Galicia es la segunda comunidad con menos porcentaje de alcaldesas

Solo uno de cada 10 municipios gallegos tienen a una mujer al mando, mientras la media nacional es casi del 20 %

Marián Ferreiro es la primera alcaldesa que tiene Narón
Marián Ferreiro es la primera alcaldesa que tiene Narón

redacción / la voz

Si trazáramos una diagonal sobre el mapa de España nos encontraríamos con las dos caras de la moneda de la paridad. En la esquina inferior derecha, la comunidad más igualitaria, en la superior izquierda, la menos equilibrada.

Murcia se convirtió tras las elecciones del 2015 en la región española con más porcentaje de mujeres en el poder, un tercio de sus alcaldesas. En el otro lado de la balanza, Cantabria, seguida muy de cerca por Galicia. Ninguna de las dos comunidades llegan al 15 % de representación femenina al mando de sus municipios.

La situación ha evolucionado en los últimos años con más éxito en unas regiones que en otras. De las cinco mujeres electas en 1979, Galicia pasó a rozar las 40 en los últimos comicios del 2015. Sin embargo, este crecimiento no la ha salvado de ocupar el segundo puesto por la cola en la clasificación por comunidades.

Cambios en el mandato

Desde las elecciones del 2015 varios concellos han cambiado a su regidor afectando también al número de mujeres en el poder. Las 37 que fueron elegidas en los comicios ahora son ya 42. Esta es la cifra más alta de la historia para la comunidad, triplicando el número de alcaldesas electas en el 2003.

Marián Ferreiro fue la última en subirse a la lista sucediendo a su compañero José Manuel Blanco en el concello de Narón. Ella es la novena mujer en los últimos dos años que sucede a un hombre a los mandos de la alcaldía. Por otro lado, los consistorios de Cartelle, Pontecesures y A Rúa pasaron de manos de una mujer a un hombre.

A día de hoy, el Partido Popular es el que más mujeres tiene en el poder (21 concellos). Con 15 le sigue el PSOE, muy alejado del BNG, que tiene 4. Cierran la lista Terra Galega y Compromiso por Galicia, con una alcaldesa cada uno.

¿Influyen los factores demográficos en los resultados electorales?

De las siete grandes ciudades gallegas, solo Lugo tiene a una mujer como gobernante, Lara Méndez
De las siete grandes ciudades gallegas, solo Lugo tiene a una mujer como gobernante, Lara Méndez

En Galicia, los hombres dominan los grandes núcleos de población, mientras que las mujeres se mantienen presentes en localidades con menos habitantes

Una de las causas a las que se le achaca la brecha de género en las alcaldías es la diferencia entre municipios rurales y urbanos. Los rurales, naturalmente más despoblados y avejentados, tienen la fama de ser más reacios a tener gobiernos femeninos. Sin embargo, esto no es más que un mito que dista de la realidad política.

En Galicia, los hombres dominan los grandes núcleos de población, mientras que las mujeres se mantienen presentes en localidades con menos habitantes. Un buen reflejo de esto se muestra en los gobiernos de las siete ciudades, de las que solo Lugo tiene a una mujer como gobernante. En las otras seis ciudades, solo una mujer consiguió el bastón de mando en el siglo XXI. Corina Porro arrebató en el 2003 la alcaldía viguesa a Ventura Pérez tras una moción de confianza.

¿Dónde mandan?

Tampoco mandan las mujeres en municipios jóvenes, principalmente gobernados por hombres. ¿Cuáles son entonces los factores que influyen en la elegibilidad de un alcalde o alcaldesa? Para María del Carmen Leyte, exregidora de Cartelle, lo principal es que «la persona sea conocida, que tenga una trayectoria al servicio de los demás».

En la misma línea opina Lara Méndez, alcaldesa de Lugo, que cree que «la cuestión no está en el número de habitantes que tenga un municipio, ni en si es del medio rural o urbano, ni tampoco en la edad de los candidatos, sino que el factor determinante es la realidad social e incluso económica que caracterice a cada municipio» a la hora de elegir por parte de los ciudadanos.

