aquí non hai prazas».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Aventura en Canarias, unas islas que todavía «siguen cheas de galegos»