Un cariñoso y emotivo último adiós a Diana Quer

Los padres y la hermana de la joven madrileña no se soltaron las manos en todo el trayecto desde el tanatorio a la tumba

Diana Quer

alcobendas / la voz

Al fin descansa en paz. El cadáver de Diana Quer recibió sepultura ayer en el cementerio de La Paz de Madrid tras más de un año desaparecida, víctima de un crimen que ha conmocionado a todo el país. Los restos de la joven madrileña, a la que se le perdió la pista el verano del 2016 en la localidad barbanzana de A Pobra do Caramiñal, llegaron al tanatorio en plena madrugada procedentes de Verín, en donde se le practicó la autopsia a cargo de la Unidad de Antropología Forense y en la que se determinó que falleció estrangulada.

Juan Carlos Quer, el padre de la joven, llegó unos minutos después de las nueve de la mañana. Alrededor de una hora más tarde lo hizo su madre, Diana López-Pinel. Juntos atendieron a las innumerables visitas de familiares, amigos y conocidos que se acercaron hasta la capilla ardiente instalada en la sala 17 de este macrocomplejo funerario protegido por unas extraordinarias medidas de seguridad desempeñadas en equipo por una patrulla policial, empleados de la empresa y tres trabajadores de una compañía de seguridad privada contratados para la ocasión por la familia.

Durante toda la mañana el goteo de visitas fue constante. Coches de alta gama, buenas prendas de abrigo para protegerse del frío y gafas de sol para protegerse de la gélida y reluciente jornada que vivió ayer Madrid, y también para disimular unos rostros castigados después de haber soltado tantas lágrimas a lo largo de las dos últimas semanas.

El velatorio concluyó sobre las 15 horas, momento en el que se trasladó el cadáver a la capilla que hay dentro del tanatorio, en donde se ofició un sentido funeral en el que participaron más de un centenar de personas. Mientras, los operarios del cementerio contiguo a este complejo ubicado en la localidad madrileña de Alcobendas, a medio camino entre la capital y Colmenar Viejo, acondicionaban los últimos detalles del sepulcro.

A la conclusión de la ceremonia se abrió una puerta del tanatorio por la que salió el ataúd acompañado de las voces del coro que participaron en la misa. Fuera aguardaba un coche fúnebre repleto de coronas de flores y con el maletero abierto. En su interior se introdujo el féretro junto a dos pequeños ositos de peluche.

Gran comitiva hasta la tumba

De inmediato salieron por la misma puerta todos los familiares, amigos y allegados, que se situaron detrás del vehículo para formar una comitiva de al menos un centenar de personas que acompañaron a los restos de Diana Quer hasta su tumba, situada tan solo a 300 metros en un diáfano camposanto, totalmente verde, con un césped cuidado al mínimo detalle. Recuerda al cementerio americano de Normandía, el lugar en el que descansan los restos de tantos soldados caídos durante el desembarco de la Segunda Guerra Mundial que cambió el signo de la Historia.

En primera fila, tras el coche fúnebre, marcharon los familiares más cercanos. La mano derecha de Juan Carlos Quer agarraba con cariño la de su hija Valeria, mientras su mano izquierda hacía lo mismo con la de su exmujer Diana. A lo largo de todo el trayecto no se soltaron ni un solo instante.

La familia de la joven agradece el comportamiento del pueblo gallego

En el día en el que enterraron a su hija, los padres de Diana Quer hicieron público un comunicado en el que mostraron su agradecimiento por todo el apoyo recibido a tantas personas que los han «acompañado en estos largos y tristes meses», con una mención especial para las fuerzas de seguridad, por trabajar «sin descanso en la búsqueda de Diana», así como a todos los ciudadanos «que intentaron contribuir con su ayuda» a la localización de su hija, «especialmente en Galicia», recordando las numerosas movilizaciones que se produjeron el pasado año en la comarca de Barbanza para participar en las batidas en busca de pistas para localizar el paradero de Diana. «Gracias por los miles de muestras de afecto», reza el comunicado.

«Nunca te olvidaremos»

Junto a estas palabras de reconocimiento, los Quer López-Pinel también quisieron trasladar toda su solidaridad a «las familias de los desaparecidos que aún no han encontrado a sus seres queridos». «Sentimos su dolor y deseamos de corazón que puedan reencontrarse pronto con ellos. Hoy nuestra preciosa Diana descansa finalmente en paz. Solo mitiga en algo nuestro dolor pensar que su vida pueda servir para evitar que otras familias sufran tanto como nosotros», dicen en el comunicado.

La carta concluye con unas palabras de cariño a su hija: «Nunca te olvidaremos, Diana».

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