Los jefes de servicio exigen solución a las continuas saturaciones de urgencias

Reclaman que se dé salida a los pacientes atendidos que esperan a ser ingresados

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santiago / la voz

Invierno, aparición de gripe y patologías respiratorias, saturación de los servicios de urgencias. Y así año tras año. Pacientes en pasillos, horas esperando por una cama y profesionales soportando la presión asistencial. Los jefes de los servicios de urgencias empiezan a estar hartos. E insisten en tres reivindicaciones: el uso racional de los servicios por parte de la población; el drenaje adecuado en urgencias; y la aplicación del documento que han elaborado todos los profesionales para definir cómo debe funcionar este servicio, documento que el Sergas todavía no ha asumido.

Pero sobre todo insisten en el segundo punto. Si los pacientes pendientes de ingreso permanecen en urgencias, los profesionales no pueden atender a los enfermos que esperan su asistencia. Cuando el enfermo ya está diagnosticado y está a la espera de una cama, los recursos materiales y humanos que se necesitan para atenderlo se detraen de usuarios que tienen que aguardar.

El Sergas asume que hay momentos en los que se necesita más agilidad. Pero asegura que los planes de contingencia de los hospitales establecen todas las medidas posibles para que los enfermos que precisan ingresar salgan lo antes posible de urgencias. Entre ellas, explica Jorge Aboal, director xeral de Asistencia Sanitaria, que las visitas médicas por planta para dar el alta, que suelen hacerse a media mañana, se adelanten a primera hora, de manera que si algún paciente es dado de alta su cama quede libre antes. Reforzar el número de celadores para hacer los traslados más rápidamente o que las ambulancias que hacen el transporte programado prioricen enfermos son otras de las medidas que engloban los planes de contingencia que se activan en situaciones como las de estos días.

Un centenar de contrataciones

La Xunta asegura que las plantillas están al cien por cien y que se contratan un centenar de profesionales al día para reforzar los servicios que tienen más demanda. No solo médicos o personal de enfermería, sino celadores «o incluso técnicos de laboratorio, porque necesitamos saber si un paciente tiene gripe o no para decidir en dónde se ingresa, por lo que las determinaciones de laboratorio tienen que ser ágiles», explica Aboal.

Años de improvisación

Al sindicato médico O'Mega no le convencen las explicaciones del Sergas. Asegura que todos los años se producen improvisaciones y apaños pese a que esta organización lleva años denunciando incluso ante la Justicia la situación de algunos servicios.

Por su parte los profesionales de urgencias han elaborado un documento en el que se fija cómo deben funcionar y qué recursos deben tener estos espacios. La Xunta asegura que está avanzando en el texto y que tendrá un documento de homogeneización de los circuitos asistenciales de urgencias en el que contará tanto con las sociedades científicas como con los profesionales. Este texto establece una espera máxima de cuatro horas para los pacientes menos graves y que en menos de diez minutos tras la llegada haya un primer contacto con el sanitario. También regula los metros cuadrados de los espacios y el personal en función del número de enfermos. E incluso la colaboración con otros servicio, por ejemplo, que, si se necesita una analítica ordinaria, esta no se demore más de una hora.

Información con aportaciones de Fina Ulloa, Ángel Paniagua, Rosa Estévez, María Cuadrado, Dolores Cela y Beatriz Abelairas.

 «¿Se puede permitir que por no poner tres camas en una habitación un paciente esté con una cuña en un pasillo?»

La situación que viven las urgencias de los hospitales gallegos es peor que la de años anteriores por dos motivos, explica el jefe de este servicio del Chuac, José Manuel Fandiño: «Porque la gripe ha coincidido en época navideña y porque la epidemia es este año especialmente virulenta, y además la subida ha sido muy abrupta». Fandiño insiste en que se haga un uso racional de las urgencias «y la gente progresivamente lo hace cada vez más», pero sobre todo en que se drene a los pacientes que ya han sido diagnosticados en el servicio. «Tenemos un espacio limitado, y si está ocupado por pacientes pendientes de ingreso nos detrae recursos, tanto materiales como personales», añade.

