Las consecuencias del plagio reiterado: expulsión durante un año

El estudiante de la USC había presentado una docena de trabajos copiados


santiago / la voz

Copiar trae consecuencias, y a veces son consecuencias graves. Como las que ha sufrido un estudiante de la universidad compostelana al que se le exmatriculó durante un año. Era un caso excepcional, porque durante dos cursos presentó al mismo profesor una docena de trabajos, todos copiados. Algunos eran al 100 % plagio, tan solo cambiaba el nombre de quien los presentaba. La única consecuencia a la que se enfrentaba el alumno era encadenar un suspenso tras otro. El profesor recurrió al decanato e incluso al Valedor da Comunidade Universitaria para buscar una solución. Incluso envió un informe a la secretaría xeral de la universidad sobre lo que estaba ocurriendo.

Al final, se abrió un expediente. Y de encadenar suspenso tras suspenso el asunto pasó a mayores. Al estudiante se le impuso una sanción de exmatriculación durante un año, es decir, la pérdida de sus derechos como estudiante. En cierto sentido, seguía siendo alumno de la USC, porque era la que conservaba su expediente, pero no podía inscribirse en ninguna asignatura ni ir a clase ni examinarse. Ni siquiera apuntarse a un curso de idiomas o participar en las actividades deportivas de la institución.

El caso del estudiante era excepcional por la cantidad de trabajos copiados que presentó a un mismo profesor y también ha sido excepcional la sanción impuesta, porque lo más habitual es que el docente advierta al alumno y le dé otra oportunidad o que lo suspenda. Los decanos han pedido desde hace años la implantación de una norma específica y clara de cómo actuar ante estas situaciones, ya que el procedimiento que se siguió con este alumno se rige por una normativa de 1954. Se trata del régimen disciplinario que todavía está vigente en las universidades y que, entre otras cosas, califica como infracciones leves las faltas de asistencia a clase, los actos que perturben el orden o la resistencia a las órdenes de los superiores, especialmente «cuando tengan carácter colectivo». También establece el procedimiento a seguir, que es la apertura de un expediente con audiencia de todas las partes y el nombramiento de un instructor que dirija la investigación y proponga una sanción.

La normativa recoge qué se considera fraude o plagio en los trabajos que presentan los alumnos y establece que, además del suspenso, se enfrentan a sanciones disciplinarias, pero no se ha desarrollado una normativa específica sobre la actuación ante los casos de fraude académico y sus consecuencias.

Si hay una norma específica de sanciones se reduce el fraude

¿Qué pasa cuando se desarrolla una normativa que castiga el fraude en una institución académica? Según los estudios internacionales realizados, que se reducen los casos. Y cuanto más estricta sea esa norma menos deshonestidad hay en las aulas. Lo explican los investigadores Jaume Sureda-Negre, Jerónimo Reynes Vives y Rubén Comas Forgas, de la Universidad de Baleares, en un estudio del 2016 en el que analizan los reglamentos que las universidades españolas ponen en marcha contra el fraude.

También aclaran en ese artículo que solo el hecho de contar con una normativa sancionadora del plagio no es suficiente. Tiene que ser conocida tanto por estudiantes como por profesores y, sobre todo, debe aplicarse. Según estudios previos realizados por este grupo de investigación balear, el 45 % de los universitarios españoles reconocen haber copiado en una prueba escrita, como un examen, un porcentaje que alcanza el 60 % en el caso de los trabajos académicos.

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