La revolución de los «baby boomers»

A. M. Castiñeira REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Keystone

Las protestas estudiantiles en medio mundo fueron reflejo del primer gran salto generacional

04 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El 8 de enero el ministro para la Juventud acudió a la Universidad de Nanterre a inaugurar una piscina. Lo esperaban con el cuchillo entre los dientes. Un estudiante inició con él una discusión que concluyó cuando el muchacho, Daniel Cohn-Bendit (en poco tiempo Dani el Rojo, una de las cabezas visibles de la rebelión), sugirió un paralelismo entre los argumentos del ministro y los de las Juventudes Hitlerianas. Ahí se inició la reacción en cadena que, con cada acto de protesta y su represión, condujo al Mayo francés.

Francia

Un país paralizado. La de Nanterre era un ejemplo de las masificadas universidades europeas, que llenaban los hijos del baby boom de la posguerra, protagonistas del primer gran salto generacional en la historia. En 1960 Francia tenía 200.000 universitarios, en el 68 eran 500.000. Los movimientos contraculturales y una amalgama de grupúsculos izquierdistas, al margen de las organizaciones tradicionales, empezaron a agitarse ansiosos de romper con la sociedad de sus padres en busca de libertad. Fue, en palabras del filósofo Raymond Aron, un «psicodrama», un levantamiento espontáneo que no parecía tener otra estrategia que humillar a la autoridad. Para los comunistas, más que una revolución era una «fiesta».

Miles de alumnos armados con adoquines y eslóganes formaron en las calles de París barricadas que las fuerzas del orden atacaron con resultado de cientos de heridos. La Sorbona permaneció cerrada. La policía tomó la ciudad.

Los trabajadores aprovecharon para poner sobre la mesa sus propias reivindicaciones y el país quedó paralizado por una huelga general. De Gaulle respondió convocando elecciones. A finales de junio, salía fortalecido de las urnas. Las aguas volvían a su cauce, aunque algo se había puesto en marcha, y el sesentayochismo no terminaba en las fronteras galas.

Alemania

Contra los exnazis. El desafío al statu quo tenía en Alemania, a mayores, un factor autóctono, la crítica al pasado nazi de la República Federal. Al frente de la primera gran coalición de Gobierno entre la CDU y los socialdemócratas estaba Kurt Kiesinger, antiguo militante nacionalsocialista. El presidente, Heinrich Lübke, había diseñado campos de concentración... El punto de partida de los disturbios fue la muerte de un chico durante la visita del sah a Berlín en 1967. En abril del 68, Rudi Dutschke, líder estudiantil, fue tiroteado. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, una gran manifestación rodeó la sede del diario Bild, al que los jóvenes rebeldes culpaban de fomentar la violencia contra ellos. En sus enfrentamientos con la policía, coreaban el nombre de Ho Chi Minh. Cinco mil estudiantes ocuparon la Universidad Libre de Berlín.

Polonia

Tres mil detenidos. Al otro lado del telón de acero, la Primavera de Praga centró toda la atención, pero no solo en Checoslovaquia los universitarios salieron a la calle. Pequeños incidentes sirvieron de detonante al malestar por la falta de libertades. Centenares de jóvenes organizaron una sentada en Varsovia tras la prohibición de una representación teatral y fueron disueltos a golpes por los antidisturbios. Se declararon huelgas en varias universidades, pero en cuestión de semanas la represión (casi tres mil detenidos) las cortó de raíz.

Italia

Con los obreros. En Italia las protestas comenzaron en Turín debido a la oposición de los estudiantes al traslado de la Facultad de Ciencias a las afueras. La ley de reforma de las universidades fue acogida con disturbios en Roma, donde se cerró la universidad. La peculiaridad italiana consistió en que universitarios y obreros fueron de la mano en sus exigencias.

Estados Unidos

El fantasma de Vietnam. Quizás por la temprana oposición a la guerra de Vietnam, el gran aglutinante, todo se adelantó en Estados Unidos. En el 64 el escenario principal de las protestas fue Berkeley, donde el pacifismo confluyó con las demandas de libertad de expresión y de derechos civiles. En el 68, el foco cambió de la costa oeste a la este. Los alumnos ocuparon la Universidad de Columbia para reclamar que dejase de colaborar con organismos militares y en solidaridad con la vecina comunidad negra de Harlem.