La pirámide de población gallega ya no es una pirámide: es un jarrón

La franja infantil y juvenil es menor ya que la de los mayores y se han perdido 103.000 vecinos desde 1981


vigo / la voz

Al concluir 1981 Galicia alcanzó el mayor volumen de población de su historia. La pirámide de edad gallega era entonces casi perfecta. Su base era la más fuerte del dibujo estadístico con 875.000 personas entre cero y 19 años. Uno de cada tres gallegos era joven. Hoy, tan solo 36 años después, Galicia se ha quedado sin pirámide poblacional en sentido estricto. La estructura que proyecta la composición de los grupos de edad de la población ha adoptado el perfil de un jarrón en el que el mayor peso y dimensión se concentra en el medio, en la franja de 35 a 54 años.

Los baby boomers, los nacidos con la explosión natalicia de finales de los años sesenta y primera mitad de los setenta, son mayoría como lo fueron en su infancia, e igualmente son casi uno de cada tres residentes en Galicia, pero con 36 años más encima.

Y por debajo, el desastre. La base del dibujo, la de los grupos de edad que hay de cinco en cinco años por debajo de los 35 es más estrecha que la que se proyecta por arriba con los mayores de 54 años. Dicho de otra forma, en Galicia hay más personas mayores de 85 que menores de cuatro años; hay más residentes de entre 80 y 84 que entre 5 y 9; hay más de entre 75 y 79 que de entre 10 y 14... no hay escalón y su contrario de más edad en el que no se dé esa relación.

Pero como la demografía es casi una ciencia exacta a la hora de anticipar lo que vendrá, excluyendo la incidencia de posibles desastres naturales, grandes sucesos o guerras, hoy ya sabemos, como se sabía hace tres décadas, que todo irá poblacionalmente a peor.

El jarrón en el que se convirtió la pirámide demográfica será tan solo dentro de 18 años lo más parecido a un paraguas o una sombrilla. La base se estrechará aún más y el peso se concentrará entonces arriba, entre los 50 y 69 años, pero con una población en edad de jubilación que pasará a ser un tercio de una Galicia en la que el censo habrá bajado además a 2,4 millones de habitantes, en lugar de los 2,7 millones raspados de ahora.

De la primera pirámide de población del gráfico que acompaña esta información (la de 1981) a la de hoy (la segunda) Galicia ha perdido 103.607 habitantes y desde ahora hasta el 2031 la comunidad se quedará sin otros 241.000 residentes, nada menos.

Solo seis islas de juventud

Que no hay relevo, es evidente. Pero se ha extendido tanto el llamado invierno demográfico por toda la comunidad que ya solo quedan seis concellos que tengan más jóvenes que ancianos entre su vecindario. Ames, Arteixo, Culleredo, Oroso, Salceda y O Porriño son los únicos reductos donde la infancia aún pesa más que el envejecimiento.

De 212.000 menores de cuatro años que había en 1981, se pasó ahora a contar con solo 99.000 y habrá en trece años tan solo 65.000. En la otra esquina de la ya mal denominada pirámide, de 24.000 mayores de 85 años se ha pasado a 116.000 ahora y se prevén 151.000 en la proyección a poco más de un decenio de margen.

Diez concellos no registran ningún nacimiento y 87 no superan los cinco al año

C. Punzón

Las esperanzas de repunte se concentran en las villas de tamaño medio ubicadas en el entorno de las ciudades

El año que España dejó atrás la dictadura nacían cada día en Galicia 120 niños. Ahora tan solo 52 por jornada. De casi 45.000 alumbramientos al año de entonces se ha descendido a 19.000 y seguimos descendiendo.

Ya son 10 los municipios donde no ha nacido ningún niño en el último año analizado por los institutos demográficos, cuando un año antes solo eran cuatro. Y en otros 87 no se superan los cinco alumbramientos por año. Sin ni uno se han quedado Negueira de Muñiz, Ribeira de Piquín, Ribas de Sil, Muras, San Amaro, A Teixeira, Pontedeva, A Gudiña, Vilariño de Conso y Cerdedo-Cotobade.

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