Una treintena de gallegos, asesinados en México y Venezuela en quince años

La violencia que registran ambos países dispara el retorno de familias emigradas


vigo / la voz

Una treintena de gallegos han sido asesinados en México y Venezuela en los últimos quince años. Prácticamente la totalidad de los emigrantes que perdieron la vida en sucesos violentos en ambos países fueron objeto de asaltos, robos y secuestros en los que el móvil económico, en ocasiones por cantidades ínfimas o bienes de escaso valor, desencadenó los crímenes. El último, el caso del empresario ourensano José González, asesinado el sábado en plena calle en la capital mexicana, eleva a dos las muertes violentas de gallegos este mismo mes en dicho país, en el que los tres últimos casos cuentan con el nexo común de que las víctimas eran originarias de Beariz, localidad de referencia de un matrimonio asesinado también en el mismo país a mediados del año pasado.

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Consternación en Beariz por el asesinato de su vecino José en México Consternación en Beariz por el asesinato de su vecino José en México

Ese, el 2017, fue uno de los años más negros para la diáspora gallega, con cuatro asesinatos, todos ocurridos en México, que marcan un repunte de la inseguridad para la colonia de Galicia, que había sufrido antes un pico similar en el 2008, cuando asistió a cinco muertes violentas entre sus integrantes, en ese caso en Venezuela. Los servicios de emigración de la Xunta están constatando la multiplicación de retornos de los dos países latinoamericanos a causa de la inseguridad que manifiestan estar sufriendo los gallegos afincados fundamentalmente en ambos. Los casos de secuestros exprés y extorsiones que no llegan a trascender se consideran incontables.

«Dejan atrás lo poco obtenido»

«Se están viniendo en gran cantidad, dejando atrás incluso lo poco que han obtenido, porque la seguridad ya prima más que las propiedades», señala Alejandro Lago, asesor jurídico de la Coordinadora Gallega de Plataformas de Emigrantes Retornados. Su organización certifica la creciente llegada de emigrantes que solicitan su condición de retornados, «la mayoría gente mayor con vida allá asentada, pero que han decidido volver por miedo, por la imposibilidad de vivir más que en sitios cerrados y vigilados y también por una total falta de seguridad jurídica» en lo que no duda Lago de calificar «persecución de los gallegos» en Venezuela por parte del «chavismo». Apunta Lago que se están apropiando de sus bienes «porque saben que es un colectivo trabajador que se ha hecho un patrimonio». La plataforma de retornados hace extensivo el temor a la violencia a toda Venezuela, y en México, «a las zonas del país donde los carteles están más asentados».

«Claro que existe mucha preocupación entre las familias gallegas en el exterior», añade Celso Domínguez, presidente de la Asociación de Emigrantes Gallegos Ulla-Umia. «La violencia en Venezuela es palpable y la gente huye de allí hasta sin sus papeles por miedo y por una grande necesidad», apunta, y no duda en señalar al régimen venezolano como «fallido» e incapaz de ofrecer seguridad.

La violencia extrema la ha vivido este año la familia de Daniel Balboa, hijo de emigrantes de Beariz y Cambados asentados en México, que fue encontrado calcinado en el interior de su coche, como en diciembre fue hallado también en su vehículo muerto a tiros el que había sido su jefe, el gallego Manuel Teixeira. A punta de pistola falleció en el estado de Sinaloa Antonio Arca el año pasado, y también en mayo acababa de la misma forma en el estado de Panachuca el matrimonio de los gallegos Manuel Bugallo y Rosa María González.

«Muchos están decidiendo volver tras sufrir un hecho violento»

El secretario xeral de Emigración Antonio Rodríguez constata que la colonia gallega vive con cautela para evitar ser objeto de asaltos y secuestros

A su departamento llegan con diferente cadencia los ecos de la inseguridad que pende sobre la colonia gallega afincada en parte de América. «La gran crisis social que vive Venezuela está asociada a grandes problemas de inseguridad ciudadana», constata Antonio Rodríguez Miranda (A Bola, 1967), director xeral de Emigración de la Xunta. Aunque apunta que en México la colonia gallega se ve más afectada por los casos más graves.

-¿Le llega el miedo de los emigrantes en México y Venezuela?

