El Chicle no es un enfermo mental sino «un delincuente amoral»

El presidente de los psiquiatras gallegos cree que solo hay un 10 % de posibilidades de que Abuín esté «loco»

«El Chicle», un asesino audaz, frío y sin remordimientos Un experto en psicología forense analiza la forma de actuar de José Enrique Abuín Gey. El autor confeso de la muerte de Diana Quer muestra claros rasgos de psicopatía
álex l. benito
redacción / la voz

Personalidad psicópata, puede; psicótico, casi seguro que no. José Enrique Abuín posiblemente sea, a juicio de los expertos, un delincuente amoral pero resulta demasiado frío, organizado y con autocontrol para ser tachado de enfermo mental. El presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría, José Ramón Silveira, lo tiene claro: «No hay ningún dato de que tenga antecedentes de patología psiquiátrica». Recalca: «Desde la asociación estamos en contra de tratar a estas personas como enfermos mentales si no lo son. No lo conozco, ni lo quiero conocer, pero diría que hay un 90 % de posibilidades de que no tenga nada psiquiátrico». Silveira, que ejerce en el Hospital de Oza, perteneciente al Chuac, sabe de lo que habla, ya que es experto en criminología y ha sido perito forense.

Por eso, insiste en desmontar que Abuín tenga una personalidad trastornada. «La sociedad necesita pensar que es un loco alguien que hace eso, pero Abuín tiene una personalidad amoral y coge lo que quiere sin respetar al prójimo». No se trata, dice, de una persona dominada por sus pasiones, simplemente «no tiene la moralidad común». También plantea que el consumo de cocaína, con la que había traficado al menos en alguna ocasión, puede tener que ver con su conducta.

¿Qué diferencia hay entre un psicópata y un enfermo mental? De entrada, que psicópata no es una categoría de enfermedad, sino de una personalidad, y cuantos más rasgos determinados tiene alguien, lo es en mayor grado. Pero la gran diferencia es que los psicópatas no pierden el contacto con la realidad, mientras que los psicóticos sufren brotes con alucinaciones, ilusiones, profundo malestar y desorientación.

Rasgos antisociales, sí

Por eso Silveira apunta a que José Enrique Abuín «no es bipolar, ni esquizofrénico, ni tiene trastorno antisocial de la personalidad», y esto último es la versión enfermiza de la psicopatía. El presidente de los psiquiatras gallegos cree que el asesino confeso de Diana Quer ni siquiera responde a este último perfil: «Tiene algún rasgo de personalidad antisocial, pero se podía contener, no cometía errores», y eso no es común entre quienes sufren una enfermedad.

El psicólogo y catedrático de Psicología Jurídica y Forense de la USC Ramón Arce considera a José Enrique Abuín un agresor sexual, y recuerda a su vez que la psicopatía tiene muchos rasgos, y que «posiblemente» Abuín cumpla algunos, como no tener remordimientos. Para Arce, es obvio que el hoy detenido «o no los tiene o son de tal intensidad que no le provocan malestar».

Ante la pregunta de si es normal que un agresor sexual se convierta en asesino, Arce apunta que a veces sí, sobre todo «después de haber cumplido un tiempo de prisión», aunque también se da «en las situaciones en las que no consigue agredir sexualmente a la mujer, pero evidentemente ha cometido el delito». Y explica que un agresor sexual múltiple (con diferentes víctimas) casi siempre reincide: «Por término medio se le detecta tras unas 12 agresiones sexuales diferentes». Incide el experto en que un agresor sexual «no busca tanto el placer sexual como el dominio, la sumisión».

Para Vicente Garrido, profesor de Criminología de la Universidad de Valencia y autor de Perfiles criminales: un recorrido por el lado oscuro del ser humano, hay rasgos inequívocamente psicopáticos en Abuín: «Llevar una vida sin rumbo fijo, de forma irresponsable, cometiendo delitos (...) pero sobre todo su falta de conciencia o principios morales, sin empatía, dispuesto a explotar y dominar a los otros, fuertemente egocéntrico y narcisista». El hecho de que intentase otro asalto la semana pasada, lo sitúa como «claro aspirante a asesino en serie».

«Espera y observa, selecciona una víctima al azar y va a por ella»

JAVIER ROMERO

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La mente perversa de José Enrique Abuín dibujó con premeditación la mejor forma de ejecutar las depravaciones que imaginaba. La Guardia Civil, ayer, confirmó que el autor confeso del caso Diana Quer se movía con patrones de conducta establecidos: «Observa, ve a la víctima, la selecciona y va a por ella». Lo relata el coronel Manuel Sánchez Corbí, jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que detalló junto al coronel jefe de la Comandancia de A Coruña, Francisco Javier Jambrina, el lado más oscuro del Chicle.

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