La Xunta asume las dificultades para retener fondos estructurales de la UE

El «brexit» y la convergencia económica afectarán «negativamente», dice Feijoo


santiago / la voz

Galicia se va a enfrentar en los próximos meses a uno de sus mayores dilemas económicos de las tres últimas décadas: el destete de la Unión Europea. Si el objetivo de los fondos estructurales era que las regiones más atrasadas se incorporasen a la locomotora continental, parece que se ha completado el desafío con éxito, a tenor de los nuevos repartos para la cohesión que estudia el equipo de Jean Claude Juncker. La comunidad se quedaría a cero en el período 2020-2027, que es el que se está empezando a definir. ¿Es un motivo para la satisfacción? No lo parece si el termómetro es la reacción que ha tenido el presidente de la Xunta, que ha expresado con cautela su preocupación por un horizonte que va a obligar a Galicia y al Estado español a hilar muy fino en las inminentes negociaciones.

«Estamos perfectamente sensibilizados cos riscos que supón», sentenció Núñez Feijoo al término de la reunión semanal de su Gobierno. Que la economía gallega haya avanzado en la convergencia «incluso en anos de crise» no impide al jefe del Ejecutivo gallego adivinar los problemas que supondría para Galicia, por ejemplo, la desaparición fulminante de las partidas de la política agraria común (PAC), que han sostenido al campo gallego en momentos de máxima dificultad y que todavía generan una alta dependencia y seguridad en muchos sectores. La Xunta es consciente de que la negociación estará muy condicionada por el debate sobre si todavía es necesario mantener el ordeño de millones de euros activo, pero en ese lance van a estar otras regiones españolas y europeas que también se han ido acercando en los últimos años a la media europea en términos económicos. Y todos estos territorios, también Galicia, tendrán un lastre común y decisivo que, según Feijoo, afectará «negativamente». El agujero de 15.000 millones de euros que deja el brexit es insalvable y ha sido determinante en la definición de los tres escenarios que ha pintado la UE para el próximo reparto de fondos de cohesión.

«Xa o pasamos mal»

La situación no invita al optimismo, pero la experiencia de Galicia puede resumirse en que casi siempre ha regresado de Bruselas con mejor cara que cuando se fue. «Na anterior negociación (2014-2020) xa o pasamos mal», admite el titular de la Xunta, quien recuerda que al final se consiguieron un 85 % de los fondos que estaban a disposición. «Podiamos perder todo e recuperamos a maior parte». Y Galicia salvó así 4.000 millones de euros, apunta. Y asegura también que el panorama cicatero de partida que plantea la Comisión Europea no los pilla por sorpresa. De hecho, ya han comenzado a analizar los «riscos» sin dejar de interesarse por las oportunidades que se puedan generar en el diseño continental de la próxima década. Si entre los objetivos de la Europa que viene está «invertir en aquellas cosas que produzcan valor añadido», como ha adelantado Juncker, Galicia tiene algo que decir al respecto y por ahí podrían moverse las aspiraciones de la comunidad. Y tampoco se vería con malos ojos la apuesta por la digitalización o la intensificación del programa Erasmus Plus, del que se beneficiarían uno de cada tres jóvenes europeos y que internacionalizaría de forma definitiva los campus gallegos.

Feijoo admitió que Gobierno ya está «ocupado» y preocupado por una negociación que todavía no ha comenzado y en la que reconoció que Galicia se juega «distintas oportunidades», preparando así el terreno para un resultado final que, ya se intuye, tendrá luces y sombras.

