El 88 % de los fuegos de octubre fueron intencionados, la mayoría por vandalismo

La investigación requerida por la Fiscalía no puede demostrar que hubiera una trama


santiago / la voz

La investigación llevada a cabo a instancias de la Fiscalía Superior de Galicia sobre la ola de incendios que sufrió la comunidad los días 14, 15 y 16 del pasado mes de octubre revela un panorama desolador y evidencia lo profundamente arraigado que está el mal del fuego en la sociedad gallega. Ese informe, elaborado por la Consellería do Medio Rural, concluye que nada menos que el 88 % de los 229 episodios registrados fueron intencionados, entre ellos, 17 de los 19 más devastadores, en los que ardieron 32.951,5 hectáreas, una superficie que superó con creces el objetivo que se había marcado la Xunta para todo el año, y que rondaba las 21.000 hectáreas.

El problema se agranda si se observa que de los otros 28 fuegos declarados en aquellos tres días otros 11, el 4,8 % del total, fueron incendios que se reprodujeron tras creerse extinguidos y que otros tantos tuvieron causas desconocidas o que la investigación no ha podido especificar. Solo uno, un nimio 0,88 %, se debió a negligencias, entre ellas quemas, que por estar en período de riesgo extremo estaban absolutamente prohibidas.

Tampoco ofrece datos nada halagüeños el informe cuando analiza las motivaciones de los incendiarios de aquellas jornadas de octubre, y es que tras casi tres cuartas partes de los fuegos, concretamente el 70,5 %, hubo un factor sobre el que difícilmente se puede actuar desde la prevención. Nada menos que 45 episodios, el 28,8 %, tuvieron como única razón para actuar el vandalismo. Es decir, la voluntad clara y decidida de hacer daño porque sí. A ello hay que sumar los otros 41 (el 26,3 %) sobre los que las pesquisas no han arrojado luz, pero que fácilmente podrían estar entre los de la primera categoría, y nada menos que el 14,1 %, un total de 22 fuegos, en los que la mano ejecutora fue un pirómano que actuó por sufrir una enfermedad mental. El colofón de esta terrible radiografía del fuego en Galicia son dos incidentes que se debieron a venganzas personales.

Agricultores y ganaderos

Solo en 46 de aquellos incendios existió, según el informe enviado a la Fiscalía, una motivación que podría calificarse de normal. Es decir, en la que el autor del fuego buscaba un beneficio comprensible y cuantificable. Es en este 30,8 % de los casos en los que es más fácil aplicar medidas de concienciación, prevención y vigilancia, dado que la motivación no es básicamente irracional.

Entre esos incendios con motivaciones más fáciles de comprender se llevan la palma los agricultores que, pese a las condiciones meteorológicas extremas de aquellos tres días de octubre y a los reiterados avisos y llamamientos que hicieron las autoridades, provocaron nada menos que 34 fuegos en el monte, el 21,8 % del total. También hubo seis casos achacables a ganaderos que realizaron quemas para ganar pasto, cuatro a cazadores y otros dos a personas que quisieron espantar animales. En total, otro 7,7 % del total.

Las conclusiones del estudio pormenorizado de los fuegos registrados del 14 al 16 de octubre del año pasado no deja lugar a dudas respecto a la clara intencionalidad del 88 % de aquellos 229 fuegos, 13 puntos más que la media habitual en Galicia, que está en el 75 %. Sin embargo, el informe admite que «é complexo establecer relacións entre a autoría ou motivación dos distintos lumes». Es decir, que no se observa y no se puede demostrar que existiera una trama concreta detrás de tan inusual y reiterada acumulación de incendios de consecuencias tan graves y en un tan corto espacio de tiempo.

Diez zonas cero

Aunque la ola incendiaria de octubre afectó a casi toda Galicia, los fuegos se concentraron especialmente en la zona sur, en la que se encuentran las diez zonas cero de aquellos tres días. En ellas se concentraron buena parte de los episodios. Las peores fueron las englobadas en el área de A Pobra de Trives, Chandrexa de Queixa, San Xoán de Río y Manzaneda y en la de Maceda, Vilar de Barrio, Montederramo y, nuevamente, Chandrexa de Queixa. Ambas están situadas en la provincia de Ourense.

Las otras zonas de mayor concentración de incendios fueron las de Ribeira (A Coruña), Samos-Triacastela-As Nogais-Pedrafita do Cebreiro (Lugo), Rodeiro-Dozón-Piñor-San Cristovo de Cea (Pontevedra y Ourense), Gondomar-Nigrán-Baiona y Mondariz-Ponteareas-O Covelo-Salvaterra do Miño, ambas en la provincia de Pontevedra. Las cuatro restantes están en la ourensana e incluyen las áreas que abarcan A Gudiña, A Mezquita y Vilariño de Conso; Verín, Oímbra, Vilardevós y Castrelo do Val y Xinzo de Limia, Porqueira, Os Blancos y Baltar.

Reiteración y hora de inicio con poca luz, factores clave que evidencian la intencionalidad

A la hora de colocar la etiqueta de intencionados al 88 % de los 229 incendios que se concentraron entre el 14 y el 16 de octubre del 2016, la investigación entregada por Medio Rural a la Fiscalía Superior de Galicia incide en dos factores clave: la reiteración de fuegos en algunas parroquias y las horas a las que se iniciaron muchos de los episodios, en las que ya había poca luz o era completamente de noche, lo que dificulta la actuación de los servicios de extinción y, muy especialmente, de los medios aéreos.

En lo que respecta a las horas de inicio de aquellos fuegos, nada menos que 152, el 66,4 % del total, se concentraron en horas nocturnas o de poca luz. De ellos, 92 (un 40,2 %) entre las 19.30 horas y la medianoche y otros 60, un 26,2 %, entre las 0.00 y las 8.00 horas. Solo hubo 77 episodios en aquellas trágicas jornadas, el 33,6 % del total, que se activaron en un horario plenamente diurno, entre las 8.00 y las 19.30 horas.

En el capítulo de la reiteración de incendios, la investigación ha determinado que hubo 27 parroquias en las que hubo al menos dos incendios. En cuatro, además, se declararon más de tres episodios, todos ellos catalogados como intencionados. Fueron las de Castro de Escuadro (Maceda), con seis fuegos, Palmeira (Ribeira), Moreiras (Toén) y A Gudiña, capital del concello homónimo. En todos ellos hubo tres incidentes.

En la mayoría de estos incendios, la rápida actuación de los servicios de extinción hizo que se apagasen con muy poco terreno afectado, pero tanta reiteración logró que en tres de ellos el incendio finalmente sí se propagase. Los peores fueron los de A Gudiña y Castro de Escuadro del día 15, con 1.809,14 y 69,32 hectáreas afectadas, respectivamente.

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