«Nos entró el pánico al ver a un grupo de encapuchados pintando las ventanillas»

La Guardia Civil investiga la identidad de los autores del asalto a un tren con pasajeros en el apeadero de Moeche


ferrol / la voz

Los 19 pasajeros que el pasado sábado viajaban a bordo de un tren de la antigua Feve que había salido de la estación de Ferrol a las 10.45 horas se vieron sorprendidos a la altura del apeadero de Moeche por el abordaje de un grupo de entre 15 y 20 encapuchados que impidieron la marcha del convoy. Los asaltantes, que previamente habían colocado troncos atravesando la vía, accionaron los mecanismos de bloqueo del tren y en poco más de cinco minutos pintaron grafitis con las expresiones «Nunca máis», en letras grandes que ocupaban casi todo el lateral, y «Ence merda 2018» y «Fevejam» en pequeño.

«Nos entró el pánico al ver a un grupo de encapuchados pintando de negro las ventanillas del tren, porque no sabíamos cuál sería su objetivo», manifestó a este periódico una de las pasajeras, que añadió que algunos de los viajeros llegaron a sentirse realmente mal, por el susto de no saber qué iba a pasar y también por los gases de los espráis que se filtraron al interior de los vagones.

La Guardia Civil investiga la autoría de «una acción sorpresa bien planificada», que se puede considerar como un sabotaje, un acto vandálico o una reivindicación, aunque este último término parece descartable, porque no existe relación alguna entre la línea de la antigua Feve de Ferrolterra y el transporte de madera hacia la planta de celulosa de Ence. La investigación policial se plantea difícil, porque los únicos testigos de lo ocurrido son los propios pasajeros, el maquinista y la revisora, y los asaltantes cubrían sus rostros con pasamontañas y bragas de cuello.

Según la información recogida al respecto, el tren paró en el apeadero de Moeche, como hace siempre en todos los puntos de embarque aunque no haya pasajeros, y el maquinista no pudo reanudar la marcha porque había troncos de madera atravesando la vía.

La acción había sido preparada previamente y algunos pasajeros consideran que los asaltantes conocían bien lo que hacían, porque incluso se metieron debajo de la máquina para anular los sistemas de emergencia y accionar el bloqueo de las vías.

Acto seguido pintaron todo el lateral de negro, con las inscripciones antes apuntadas. Después intentaron acceder al interior, pero fueron los propios pasajeros los que lo impidieron, controlando las puertas de acceso, sin saber lo que había ocurrido, porque a través de las ventanillas no podían ver el exterior.

También tuvieron un enfrentamiento verbal e incluso físico con el maquinista, al que llegaron a lanzarle piedras.

Una vez los grafiteros se marcharon, se dio aviso al centro de control de Renfe sobre lo ocurrido y los viajeros fueron llevados en coche hasta sus destinos, ante la imposibilidad de que el tren continuase su recorrido, ya que fue necesario reactivar los mecanismos que habían sido manipulados.

El servicio ferroviario se restableció a las 12.30 horas de ese mismo día.

Fuentes de Renfe manifestaron ayer a este periódico que el departamento de seguridad presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil y que se está a la espera de los resultados.

La aparición de grafitis en los trenes ya ocurrió en más ocasiones, porque la máquina que pasa la noche en Ribadeo amaneció varias veces con pintadas, pero nunca se había producido con un tren en servicio y con pasajeros a bordo.

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