La mitad de los concellos discriminan a la mujer por una excepción legal

Belén Lendoiro y Rosa Gallego, concejalas del PP, en el pleno municipal en A Coruña
Belén Lendoiro y Rosa Gallego, concejalas del PP, en el pleno municipal en A Coruña

Los concellos de menos de 3.000 habitantes están exentos de igualar las listas

Las elecciones de 1979 supusieron un hito en el sufragio en España. En ellas se dio por primera vez la posibilidad a todas las mujeres de votar y poder ser elegidas en todos los municipios sin limitaciones de estado civil -en algunos comicios predemocráticos solo las cabeza de familia podían postularse a la alcaldía-.

En el 2007, casi treinta años después, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. El texto buscaba una mayor paridad en distintos ámbitos de la vida pública, entre ellos los procesos electorales. Con este fin, se estableció que ningún sexo podría tener una representación menor de un 40 % en las listas electorales. Además de esta cuota se especifica que la proporción se debe mantener en cada tramo de cinco puestos para que no se concentren todas las mujeres al final de las listas.

Aún así, no todos los municipios tienen que ajustarse a estos criterios. Solo los de población superior a 3.000 habitantes deben cumplir estas cuotas. En España, únicamente el 22 % de los municipios superan esta cifra, aunque en Galicia el porcentaje aumenta a casi el 50 %.

Un reflejo de esta excepción se observa en los municipios gallegos. De las 751 candidaturas que concurrieron a las elecciones municipales en los concellos de más de 3.000 habitantes, solamente seis no llegaban al 40 % de mujeres. Sin embargo, entre los concellos de menos de 3.000 habitantes, puede apreciarse que más de dos tercios de sus listas electorales no cumplían los mínimos de paridad.

Solo una de las candidaturas presentadas para las elecciones del 2015 llevaba pleno de mujeres, la del PSOE de Vilar de Santos. Esta lista, compuesta por siete vecinas, obtuvo solo ocho votos. En el polo opuesto, hasta nueve candidaturas -excluyendo las unipersonales- estaban compuestas exclusivamente por hombres en los puestos titulares. Los dos casos más extremos, los del PSOE de Abadín y Monfero. En ambos, los once nombres de la lista eran hombres. Las mujeres, suplentes en los dos casos.

Carlos González fue cabeza de lista por el BNG en As Somozas. En su candidatura los siete puestos los ocupaban hombres. Justifica que «foi imposíbel contar coa participación de ningunha muller» debido a que hay «medo a represalias laborais ou sociais, aínda nos tempos que corren».

Más concejalas

A pesar de que las listas electorales no son en su totalidad paritarias, la proporción de mujeres en el grueso de las candidaturas es del 44 %. El número de concejalas es cada vez más elevado, aunque este dato no se ve reflejado en las alcaldías.

Gloria Nielfa es catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y tiene claro cuál es el problema. «Aunque no haya una oposición declarada en general, al final, a la hora de elegir candidatos, se pone antes a un hombre para encabezar la lista», afirma.

Para la historiadora, esta cuestión se mantiene también en otros sistemas de paridad más restrictivos como las listas cremallera. Este modelo, que ya han adoptado comunidades como País Vasco o Baleares, consiste en que hombres y mujeres vayan intercalados en las listas. «Incluso de esta forma, queda la libertad de elegir por parte de cada partido quién encabeza cada candidatura», declara.

Pero esto no es solo un problema de España. Nielfa comenta: «Se ve también a nivel internacional. Ha sido mucho más fácil para las mujeres llegar a ser concejalas que ser alcaldesas. Ser concejala es ser uno más del cuerpo de un colectivo, ocupar la alcaldía es un puesto de poder unipersonal, que está por encima del resto. Ahí se tarda más en aceptar que la mujer pueda desempeñar esa posición».

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