-Sí. Y por eso en esos países actúan con la máxima cautela. Se cuidan mucho de evidenciar su situación económica o alardear, porque eso sería señalarse y poder sufrir un asalto o un secuestro. El gallego es un hombre cauteloso y humilde, incluso entre los de mejor posición.

-¿Está motivando parte del retorno esa inseguridad?

-Hay muchas familias que decidieron volver después de sufrir algún suceso violento ellos o en su entorno. Algunos de estos hechos fueron desatados incluso por intentar robarles un teléfono móvil. Ante esa situación, se replantean buscar otra forma de vida en Galicia, porque saben que aquí van a tener calidad de vida y seguridad.

-Y eso que no se conocerán todos los casos de violencia.

-Es verdad. Muchos ya no traspasan el ámbito familiar, para que pasen desapercibidos y que la familia no salga más afectada.

-¿Cuál es el mapa territorial de la violencia que sufre la colonia gallega en el exterior? ¿Quién está en cabeza, México o Venezuela?

-Son situaciones distintas. Los dos son los países más afectados, y un poco también Brasil. En el caso de México la presencia de la delincuencia no es generalizada, pero afecta a nuestra colectividad de manera constante y con repuntes por épocas, con secuestros y asaltos. En Venezuela, la inseguridad ciudadana es general, muy elevada, pero no tan intensa como lo está siendo en México.

-¿Y en Argentina, país de mayor acogida de gallegos?

-Pese a la alta colectividad que tenemos allí, con 170.000 gallegos, no es tan usual.

«Teremos que abandonar aquilo para ver se se pode salvar a vida»

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José Cortés, gallego emigrado en México: «Téñenme asaltado moitas veces. Estou vivo de milagro» Conocía a José González, el empresario ourensano asesinado en el país centroamericano en plena calle. Reconoce que los gallegos que viven allí tienen miedo y no descarta tener que volver a Galicia para salvar su vida

El vecino ourensano del empresario asesinado en México vive cada muerte «coma se fose unha parte de nós»

«Unha e mil veces pensas en quedar aquí, en non volver alá, pero acabas retornando, pois en México están os negocios e tamén está a túa familia». La reflexión es de José Cortés Antón, cuya casa en el pueblo carballiñés de Mesego está justo al lado de la del último asesinado de la comunidad gallega, José González. Se conocían, dice, pero no pasaba de ser la suya una relación de buena vecindad. De hecho, José se enteró del crimen de su tocayo y vecino cuando ayer salió de su casa y, con la confianza de ver una vecina en la puerta, se acercó a la entrada de la finca para preguntar qué estaba ocurriendo, que interés tenía él para la prensa. Su esposa es mexicana, no tiene hijos, pero suma varios sobrinos, «que están alí e alá volveremos».

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Récord anual en las estadísticas mexicanas y venezolanas, con 52.000 crímenes

El año 2017 se ha convertido en el que más asesinatos han sufrido los mexicanos en lo que va de siglo. Cada día murieron en el país centroamericano 70 personas de manera violenta, 25.339 en total, según los datos oficiales del propio Gobierno, que pasará a la historia por ser espectador del mayor registro de crímenes desde que en 1997 se comenzaron a contabilizar estadísticamente.

Ni la guerra contra los clanes de narcotraficantes desatada desde el Ejecutivo centroamericano en el 2011 propició una cifra de muertos como la que se acaba de cerrar, en la que destacan en volumen de asesinatos los estados de Guerrero (2.318), Baja California (2.092), Ciudad de México. (2.041), Veracruz (1.641) y Chihuahua (1.578).

La tasa de homicidios de México se sitúa ya en 20,5 por cada 100.000 habitantes, pero llega en el caso de Venezuela a 57, según los informes del Banco Mundial, mientras que en España es de 0,3.

Venezuela registró el año pasado 26.616 asesinatos o, lo que es lo mismo, 73 al día, lo que la hace merecedora del título de segundo país más violento del mundo, tras El Salvador. Al sumarlas a las de México, el número de muertes violentas ascendió en el 2017 en ambos países a 51.955.

El Observatorio Venezolano de Violencia señala que 16.046 personas perecieron en homicidios registrados por la Justicia, otros 5.335 murieron en acciones con la policía y otros cuerpos de seguridad y 5.035 más fallecieron violentamente sin que sus casos llegasen a los tribunales.

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