Bruselas ofrece 3,2 millones de euros a Galicia por los incendios de octubre

«Dije que no los dejaríamos en la estacada y hoy hemos cumplido», celebró ayer la comisaria de Política Regional, Corina Cretu, al anunciar el sobre de ayudas que la Comisión Europea ha reservado a Galicia para compensar los daños ocasionados por los incendios forestales que arrasaron distintas zonas de Galicia el pasado mes de octubre. Bruselas está dispuesta a desembolsar hasta 3,2 millones de euros procedentes del Fondo de Solidaridad de la UE, una partida creada en el 2002 para sostener los esfuerzos de reconstrucción en zonas afectadas por catástrofes naturales. Desde ese año, la Comisión logró movilizar hasta 5.000 millones de euros. Los fondos que el equipo de Jean Claude Juncker podría enviar a Galicia servirán para reconstruir infraestructuras públicas básicas, costear los costes de limpieza, el acomodo temporal de la gente evacuada y «ayudar a la gente a reconstruir sus vidas», aseguró Cretu.

El desembolso todavía debe ser aprobado por la Eurocámara y el Consejo Europeo a través de un presupuesto rectificativo. Bruselas quiere que las dos instituciones apuren los plazos para que las ayudas puedan llegar a Galicia en el mes de mayo. En cualquier caso, los fondos solo podrán cubrir el 2,5% del total de daños directos producidos por los incendios, según la normativa europea.

El cheque de Bruselas a Galicia viene adjunto al sobre de 50,6 millones de euros que extenderá a Portugal por la oleada de incendios que arrasaron de norte a sur el territorio el pasado año. «Visité la región a finales de año y me quedé en shock por la extensión de los daños», reconoció la comisaria rumana.

La Fiscalía y las tramas

El presidente Feijoo retó ayer a los periodistas que cubren habitualmente el Consello da Xunta a encontrar una declaración suya atribuyéndole a una trama la ola incendiaria de octubre del año pasado. El jefe del Ejecutivo gallego ha pedido que no se confunda esta idea con su tesis de que se trata de actos de terrorismo incendiario, y pidió que no se minimice esta actividad delictiva a «gamberradas». Es más, Feijoo cree que a quien habría que preguntar por este extremo es a la Fiscalía, que es quien abrió «de oficio» esta investigación para concluir, a su juicio, lo que ya se sabe por otras ocasiones. «É o que din os informes todos os anos», subrayó.

Galicia, abocada a dar un salto al vacío

cristina porteiro

La UE pretende eliminar las ayudas a las regiones en transición

Bruselas ha puesto en marcha la cuenta atrás para la desconexión. No solo la del Reino Unido con la UE, también la de las eternas regiones en transición, como Galicia, de los fondos estructurales y agrícolas. Quiere recortes y reorientación de las ayudas hacia sectores que pueden aportar «más valor añadido». Eso es lo que deja entrever la hoja de ruta que presentó la Comisión Europea esta semana para los futuros presupuestos comunitarios 2020-2027. En ella hay tres vías. La de mantener el rumbo actual, que de inicio ya rechaza: «El estatus quo no es un opción», aseguró ayer la comisaria de Política Regional, Corina Cretu. Si no lo es, quedan otros dos escenarios y en ninguno Galicia salvaría un solo euro de los fondos europeos. Claro está que se trata de un punto de inicio para arrancar el debate sobre qué hacer con la política de cohesión y cómo financiarla, pero sienta un mal precedente. Los fondos estructurales y la PAC serán los rehenes con los que acudirá la Comisión Europea a negociar con los líderes de la UE a partir del mes de mayo. Si quieren financiar nuevas prioridades (seguridad, defensa y economía digital), además de evitar un escenario apocalíptico para regiones como Galicia, deberán rascarse los bolsillos. «Espero que en este mes de febrero, cuando se reúnan nuestros líderes, se enfrenten a la realidad y se planteen la posibilidad de aumentar su contribuciones a la UE tras el brexit», deslizó ayer Cretu. Pero no hay hambre en la mesa del Consejo Europeo para seguir financiando otros siete años más los programas de convergencia. Hay muchas razones que explican este recelo: el repliegue nacionalista, la desafección ciudadana hacia las instituciones de la UE, largamente estigmatizadas desde las capitales, y las presiones euroescépticas.

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