Los refugios gallegos, llenos al cien por cien en los últimos días

En Ourense apenas hay indigentes por las calles, que evitan la ciudad cuando llegan las temperaturas extremas


redacción / la voz

Los albergues gallegos se llevan la peor parte en las olas de frío. Excepto Ourense -porque los sintecho saben que en días de temperaturas extremas deben ir a ciudades más templadas-, el resto de las urbes están al máximo de capacidad aunque aseguran que, excepto en Vigo, no queda ningún transeúnte en la calle si no quiere.

En A Coruña, por ejemplo, «estos días no se dan salidas precisamente por el frío». Lo explicaban ayer desde el refugio Padre Rubinos, de A Coruña, donde, tras los últimos ingresos, están «casi al cien por cien». El mal tiempo del fin de semana aumentó los ingresos en una entidad en la que hace tres semanas su presidente, Eduardo Aceña, cifraba entre 120 y 140 el número de almuerzos diarios y de 140 a 160 las cenas.

Además de al Padre Rubinos, los coruñeses pueden acudir al centro de baja exigencia Abeiro, del gobierno local, que cuenta con 13 plazas, todas ellas ocupadas. Xustiza Social recalca que «o goberno local destinará neste 2018 máis de 200.000 euros a recursos para persoas sen teito que están a ser financiados con fondos municipais (Albergue Padre Rubinos, Accem, Cociña Económica ou a Cruz Vermella)». Además, ha puesto en marcha el Dispositivo do Frío con convenios de «colaboración coa Cruz Vermella e Accem». Supone «percorridos a pé pola cidade, de luns a sábado, para proporcionar recursos básicos, como alimentos quentes e roupa de abrigo, ademais de ofrecer alternativas habitacionais para quen así o desexe».

En jornadas como las de estos días, en las que el frío puede más que el pudor que puedan sentir algunas personas sin techo para buscar cobijo, el albergue de Santiago no pone límites de acceso. Así lo subrayan sus responsables: nadie que lo necesite y lo reclame se quedará sin un colchón para dormir a cubierto. Ni siquiera se exige el requisito de ir a la iglesia de San Francisco a reservar plaza. Basta con presentarse en el albergue.

En Ferrol, las 42 plazas del refugio de Atín están ocupadas desde hace 15 días, pero no hubo que tomar medidas extra, como en otras ocasiones, enviando a la gente que se queda sin plaza a pensiones. Desde el Ayuntamiento aseguran que no hay más peticiones, aunque asociaciones como Dignidade o el patronato Concepción Arenal aseguran que tienen más demanda de ropa de abrigo para niños y de mantas.

Donde estas jornadas son más tranquilas es en Ourense. El albergue de transeúntes está estos días con una ocupación muy baja. De las 20 plazas disponibles, ayer se ocuparon siete y anteayer seis. El 31 de enero fue el de menos ocupación del año, con cuatro, aunque tienen horario especial de invierno. Abren a las tres de la tarde para que los que quieran puedan refugiarse ya a partir de esa hora. El programa Senteito de la Cruz Roja continúa con sus salidas nocturnas semanales, pero en las últimas no han localizado a nadie nuevo. «La gente prefiere no recalar en Ourense cuando hay o se prevén temperaturas extremas, ni en invierno ni en verano», dice Diego Conde, coordinador del programa de la entidad asistencial.

Con información de Rodri García, S. Lorenzo, F. Ulloa, B. Abelairas.

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