Una alumna de Derecho de Vigo se defiende a sí misma en su juicio por despido y lo gana

La estudiante, que trabajó de socorrista, pidió prestada la toga


vigo / la voz

En la Facultad de Derecho de Vigo ha corrido como la pólvora la hazaña de una rapaciña que vistió la toga y ganó su primer juicio antes de terminar la carrera. Elisa Castiello, leonesa de 22 años, estudia cuarto curso de Derecho en la Universidade de Vigo y el 17 de enero viajó a León a defenderse a sí misma en un juicio por despido y lo ganó. Su contrario era el Ayuntamiento de Cremenes. El Juzgado de lo Social número 2 de León dictó una sentencia el 23 de enero que declaró improcedente el cese de la joven como socorrista de verano en la piscina del pueblo. Ella misma subió al estrado con una toga prestada para hablar como su propia abogada. Fue su estreno.

La estudiante, que trabajaba como socorrista en verano para pagarse la carrera, se enojó porque sufrió una caída de moto en julio y, tras volver de la baja, fue cesada por bajo rendimiento. Ya habían contratado a otra y se marchó tras firmar un finiquito de 136 euros. Fue un duro golpe porque la echaron el día de su cumpleaños. Ella reclamaba 1.500 euros correspondientes al mes de agosto que no pudo trabajar, una fortuna que le iba a ayudar a sufragarse su estancia en Vigo. «Me trasladé a Galicia porque mi sueño es dedicarme al derecho marítimo», explicó.

No hubo avenencia y ella pidió que se anulara el despido. Para defender su causa pidió prestada la toga al juzgado de León. «No me podía pagar un abogado y descarté el de oficio: en lo social te puedes defender tú mismo; lo peleé como pude, estaba muy nerviosa porque era el primero de mi vida», cuenta la alumna en Vigo.

Para preparar el pleito, buscó pruebas y grabó una conversación sobre su cese con un jefe, que presentó «sorpresivamente» en el juicio. Fue su as en la manga. También pidió consejo al decano de Derecho de León y repasó lo aprendido en sus prácticas de Laboral. «En mis tiempos libres de alumna me colaba a ver juicios tanto en León como en Vigo, donde iba con una profesora», dice. En su expediente hay matrículas pero, paradójicamente, en Laboral sacó notable.

Al verla sentada en el estrado, el juez de lo social de León se frotó los ojos. «Espero que no le digan nada a usted por usar la toga antes de tiempo», le espetó. La sentencia estima parcialmente su demanda, pero ella va a presentar un recurso de reposición para lograr 1.500 euros de indemnización por daños y perjuicios. Alega que su cese improcedente le hizo perder el sueldo de agosto. «Si estoy en Vigo es gracias a que trabajo los veranos y saco un dinerillo. Y ahora gracias al subsidio del desempleo me pago el alquiler para estar estudiando aquí, si no tendría que dejar la carrera», cuenta.

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