El BNG pone a punto su maquinaria para revivir en las ciudades

La prioridad de los de Pontón para el 2019 pasa por recuperar la presencia institucional en el ámbito urbano

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santiago / la voz

A punto están de cumplirse dos años de aquella desgarradora asamblea que el BNG celebró en el Palexco coruñés para situar a Ana Pontón a los mandos de la nave nacionalista, mientras tripulantes cualificados como Carlos Aymerich, Xesús Veiga o Manuel Antelo se arrojaban por la borda, al igual que haría meses más tarde el propio Xavier Vence, predecesor de Pontón en la portavocía nacional.

El Bloque de comienzos del 2016 estaba hundido. Las municipales de unos meses antes hicieron emerger con cierto éxito a un híbrido político capaz de seducir al votante nacionalista, como las mareas, dejando al BNG fuera de la corporación de ciudades como Vigo y Ourense, donde estaban representados de manera ininterrumpida desde 1991. Esto trajo consecuencias desastrosas para el nacionalismo, que ahora es un actor mudo en cuestiones como el debate sobre la moción de censura de Ourense o la crisis de la calidad del agua que afecta a la urbe más poblada de Galicia.

Es por eso que los comicios locales del año próximo van a ser decisivos para el BNG, para la puesta a punto del liderazgo de Ana Pontón y también para la sostenibilidad de una organización que en las últimas locales obtuvo 468 concejales en toda Galicia y casi 190.000 votos. No solo para mejorar ese registro, que también, sino para afrontar con mejores perspectivas la próxima cita de las autonómicas, los nacionalistas necesitan un avance cualitativo con el fin de volver a ser un actor a tener en cuenta en el conjunto de las siete ciudades en las que llegó a gobernar y en muchos casos a ostentar la alcaldía.

Con este marco de fondo, la garra y la intensidad que le ponga el Bloque a la preparación de sus candidaturas y, sobre todo, a su cartel electoral, puede marcar la diferencia. Sus puntos más débiles son Vigo y Ourense, pero también la ciudad de A Coruña, donde su representación está agarrada con pinzas y ya recibió un toque de atención al perder en este partido judicial la representación que tiene en una Diputación donde cogobierna con el PSdeG-PSOE.

Vigo posiblemente sea la ciudad donde más achicado quedó el espacio del nacionalismo, lo que pone al BNG en la tesitura de arriesgar con una apuesta sólida en la que podrían encajar nombres como el de la exdiputada Carme Adán o el de Ana Miranda, que en unos días asumirá el escaño en Estrasburgo y tendrá capacidad para rentabilizar su labor política en Europa.

En Ourense ocurre otro tanto de lo mismo, con la diferencia de que, al estar fuera de la corporación, el BNG no puede ser señalado como responsable de la ingobernabilidad o de que no se apruebe el presupuesto. En esta ciudad encontraron los nacionalistas uno de sus mejores valores a nivel gallego, la diputada Noa Presas, ejemplo de solidez en su trabajo, lo que la hace acreedora de constantes elogios, al menos en privado, tanto desde En Marea como del PSdeG. Y eso sería un valor añadido para que ella misma o la exdiputada Tereixa Paz, también con una trayectoria intachable en el Bloque, fueran catapultadas como cartel electoral.

Diferente es la situación en A Coruña, donde el BNG baila en el filo de la representación y tiene en el banquillo nombres solventes como el de Francisco Jorquera para reforzar junto a la concejala Avia Veira su apuesta por ser decisivos en esta ciudad.

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