«Me pegaron y me arrojaron a un contenedor de obra»

e. v. pita VIGO / LA VOZ

GALICIA

XOAN CARLOS GIL

Ocho jóvenes que volvían de copas golpearon «por negro» a un senegalés que dormía en la calle

01 mar 2018 . Actualizado a las 20:03 h.

Dormir en la calle es duro, y más si un grupo de borrachines te da una paliza por ser forastero. El inmigrante sin techo senegalés Papa Cheik se recupera de una agresión racista en Vigo. Pasa la noche sobre un colchón en el suelo de un escaparate de un bajo comercial cerrado de la céntrica ronda de Don Bosco, de Vigo. En la noche del sábado al domingo se llevó un susto porque una pandilla de ocho jóvenes que volvían de copas le despertaron a las 6.30 horas y unos cuantos le golpearon. Dos días después tenía un ojo enrojecido, pero no le han vuelto a molestar.

Varios vecinos se asomaron a las ventanas al oír el jaleo y vieron cómo uno o dos agresores le pegaban, mientras el resto miraban sin hacer nada. A lo sumo, las novias les gritaban para que cesasen en la paliza. «Uno, bajito con bigote, le pegó varias veces al chico africano, los otros le llamaban negro», cuenta un testigo que lo vio todo y luego bajó a ayudar.

Los vecinos también vieron cómo los agresores arrojaron al inmigrante dentro de un contenedor de obra que contenía tablones. Al final, otro joven que subía por la cuesta intervino, los separó y apartó al inmigrante para ponerlo a salvo. Luego llegó más gente a poner orden.