¿Y por qué los enfermos que aguardan por una cama no salen en tiempo y forma hacia la planta? Por varias causas, apunta Fandiño: «Primero porque el número de altas no es todo lo ágil que necesitamos, y por otro lado porque no se habilitan espacios o áreas de expansión fuera de los servicios de urgencias». Tener a personas que ya han sido atendidas y que aguardan por una cama dificulta la atención a quienes aún no han recibido asistencia, «porque si nuestros boxes están ocupados no podemos pasar a las personas que tenemos que ver», explica este facultativo.

Fandiño, que agradece el sobreesfuerzo de los profesionales de urgencias, recuerda que un servicio como este debe atender a todo el mundo. «Por eso si tenemos que poner cuatro camillas en donde solo hay sitio para tres, lo hacemos. Si esto ocurre porque hay un exceso de demanda lo atendemos y además lo entendemos, el problema es cuando son pacientes pendientes de ingreso».

El responsable de urgencias lamenta las diferencias entre urgencias y otros servicios: «¿Se puede permitir que por no poner tres camas en una habitación la gente esté con una cuña en un pasillo? Creo que a día de hoy nadie lo aceptaría excepto en un servicio de urgencias, y no podemos aceptarlo», insiste.

Para los responsables de urgencias, poner en marcha el documento de criterios para homogeneizar los servicios es esencial, «va a ayudar claramente: el tener unas reglas de juego en todos los servicios basadas en la objetividad y en cálculos claros sobre los recursos que se necesitan y con criterios de calidad va a redundar en una mejor atención de los pacientes», concluye.

La onda epidémica deja de subir y los hospitales habilitan cientos de camas

El último balance semanal de la gripe dejó una onda epidémica casi en vertical, alcanzando ya el pico del año pasado. Pero estos últimos días la situación no ha seguido in crescendo, al menos en lo que se refiere a número de casos. Desde Asistencia Sanitaria aseguran que se ha «mesetizado», es decir, que no ha subido en intensidad, aunque los datos exactos de fallecidos e ingresos no se conocerán hasta el viernes.

En cuanto al día a día de las urgencias, el CHUS atendió en 24 horas una treintena más de pacientes que la media anual, mientras que en O Salnés la situación ha mejorado esta semana considerablemente. No ocurre lo mismo con el Arquitecto Marcide de Ferrol, en donde el lunes volvió a batirse el récord en el número de urgencias, con 228 pacientes. En A Mariña viven una situación de normalidad, mientras que en Ourense el CHUO está funcionando al 115 % de su capacidad. En este centro, que atiende a una población muy envejecida, el porcentaje de pacientes que necesitan ingreso es estos días mas elevada, hasta llegar al 30 % del total.

Los hospitales están habilitando camas que durante el resto del año permanecen inoperativas. En Ourense, por ejemplo, se han dispuesto 123, en el CHUS al menos una veintena y en Vigo 60 en total. Cientos de camas para poder agilizar el ingreso en planta de pacientes que precisan atención especializada.

Desde el Chuvi destacan que el 51 % de los pacientes que acudieron a urgencias podrían haber sido atendidos en un punto de atención continuada, pero lo cierto es que una de cada cinco urgencias precisó de ingreso. El complejo hospitalario ha puesto en marcha la figura del enfermero dedicado a agilizar los ingresos, que revisa los casos que están en urgencias y el estado de las plantas. Como curiosidad, el hospital ha tenido que echar mano de las habitaciones que hace un mes se utilizaban para el rodaje de una serie en la que participa José Coronado. En el HULA la jornada del lunes fue crítica. Según señalaron fuentes sindicales, se agotaron las camillas, incluso las del viejo hospital que tenían de reserva.

Pese a que la demanda es elevada, tanto profesionales como Administración siguen instando a la población a que haga un uso racional de las urgencias, ya que salvo que haya síntomas de gravedad los profesionales de primaria tienen capacidad resolutiva para solventar la mayoría de los problemas de salud.

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