Paula Quinteiro y miembros de las mareas se mofaron de Villares antes del incidente

Tuvieron una comida el mismo día del plenario en la que se insultó al portavoz

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santiago / la voz

El sábado 17 fue un día intenso para Paula Quinteiro. También para En Marea, que celebraba su plenario en la Facultad de Económicas de Santiago, en el que Luís Villares quedó ensombrecido por la bronca de Xosé Manuel Beiras a los dirigentes del partido. Fuera también ocurrieron cosas. La diputada adscrita a Podemos pasó buena parte de la jornada con un amplio grupo de jóvenes entre los que había destacados miembros de Anova, como Rafael Dopico, o de Compostela Aberta, como Xosé Arias. Quinteiro y algunos de ellos se acercaron a la facultad donde se celebraba el encuentro, pero no llegaron a entrar en el aula y se limitaron a tomar unas consumiciones con bastante alboroto en la cafetería, cuestión que generó malestar entre los asistentes al plenario, que se percataron de una presencia que calificaron como «provocadora».

Pero la reunión paralela no se quedó ahí. A continuación, Paula Quinteiro participó en una comida con otras 19 personas entre las que existen relaciones personales y políticas. Esa reunión quedó reflejada en fotografías en una página de Facebook (Partido Comunista de Gavilanes) que con un tono burlón habla del plenario y se refiere a En Marea como un partido «para los viejos, el futuro es el PCG», en clara alusión a una frase que se ha hecho célebre por una serie de televisión. La imagen que encabeza esa página es un fotomontaje sobre un popular cartel comunista con una escena en la que un soldado soviético golpea a Adolf Hitler. Las caras han sido sustituidas, y es uno de los participantes en la reunión el que simula estar dándole un puñetazo a Luís Villares.

Esa misma persona que aparece en la fotografía grabó un vídeo de la comida con claro espíritu de mofa, en la que vuelve a hacer referencia, esta vez de viva voz, al «plenario del PCG». También señala a Dopico como «presidente de honor» y, sin más argumento, dice con claridad «Villares, hijo de puta», comentario que provoca las risas de los comensales. Las imágenes y el vídeo fueron retirados horas después, pero ya habían trascendido en el entorno político en el que se mueven los protagonistas.

Paula Quinteiro se sentó en la mesa junto a Fernando Balsa, dirigente de Anova hasta hace unos meses, y que es el protagonista principal del incidente callejero en el que también se acabó identificando a la diputada, que sacó sus credenciales para mediar, según su versión, o para «dificultar la intervención», según el atestado policial, abierto por unos actos vandálicos. Fue Balsa, según este documento, el que se mostró más violento y al que un agente tuvo que reducir en el suelo, situación tras la que accedió a mostrar su DNI.

¿Cuándo lo supo Noriega?

La tormenta política no estalló hasta el martes por la tarde, cuando trasciende el atestado policial. Al día siguiente, el alcalde de Santiago mostró su apoyo a Quinteiro, dio por buena la versión policial y relató: «Onte (por el martes) despachei como cada semana co xefe da Policía Local, onde informáronme das incidencias da cidade e, neste caso, informóuseme dunha incidencia menor». Fuentes municipales sostienen ahora que Martiño Noriega, miembro de Compostela Aberta y de Anova, supo de estos hechos a las ocho y media de la mañana del domingo.

La Coordinadora defiende a su líder, del que hoy se espera su opinión

El miembro de la Coordinadora de En Marea Gonzalo Rodríguez describió ayer al portavoz del partido, Luís Villares, como «un gran consensuador» frente a un sector crítico que renuncia «a debatir y a discutir». En una entrevista en Radio Nacional de España, Rodríguez ha defendido la decisión adoptada por el Consello das Mareas el viernes respecto a la diputada Paula Quinteiro. Sostiene que su actuación «no responde a los principios éticos que son esperables de un diputado de En Marea», pues realizó «un uso indebido de su condición de diputada» y no dio «explicaciones suficientes» sobre lo ocurrido, lo que también quebranta el «principio de transparencia». El portavoz podría ofrecer hoy su opinión tras la habitual reunión de los lunes del grupo parlamentario.

El incidente de Paula Quinteiro deja a En Marea al borde de la ruptura

J. Capeáns/ M. Ascón
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Luís Villares sigue sin ofrecer su opinión en público y suspende su agenda

Ha sido por una polémica intervención callejera de una diputada, pero tras las reacciones del universo de las mareas y de Podemos Galicia es razonable pensar que cualquier otra fricción, incluso de menor calado, hubiese desatado la tormenta perfecta para dejar al grupo parlamentario y a su órgano político al borde de la desintegración. Acostumbrados a la discrepancia interna desde su fundación como partido instrumental hace un año y medio, y con el precedente de la quiebra de confianza de Alternativa Galega de Esquerdas, los posicionamientos en torno a la posible dimisión o no de Paula Quinteiro han obligado a todos los actores a manifestarse abiertamente, con evidentes diferencias. Esta crisis, sumada al inminente pronunciamiento de Podemos ante las elecciones municipales -la consulta a los inscritos se cierra esta tarde- deja a la confluencia en Galicia en una delicada situación.

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