Galicia también se la juega en Cataluña

La Xunta va a chocar con el Gobierno cuando Rajoy trate de sentar a la mesa de la financiación al nuevo Ejecutivo catalán

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Madrid / La Voz

Vamos a ver en los próximos días un intento de repetir en el Parlamento de Cataluña lo sucedido en las jornadas negras del 6 y 7 de septiembre, cuando el independentismo se saltó todas las barreras democráticas y modificó sobre la marcha el orden del día para aprobar, atropellando a la oposición, las leyes de desconexión. Pero, si algo ha aprendido Mariano Rajoy en este tiempo es que debió impedir aquellas dos sesiones ominosas aplicando el artículo 155 de la Constitución antes de que se consumara ese despropósito que tanto ha costado luego revertir. De manera que no se va a producir en ningún caso una investidura telemática de Carles Puigdemont, hagan lo que hagan los independentistas. O, mas bien, en cuanto el secesionismo emprenda esa vía, el Gobierno tomará las medidas necesarias para que el Constitucional la cierre de forma inmediata. Lo cual nos lleva a que, teniendo en cuenta que mientras no se forme Gobierno en Cataluña el articulo 155 seguiría vigente, más pronto que tarde el independentismo acabará nombrando a un presidente de la Generalitat viable y por la vía estatutariamente establecida, con independencia de que Puigdemont, que conservará su acta, sea considerado por los secesionistas, de manera puramente simbólica, el presidente legítimo en el exilio. Algo que solo servirá para que su estrella se vaya apagando poco a poco.

Bien. Ya estamos entonces en el hecho de que en Cataluña va a haber un Gobierno que acate formalmente la Constitución, por mas que mantenga su objetivo de alcanzar la independencia. A partir de ahí, el objetivo prioritario de Mariano Rajoy será normalizar la situación. Y el primer paso para ello será emplazar a ese nuevo Gobierno a participar en la reforma de la financiación autonómica. ¿Aceptará la nueva Generalitat integrarse en una negociación multilateral que supondría aceptar el statu quo autonómico? Esa será una de las claves del futuro de la legislatura. Rajoy intentará a toda costa que Cataluña se siente a la mesa, pero es obvio que solo podría conseguirlo poniendo en el menú una reforma que mejore sustancialmente su financiación, además de la de la Comunidad Valenciana, asfixiada por el actual sistema.

Y es ahí, en ese punto, donde el Gobierno va a chocar de frente con la Xunta. Feijoo, que ya ha buscado aliados en otras comunidades, tiene claro que Galicia no tiene nada que ganar en una reforma de la financiación hecha a la medida de Cataluña, por lo que no tiene prisa alguna por cambiar el modelo. Ya ha advertido además de que la deslealtad no puede tener premio. Rajoy es consciente de esa resistencia. Y por eso pretende llevar la negociación al Parlamento. El objetivo es cargarse de razón con el apoyo del PSOE, y también de Ciudadanos, que no se va a negar, sino más bien todo lo contrario, a mejorar la financiación de Cataluña, favoreciendo así la posición de Inés Arrimadas. Y, frente a una abrumadora mayoría parlamentaria que sume a PP, PSOE, Ciudadanos y los independentistas a favor de mejorar la financiación de Cataluña, Feijoo va a tener muy difícil seguir plantándose en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. De que lo consiga depende que Galicia mejore o no su actual financiación.

Rajoy tiene dos ventanas para una crisis de Gobierno

Le insisten los más cercanos a Mariano Rajoy en el PP en la necesidad de dar un golpe de timón para recuperar la iniciativa política y reforzar la posiciones tras el descalabro en Cataluña. Un giro que pasaría por abordar una crisis de Gobierno que diera paso a figuras con peso político en Moncloa entre ellas Feijoo, sin ir más lejos. Rajoy tiene dos oportunidades. Una, cercana, es aprovechar el necesario nombramiento de un nuevo jefe de gabinete tras la marcha de Moragas para hacer una crisis. Otra, a medio plazo, cuando en mayo Luis de Guindos deje el Ministerio de Economía para irse al Banco Central Europeo. Pero, a día de hoy, lo más probable es que no haga una crisis, Ni ahora, ni luego.

El abrazo del oso de Feijoo a Caballero busca debilitarlo

Desde su llegada a la Xunta, Feijoo lo tuvo relativamente fácil, porque ninguno de los sucesivos líderes del PSdeG tenía entidad como para inquietarle lo más mínimo. Pero Feijoo tiene claro que Gonzalo Caballero tiene mucho más potencial del que tuvieron Pachi Vázquez o José Ramón Gómez Besteiro. De ahí que, frente a la estrategia de la confrontación total con los rivales que veía débiles, trate ahora de debilitar a Caballero mediante la táctica del abrazo del oso, mimándolo y presentándolo como un líder moderado y con sentidiño, para dificultar así una alianza futura con las mareas. Caballero es hábil y necesita reforzarse, pero tendrá que hilar fino para escapar de ese maquiavélico abrazo.

El PSOE lucha ahora contra el «sorpasso» de Ciudadanos

El enésimo giro emprendido por Pedro Sánchez, enterrando en el baúl de los recuerdos el discurso de la nación de naciones y situándose en la línea dura contra el independentismo, tenía como objetivo arrinconar a Podemos, situándolo como aliado del separatismo para hacerse así con la hegemonía de la izquierda y retornar a la estrategia de asociarse con Ciudadanos para desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. El problema para Sánchez es que en ese tiempo Ciudadanos ha dado tal salto, que tras superar el fantasma del sorpasso de Podemos el PSOE se pueda ver superado ahora por los naranjas. Algo que llevaría a los socialistas a ser el socio minoritario del hipotético acuerdo con Rivera.

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