Zamora vive su alta velocidad a medio gas

La ciudad conectada hace dos años con Madrid por el futuro nuevo acceso ferroviario a Galicia vio crecer los usuarios del tren en un 115 %, pero exige un servicio más adaptado a sus necesidades

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Zamora vive su alta velocidad a medio gas La ciudad está conectada desde hace dos años con Madrid, pero pide un servicio más adaptado a sus necesidades

zamora / la voz

«El AVE ha llegado a Cuenca, pero Cuenca todavía no ha llegado al AVE». Así, con cierto escepticismo, expresaba hace unos años Darío Doltz, primer teniente de alcalde de la ciudad castellano-manchega, los efectos de la alta velocidad sobre lo que técnicamente se denominan territorios intermedios. Zamora es uno de esos territorios, y sus dos años de conexión con Madrid por la línea de alta velocidad a Galicia arrojan muy buenos resultados en el aumento de usuarios del tren (un 115 %), pero quizás es pronto para analizar sus efectos sobre la economía o sobre el problema demográfico.

¿Es mejor tener buenas comunicaciones que tenerlas malas? Respondiendo con el sentido común, prácticamente todo el mundo contestaría que sí a esta pregunta. Por eso es un tanto inútil entrar en la discusión sobre el AVE sí o el AVE no en ciudades como Zamora, donde en su momento hubo una plataforma que estuvo en contra del proyecto. Ahora casi todos ven un avance en que su ciudad esté a menos de hora y media de Madrid, una distancia temporal que podrá reducirse cuando se instale ERTMS en el tramo Olmedo-Zamora y cuando se empleen trenes de alta velocidad estrictos. Por razones de operatividad -Zamora está de camino a Galicia, adonde aún no pueden llegar los AVEs-, a la remodelada estación de Zamora -un bellísimo edificio neoplateresco- solo llegan trenes Alvia híbridos, y no los de alta velocidad que solo se mueven por tracción eléctrica.

«Antes no abríamos la cafetería por la mañana, y ahora ya ves el trajín que hay», explica Andrea, la empleada del cuidado bar de la estación, en un momento en que coincide que hay varias salidas y llegadas de trenes. En mayo Zamora verá satisfecha una de sus principales demandas para adaptar la oferta ferroviaria a sus necesidades: tendrá un tren madrugador a Madrid que llegará a la capital a las ocho de la mañana y el último volverá a Zamora a las ocho de la tarde. Jorge es uno de los usuarios que cogería este último tren, pues tendría más margen por su jornada laboral en Madrid. «Con un sistema de abonos como el que tiene Segovia podría vivir en mi ciudad y trabajar en Madrid», dice. Para ello tendría que declararse este trayecto como una obligación de servicio público, para poder optar a billetes subvencionados. Las quejas por el precio de los viajes son muy habituales.

El AVE genera demasiadas expectativas en los territorios que no lo tienen, mientras que en los que lo disfrutan lo viven con una normalidad admirable. En un estudio de Carmen Bellet sobre la relación entre la alta velocidad y el desarrollo territorial, se constata que muchas de las expectativas que se generan «es posible que no lleguen nunca a materializarse» y que los cambios se produzcan «con una mayor lentitud y menor intensidad que lo esperado».

También hay efectos perversos: los jóvenes se van de compras a Madrid ¿Qué pasa con el turismo? La ciudad está integrada en la red de ciudades AVE -en la que también está Ourense- y se beneficia de una promoción conjunta para, sobre todo, escapadas de fin de semana. El Ayuntamiento de Zamora asegura que las pernoctaciones subieron en torno al 30 % desde la llegada de la alta velocidad, según una encuesta. Jose, recepcionista del hotel Zenit de la ciudad, da un punto de vista diferente. «No notamos un aumento relevante. Lo que sí estamos viendo es que muchos que antes venían en coche ahora vienen en tren», explica. Judith y Manuel, del popular bar El Lobo, creen que es necesaria «más publicidad». Casi todo el mundo constata que muchos turistas vienen y se van en el mismo día, un efecto secundario de la velocidad.

«La gente de una gran ciudad no va a la pequeña a comprar, es al revés». Esta es la tesis del economista Germá Bel, muy crítico con la apuesta por el AVE. ¿Está pasando eso en Zamora? Jaime Vinesca, propietario del restaurante La Bici Verde, cree que este fenómeno se circunscribe a los jóvenes. «No quieren ir vestidos como sus amigos y se cogen el tren y se van a Madrid», dice.

«Tardamos más desde El Escorial a Madrid que desde Madrid a Zamora»

La pianista Adriana Gómez Cervera llegó a la estación de Zamora para dar un concierto en la ciudad. Acudía acompañada por su madre, Rosa Cervera, que resumió con muy pocas palabras -pero muy efectivas- su viaje en Alvia desde Madrid por la línea de alta velocidad. «Vivimos en El Escorial y tardamos más en llegar desde nuestra casa a Madrid que desde Madrid a Zamora». Ambas coinciden en que el viaje es «muy cómodo y agradable».

«En realidad usamos los trenes gallegos»

El grupo Tren Zamora pelea desde un territorio periférico por el desarrollo del ferrocarril, en una provincia que en el pasado fue «una de las zonas de paso ferroviario más activas de España». Ana Lobo y Luis Cortés, dos de sus miembros, valoran positivamente la conexión de alta velocidad, pero creen que es necesaria una oferta de servicios adaptada a las necesidades de los zamoranos. «Tenemos la sensación de que utilizamos los trenes gallegos y que, circunstancialmente, nos dejan un cochecito para los zamoranos. Los fines de semana o en períodos vacacionales van llenos y la gente no consigue billetes, a no ser que lo haga con mucha antelación», asegura. Sobre el dilema que plantean algunos colectivos entre AVE y tren de proximidad, lo tienen claro: «Hay que tener en cuenta que la gente lo que quiere ahora es llegar rápido a los sitios. Pero apostar por la alta velocidad no quiere decir que haya que descuidar el tren convencional».

«En un pueblo como Barajas se construyó un gran aeropuerto»

pablo gonzález

Sanabria defiende su derecho a tener una estación de alta velocidad

Algunos con una visión urbanita del mundo pusieron a Otero de Sanabria en el mapa de agravios del derroche con titulares simplificadores como este: «Una estación de AVE en un pueblo de veinte habitantes». Roberto Villasante, un verdadero enamorado de su comarca sanabresa, mira la explanada nevada donde se situará la estación, de la que aún no hay ni un solo cimiento y debería estar terminada a finales de este año, cuando se ponga en servicio el tramo entre Zamora y Pedralba de la Pradería. «A esa gente que dice eso yo les diría que en un pueblo como Barajas se puso el aeropuerto más importante del país», dice con ironía. Este carpintero que amablemente ofreció su 4X4 para sortear la gran nevada que cayó sobre Sanabria la semana pasada explica que la estación dará servicio a una comarca «muy turística en verano por el lago y las rutas de senderismo, y que además se está despoblando. ¿Queremos que aquí no quede nadie?».

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