«Las notas desmienten a quienes dicen que esta generación no trabaja ni se exige»

Directores y familias valoran los datos de la prueba de acceso a la universidad en Galicia


redacción / la voz

«Se pasa peor en segundo de bachillerato que en la universidad». Pocas frases concitan tanto acuerdo como esta. La dice Ignacio Parajó, secretario autonómico de Escolas Católicas, la entidad que aglutina a más de cien colegios religiosos en la comunidad. E Isabel Ruso, la presidenta de Addiga (asociación de directivos de institutos públicos), añade: «Las notas [de selectividad de Galicia] desmienten a los que dicen que esta generación no trabaja y no se exige». Lo dice ella, que dirige un centro (el IES Eusebio da Guarda, de A Coruña) en el que casi la mitad de los alumnos sacan más de un ocho (sobre diez). El análisis de los resultados de selectividad en Galicia, que ha publicado La Voz por primera vez, da pie a estas y a otras reflexiones:

Los aprobados

¿A qué precio? Isabel Ruso cree que «el nivel de exigencia de segundo de bachillerato es brutal», y frente a esto los profesores y familias tienen que hacer un esfuerzo para ayudar, apoyar a los alumnos. Estos a veces rompen en el examen: «Les pueden fallar los nervios», afirma Ruso, recordando el caso de quien es hoy una ingeniera industrial de esas que sacan la carrera a curso por año y que en su momento suspendió la selectividad de junio.

Cambiar el foco. Ignacio Parajó va un poco más allá y a partir de experiencias como la anterior, e incluso pensando en el curso en sí, se plantea el fondo del asunto: «A toda técnica examinadora se opone una técnica preparadora. Los colegios nos hemos convertido en segundo de bachillerato en eso, en preparadores, y es muy triste reducir tanto las habilidades de los jóvenes que van a la universidad». Para él, la clave está en eliminar la selectividad, directamente: «La ABAU se debe a la escasa capacidad que tiene la universidad para seleccionar a sus estudiantes. Pero no en todas partes es así. Tenemos que cambiar el foco». ¿Cómo? Al estilo americano, propone: «Muchas universidades analizan el expediente, el progreso, la vocación del joven, su defensa sobre lo que él o ella puede aportar a la universidad, y no solo a la inversa. Se mira la trayectoria y no un examen que dura tres días». ¿Eso no daría pie a engaños en el acceso? «No tiene por qué ser subjetivo, y el proceso se puede controlar, grabar, revisar». Lo que tiene claro Parajó es que «nadie quiere hoy un trabajador ultracompetitivo, sino alguien que trabaje en equipo».

los mitos

¿Barrios?, ¿qué barrios? María José Mansilla, presidenta de Congapa (confederación de AMPA de colegios privados y concertados), recalca que una de las cosas que más le interesó de las cifras de los tres últimos años de la selectividad es que se derriba el mito de que solo los barrios acomodados tienen una buena posición. «Niños capaces los hay en familias de todo tipo y, si dan con un profesorado comprometido, esos niños tienen un gran futuro». No está tan de acuerdo con esta idea Rogelio Carballo, presidente de Concapa-Ceapa Galicia (de las AMPA de colegios públicos): «Hai diferenzas do contexto social mesmo entre os distintos institutos públicos. E hai máis heteroxeneidade de familias da escola pública que na privada».

los datos

Más, y oficialmente. Carballo se alegra de que por primera vez las familias, la sociedad, puedan acceder a los datos de la selectividad, aunque cree que la Xunta debería dar de forma sistemática toda la información: «Esiximos á Administración a apertura do banco de datos, porque con eles podemos facer mellores diagnósticos e intervir».

la preparación

El tiempo, fundamental. Sobre el día 22 de mayo ya tienen que estar entregadas las notas de bachillerato, por lo que es probable que el día 16 terminen los exámenes del curso. Pero en algunos centros los alumnos se podrán dedicar a la ABAU desde la semana anterior. «Es importante que los alumnos tengan unos días de descanso y 15 para preparar la prueba», cree Mansilla. También Carballo piensa que «toda proba necesita dun adestramento» y que cuanto más tiempo se tenga mejor.

Los alumnos con asignaturas sueltas explican algunas notas bajas

Algunos institutos son centros de referencia para los alumnos que repiten solo algunas asignaturas de 2.º de bachillerato o hacen bachillerato de adultos (conocido como nocturno, que en el 99 % de los casos es en centros públicos). Si en otros institutos y colegios quienes repiten unas asignaturas suelen ser uno o dos estudiantes, en estos centros de referencia urbana pueden ser diez o quince. Es un grupo que tiene un nivel de aprobado mucho menor por no llevar al día todo el curso. ¿Un ejemplo? El IES Eusebio da Guarda de A Coruña. En los últimos tres años, el centro presentó 312 estudiantes con un porcentaje de aprobados del 93,3 %. Si los datos se ciñen al alumnado diurno de curso completo, las cifras son otras: 279 estudiantes y un nivel de aprobados del 99 %.

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