«He renunciado a tener hijos para desarrollar mi carrera profesional»

Profesionales que desafían un mundo masculino hablan de sus problemas para desarrollar su trabajo y conciliar su vida

«He renunciado a tener hijos para desarrollar mi carrera profesional» Cinco mujeres nos hablan de sus problemas para conciliar vida laboral y familiar. Mujeres que cargan contra el sistema y reinvindican un cambio en el orden establecido. Mujeres que luchan por una sociedad más justa

santiago / la voz

Solemos informar sobre la desigualdad entre sexos con números y porcentajes. En lo que cobran, en el tiempo que dedican a la familia, en la proporción de las que renuncian a cosas, pero detrás de los números, siempre fríos, hay personas. Mujeres que cargan con su historia, con su mochila de problemas. Mujeres que desafían el statu quo y que reivindican el cambio del orden establecido. Mujeres que luchan por una sociedad más justa. Y que dan ejemplo. He aquí su historia.

ana méndez, bodeguera

«España es un país que no ayuda mucho a las mujeres a conciliar»

Trabaja en el sector vitivinícola, vinculada a la parte comercial, en una empresa familiar, y su historia es un fiel ejemplo de que ser mujer casi siempre obliga a tomar decisiones difíciles que los hombres ni se plantean. «He estado en la parte de exportación, lo cual me ha influido negativamente mucho a nivel personal porque he renunciado a tener hijos para desarrollar mi carrera profesional», reconoce. Ana Méndez recuerda que cuando una persona dedica gran parte de su tiempo a viajar por trabajo es muy difícil tener familia. «Yo no tenía cobertura familiar para dejar a mis hijos, y es una decisión que muchas mujeres toman». Esta directiva sostiene que España es un país que no ayuda a las mujeres a conciliar, y recuerda que faltan guarderías en las empresas.

maría casal, gerente

«A nosotras nos exigen más resultados que a un hombre, tenemos que demostrar mucho más»

Trabaja como directiva en una empresa de ingeniería del sector de la construcción y tiene una cosa clara: «A nosotras nos exigen más resultados que a un hombre, tenemos que demostrar mucho más, y salarialmente hay una diferencia muy significativa», sostiene esta joven, que todavía no tiene hijos y que cree que le sería muy difícil compatibilizar la maternidad con su actual profesión. María Casal considera que es necesario concienciar a la sociedad más en la idea de que el sexo es irrelevante a la hora de mostrar unas capacidades profesionales. «Las empresas deberían contribuir más a la conciliación de la vida laboral y familiar, y el propio sistema ayudarlas a entrar por esa senda», propone.

 mónica peláez, consultora

«Me he dedicado mucho más a la familia porque he tenido que elegir»

Madre de tres hijos, licenciada en Empresariales y Derecho, trabaja en Audicon y se reconoce afortunada porque en el ámbito profesional no ha sufrido una brecha salarial por cuestión de sexo. Sin embargo, sí ha pagado un coste en su desarrollo profesional por haber sido madre. «Me he dedicado mucho más a la familia porque he tenido que elegir, pero ha sido una decisión tomada en libertad», precisa. Mónica recuerda que en el negocio de la consultoría y de la auditoría sus «interlocutores son hombres que son dueños de empresas y miembros de comités de dirección». Y advierte que ahí sí percibe una profunda desigualdad «Yo vinculo mucho la brecha salarial entre sexos a la brecha digital: el mundo digital es de hombres, y lo entendemos desde pequeños, por eso quizás haya que cambiar esto desde la escuela», plantea.

cristina segade, directiva de construcción

«Existe segregación por sexo en la formación, las mujeres tienen campos por explotar»

Cristina Segade lamenta que en el sector en el que trabaja es muy complicado hallar mano de obra femenina. «Más del 80 % de las personas con las que estoy a diario, es decir, proveedores y clientes, son hombres; y dentro de mi empresa, casi todo hombres», resume esta joven. Y agrega: «A mí me encantaría tener más mujeres al lado porque siempre es enriquecedor contar con gente de ambos sexos». Desde la visión que le proporciona su puesto en la empresa, Cristina Segade advierte que son necesarias campañas que incentiven a las mujeres a estudiar carreras técnicas y ciclos de FP. «Cualquier mujer podría estudiar mecánica, incluso soldadura; en nuestra empresa, donde hacemos una soldadura de acero muy fina, una mujer podría trabajar en ese campo perfectamente», ilustra. Esta joven lamenta que exista una segregación a causa del sexo en la formación y advierte que para las mujeres hay muchos campos abiertos por explotar. A su entender, la brecha salarial se origina en el hecho de que los hombres ocupan los puestos de mayor responsabilidad.

carla reyes, periodista

«La baja por paternidad debería ser de carácter obligatorio»

Es presidenta de Executivas de Galicia, una asociación que cuenta con cien afiliadas. No solo conoce las dificultades que plantea ser mujer a la hora de conciliar la vida familiar y laboral, sino que lo ha vivido personalmente. «La condición sexual me ha afectado en todo; desde dónde estoy o dónde vivo hasta el hecho de que soy madre de dos hijas, y eso afectó a mi desarrollo profesional; tuve que parar de trabajar cuando nacieron y los trabajos en los que he estado han sido en función de la disponibilidad de ocuparme de ellas», precisa Carla. A su modo de ver, sería necesario introducir una serie de cambios que condujesen a una igualdad más real, y cree que harían falta muchas medidas. «En temas de conciliación, lo fundamental es que la baja por paternidad sea de carácter obligatorio: sé que es un asunto complejo, porque muchas madres tampoco comparten la idea de que la baja sea compartida y la quieren disfrutar ellas de manera íntegra; y en el sector privado, además, muchas veces los hombres se niegan a coger esa baja porque está mal visto, sobre todo en niveles directivos, pero cambiar todo esto es absolutamente necesario», sostiene. Las profesionales lo tienen claro: aunque parezca que se ha avanzado, hay cuestiones donde no se nota la mejoría.

Las gallegas cobran 5.000 euros menos

ana balseiro
Las mujeres toman las calles de Vigo En una previa del 8 de marzo, mujeres de toda Galicia han participado este domingo en una multitudinaria manifestación contra la brecha salarial, la discriminación laboral y la falta de oportunidades

La brecha salarial las obligaría a trabajar 71 días más al año para igualar su salario al de los hombres

«Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». El artículo 14 de la Constitución es claro: haber nacido hombre o mujer no puede ser motivo de discriminación, incluyendo la retributiva. Pero teoría y práctica no siempre coinciden y la brecha salarial -y todo lo que implica, como mayor precariedad laboral o una pensión menor- resalta como un elefante en el centro de un salón.

Aunque no haya unanimidad sobre su tamaño, nadie discute que existe y que se repite en todo el globo. Valga como ejemplo que en Islandia, referente en igualdad, entró en vigor en enero una ley que impone sanciones a las empresas de más de 25 empleados que no paguen exactamente lo mismo a todos los trabajadores que tengan idéntico puesto.

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