Un plan piloto para entrar en la Universidad

Las escuelas superiores de arte dramático y conservación de Galicia se ofrecen a adscribirse de manera experimental y la Xunta dice que hay que abordarlo desde el conjunto del Estado

Protesta de estudiantes de arte dramático para reivindicar un título universitario
Protesta de estudiantes de arte dramático para reivindicar un título universitario

santiago / la voz

El mazazo llegó en el 2012. Las enseñanzas artísticas no podían ser grados porque solo las universidades pueden expedir ese título. Lo ponía por escrito el Tribunal Supremo. Así que las escuelas superiores pueden expedir títulos equivalentes a grado a todos los efectos, pero no son universitarios. Y según denuncian desde los centros que imparten estas enseñanzas, todos los efectos, en el fondo, no son todos.

«O título é equivalente en España, pero se o levas a Europa non o é. Pódencho recoñecer ou non, pero sempre tes que pagar a convalidación», algo que con los grados no ocurre. Es uno de los ejemplos que pone Manuel Vieites, el director de la Escola Superior de Arte Dramática de Galicia, sobre las diferencias que hay en títulos que la Administración asegura que son equivalentes. Su escuela, junto con la de Conservación de Pontevedra, se han ofrecido para ser las primeras en adscribirse de manera experimental a la Universidad dentro de un plan piloto que ponga de manifiesto las dificultades que se pueden dar en el proceso para así abrir camino al resto.

«Vexamos a experiencia. Se non é boa, volvemos atrás. Se funciona ben, perfecto», dice Vieites, que también recuerda que la adscripción a universidades supone un enorme esfuerzo para las enseñanzas artísticas. Entre otras cosas, el profesorado tendría que sacarse el doctorado y empezar a investigar. «Queremos ir á universidade porque queremos estar ao máximo nivel». Y acabar con situaciones como que los alumnos de Escenografía no pueden acceder a las becas del Reina Sofía porque no han estudiado un grado. O que los conservadores vean ofertas de trabajo en las que se pide el grado en Bellas Artes y que los titulados en Bellas Artes se queden fuera de ofertas en las que se pide el título en Conservación. Y que puedan organizar estancias Erasmus, pero que los docentes que vienen de intercambio estén dirigiendo tesis e investigando, algo que no pueden hacer los españoles.

Tras la vuelta atrás en la integración de las enseñanzas artísticas en la Universidad, son las comunidades autónomas las que tienen potestad para decir si sí o si no. Solo Valencia ha hecho público que hay negociaciones para que tengan rango universitario. Vieites, además, alerta de un agravio comparativo: hay centros privados que están firmando convenios para que sus títulos sean expedidos por universidades.

¿Qué dice la Consellería de Educación? En primer lugar, que la ley garantiza la equivalencia de grado. Lo hace el artículo 42 de la Lomce y lo hace el decreto que incorpora el suplemento europeo a estas enseñanzas, «o que garante a mobilidade no espazo europeo en igualdade de condicións que calquera grao». Y la consellería y la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (Acsug) para hacer el seguimiento de calidad y evaluar las enseñanzas artísticas.

Lo importante, la calidad

«Non existe ningunha dificultade académica (inscribirse en másteres, facer teses) nin profesional por parte dos alumnos titulados», insisten desde la Xunta, que dice que lo importante «é garantir a calidade educativa, e esta non depende de que sexa universitaria ou non». Y la Administración recuerda que está haciendo un «importante esforzo de investimento», ya que las características formativas exigen instalaciones y equipamientos costosos, «unidos a que as taxas de matrícula son moi inferiores ás dun grao».

En todo caso, abogan por que la adscripción se aborde «nun ámbito xeral para o conxunto do Estado» y que se tenga en cuenta la opinión de la Conferencia de Rectores, «xa que estamos a falar dunhas titulacións con características formativas diferentes e tamén diferentes en canto á actividade docente, pero cun nivel formativo de excelencia».

«Son catro anos e case o mesmo plan de estudos, si que son graos»

T. M.

Habla desde Valencia, donde está estudiando Bellas Artes. Diego Vidal (Boqueixón, 1997) no se encontró con una frase que todavía sale de las bocas de algunas personas: ¿por qué no estudias una carrera de verdad? No salió cuando decidió estudiar en la Escola de Arte e Superior de Deseño Mestre Mateo de Santiago. En su familia ha habido siempre mucha sensibilidad artística. «Meus pais non teñen coñecementos de arte nin nada polo estilo, pero gústalles o tema».

Diego heredó esa sensibilidad y por eso decidió estudiar el ciclo superior de escultura. Dos años. Dos años que le han llevado a ganar el premio extraordinario de enseñanzas artísticas profesionales en la modalidad de artes plásticas y diseño gracias a una escultura que tiene como temática la mitología griega y, en concreto, los tres jueces del inframundo, «era quen xulgaban aos mortos para ver os que pasaban ao inferno ou os que quedaban nos campos elíseos». Por eso su escultura son tres torres de acero con cabezas de cerámica colocadas en forma de triángulo, para acentuar esa sensación de que están juzgando al espectador. «Non quería centrarme na escultura clásica, quería facer algo máis contemporáneo», explica Diego, que también reivindica que las enseñanzas artísticas deberían ser universitarias. «No meu caso non, porque ao ser dous anos debe ser un ciclo superior», pero en las que «son catro anos, practicamente o mesmo plan de estudios» sí, porque «non está considerada como un grao e si que o é».

«Non ser ensinanzas universitarias é unha anomalía europea»

T. M.

Agora mesmo non temos garantidos os dereitos do Espazo Europeo de Educación Superior». Lo denuncia Roberto Pascual, jefe de estudios de la Escola Superior de Arte Dramática de Galicia, ubicada en Vigo. Lo afirma a pesar de que la Administración «repite que non hai ningún problema, incluso no marco europeo». Pero no solo los alumnos se ven afectados por que las enseñanzas artísticas no estén integradas en la universidad. «Hai outras cuestións non menos importantes», explica Pascual: poder organizar títulos de máster dentro de las escuelas, poder poner en marcha proyectos de investigación dentro de las escuelas y los conservatorios y poder dirigir tesis de doctorado, por ejemplo. «É lexítimo que reclamemos ese dereito», tercia el jefe de estudios de la escuela de arte dramático. «¿Por que non podemos competir con outros profesores universitarios se a todos os efectos estamos impartindo un título equivalente?», se pregunta. Un título equivalente en un centro que, salvo la carga docente -se rige por créditos ECTS- abre cada mañana con el reglamento de secundaria. Son un instituto.

«Non ser ensinanzas universitarias é unha anomalía europea», lamenta Roberto Pascual. Lo es porque «porque en Europa teñen o mesmo prestixio académico as ensinanzas de arte dramática que as de enxeñaría ou medicina, porque están no mesmo marco». Y en España habrá que dar a la sociedad «a confianza a estras ensinanzas para que poidan ter o mesmo prestixio que calquera outra»

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