Manuel Melero, geriatra:  «Nosotros no solo queremos curar al enfermo, sino evitar la dependencia»

El HULA fue el primer centro gallego en incorporar un servicio de geriatría, que solo existe en Vigo y Lugo


santiago / La Voz

En el año 1992 se puso en marcha en el hospital de Lugo el primer servicio de geriatría de toda Galicia. Poco después empezó a funcionar otro instalado en Vigo. Un cuarto de siglo más tarde, con una población tan claramente envejecida como la gallega, los expertos consideran que es necesario que se amplíe este servicio a toda la red hospitalaria gallega.

-¿Qué le aporta el servicio de geriatría a un paciente mayor?

-El enfermo geriátrico no es el paciente mayor, sino el que cumple una serie de características, como tener pluripatologías, que su enfermedad principal le provoque cierto grado de dependencia física, además de repercusiones de índole familiar y social, y en muchas ocasiones que la esfera cognoscitiva esté también deteriorada. Nosotros complementamos al resto de los servicios del hospital y de atención primaria y hacemos una valoración geriátrica integral del usuario, no solo de una enfermedad. Valoramos cómo es su situación social, funcional, y según toda esta valoración hacemos un diagnóstico, muchas veces encubierto. Con esto pretendemos no solo curar al enfermo, sino evitar la dependencia y devolver al anciano al domicilio en las mejores condiciones de salud.

-¿Cómo se accede al servicio?

-Una de nuestras misiones es tener una buena relación con primaria y con el resto de los servicios del hospital, y les hemos explicado qué pacientes son los que más se benefician de nuestros cuidados, por lo que ellos son conocedores y nos los remiten.

-¿Sería necesario aumentar este tipo de unidades a más hospitales gallegos?

-Nosotros lo reivindicamos porque se beneficiaría toda la población, claro que nos gustaría que se extendiera al resto de los hospitales. La Organización Mundial de la Salud realizó en el año 2015 un informe dirigido a todos los países, porque el envejecimiento es universal, en el que recomienda que todas las Administraciones tengan programas de salud dirigidos a la población anciana. Son las Administraciones las que deben adaptarse a este colectivo, y no los mayores quienes deben adaptarse a los sistemas sanitarios actuales.

-¿Se podría considerar que el hospital de agudos es una institución hostil para el paciente mayor?

-Sí, el mejor medio para tratar al paciente geriátrico es su entorno habitual. Sacarlo de este contexto va a suponer factores estresantes y la unidad de agudos es un medio hostil. Los factores estresantes que suponen provocan en muchas ocasiones patologías añadidas a las que ya trae el enfermo. Nosotros lo sabemos y por eso preconizamos, y apostamos por ellas, alternativas a esta hospitalización de agudos, como es la consulta externa, la atención primaria, la hospitalización a domicilio... Todas aquellas políticas asistenciales que eviten el ingreso en la unidad de agudos van a suponer beneficios para el paciente, y por supuesto llevan implícito que el sistema sanitario sea más eficiente, con el ahorro que conlleva.

-Al ir más allá de la patología, ¿trabajan con otros profesionales, como los servicios sociales?

-El equipo de geriatría no solo somos médicos: trabajamos en coordinación y los servicios sociales son un bastión más, porque la enfermedad en el anciano provoca en gran proporción deterioros funcionales con repercusiones en la familia. El trabajador social siempre trabaja con el objetivo de devolver al anciano a su entorno en las mejores condiciones, y por eso se buscan ayudas que lo permitan.

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