La mujer del Chicle tumba su coartada: no estaba con él cuando desapareció Diana Quer

Dijo que Enrique Abuín es violento cuando consume alcohol y quedó libre tras declarar


VIGO / LA VOZ

Rosario Rodríguez tiró este sábado de la manta para dejar en una difícil situación a su marido, Enrique Abuín Gey, detenido por la desaparición de Diana Quer. Para empezar, le dio la vuelta a la declaración oficial que hizo ella misma ante la Guardia Civil hace más de un año. Entonces manifestó que su esposo y padre de su única hija la acompañó en todo momento la noche que desapareció la joven madrileña. La principal diferencia entre entonces y ahora es que ella fue detenida bajo la sospecha de encubrimiento.

Tal vez aconsejada por el abogado de oficio asignado, que la acompañó durante la declaración, Rosario reconoció que se hizo un lío con las fechas, que en la madrugada del 22 de agosto del 2016 no estaba con Abuín Gey y que no sabe qué pudo hacer él aquella madrugada. De la misma manera, la mujer sostiene que el pasado lunes tampoco estaba con su marido en el momento en el que se produjo el intento de secuestro a una chica de Boiro a punta de cuchillo, por el que también está siendo investigado Abuín Gey. En este caso, Rosario se cubrió la espalda al montar su propia coartada para dejarlo solo por segunda vez en cuestión de minutos. De hecho, pasadas las once de la noche de este sábado la mujer era puesta en libertad y, por tanto, ya no pasó la noche en el calabozo.

Rosario Rodríguez confesó, inicialmente, que ella y su marido sí cometieron un delito juntos. El robo de gasoil nocturno en camiones estacionados en la comarca. Esta confesión duró poco, ya que tras dialogar con su letrado se habría retractado. Pero la cosa no acaba aquí. A preguntas de los agentes sobre si su marido podía padecer algún trastorno de tipo sexual, Rosario se despachó asegurando que echó en falta cinco piezas de lencería en un armario, que nunca las ha vuelto a ver, y responsabilizó de la pérdida al padre de su hija.

Los antecedentes policiales

La curiosidad de los agentes sobre el detenido fue a más. Le preguntaron por los vicios de su marido, y los excesos con el alcohol fue un tema que se puso sobre la mesa. Rosario aseguró que en estado de embriaguez se vuelve violento. Hay que recordar que él cuenta con antecedentes policiales por presuntos delitos de lesiones, y que en el ambiente en el que se movió durante buena parte de su vida prima la ley del más fuerte. No hay que olvidar que pasó al menos tres meses en prisión provisional por tráfico de cocaína, y que su nombre es recurrente entre los cuerpos de seguridad de Barbanza desde hace años.

Rosario Rodríguez reconoció ante los agentes que es una mujer muy celosa. Motivo por el que Enrique siempre dormía en casa, explicó la mujer a los agentes que la interrogaron. Solo una vez, añadió, dejó de dormir con ella, y fue para ir a Madrid a ver un partido de Champions League en el estadio Santiago Bernabéu.

La gran pregunta

Dónde está Diana. Es la incógnita número uno, pero Rosario Rodríguez asegura no saberlo. Añade que no tiene ni idea y que no participó en nada relacionado con la ausencia de la joven. Con esto no quiere decir entre líneas que su marido sí lo sepa, solamente que ella se desmarca. El nerviosismo que evidenciaba Rosario durante el interrogatorio no tardó en agitarla en exceso. En el exterior de la comandancia de la Guardia Civil de A Coruña había mucho revuelo por los más de 70 periodistas, fotógrafos, cámaras de televisión y unidades móviles que aguardaban. Ella preguntó a qué se debía tanto jaleo, y al constatar lo que había fuera, lanzó amenazas a los cuatro vientos sobre lo que le podía pasar a cualquier profesional de la comunicación que se acercase a su casa en Rianxo. Lo que ella no debía saber en ese momento es que frente a su vivienda, desde el viernes, la presencia de medios de comunicación ha sido constante, igual que la de agentes del puesto de la Guardia Civil de Rianxo, que vigilaron la casa día y noche desde que se hicieron ambas detenciones, el viernes. La réplica a la salida de tono de Rosario fue expeditiva. Una agente de la UCO le espetó: «Oye, chica, esto no es una coña. Va a superar el caso Asunta», en referencia a la repercusión que podría alcanzar todavía el caso.

El registro previsto por agentes de la UCO para este sábado en la vivienda familiar de los detenidos empezará este domingo a las ocho y media de la mañana. Todo apunta a que en la inspección estará presente el detenido, aunque no se descarte que también esté su mujer.

El detenido, cerrado en banda durante las primeras horas, acabó declarando ante la Guardia Civil

A medida que el planificado trabajo de la Guardia Civil va dando sus frutos, la figura de Enrique Abuín Gey se estigmatiza más. La actitud mostrada este sábado por el Chicle -algunas personas de su entorno aseguran que su mote real es Chiqui, de Chiquilín, aunque en los atestados policiales aparece como el Chicle- durante las primeras horas de su detención fue de todo menos colaboradora. Se mostró altivo, dando la impresión de conocer de primera mano el trabajo de la Guardia Civil, y de tener de respuesta para todo menos para saber dónde está Diana Quer. Sin embargo, todo cambió por la tarde. Quizás conociendo que su mujer había hablado, el Chicle declaró y, aunque el contenido de su testimonio no trascendió, los investigadores cerraron los interrogatorios de la pareja con una sensación de satisfacción.

Reapertura judicial

El abogado de la madre de Diana Quer, Víctor de Bernardo, informó este sábado de que pedirá la reapertura del caso de la joven madrileña desaparecida en A Pobra do Caramiñal si existen indicios de la participación en la desaparición del detenido el viernes en Boiro y su pareja, también arrestada. Según el abogado, si hay «indicios suficientes» se personarían como acusación particular para solicitar, por tanto, el levantamiento del sobreseimiento provisional que actualmente existe sobre el caso. El letrado también ha pedido «prudencia y cautela» porque faltan (faltaban ayer) casi dos días, hasta mañana lunes, para que el detenido pase a disposición judicial. El nombre de Enrique Abuín Gey también es de sobra conocido en la comisaria de la Policía Nacional de Ribeira. En el 2007, año en el que fue tenido por la Guardia Civil en el marco de la operación Piñata con un fardo de coca, ya figuraba en una lista de la Policía Nacional de sospechosos especialmente activos. Poco después, incluso llegó a denunciar formalmente en la misma comisaría a unos primos por un presunto delito de venta de droga. El expediente, finalmente quedó en nada.

El delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, también confirmó ayer que ambos detenidos estaban siendo investigados por la desaparición de la joven madrileña Diana Quer en A Pobra do Caramiñal en agosto del 2016, aunque en el caso de Abuín Gey, el motivo inicial de su detención fue la acusación de intento de secuestro con arma blanca en Boiro el día de Navidad.

El coche del detenido fue visto en una cámara de la autovía la noche que desapareció Diana Quer

JAVIER ROMERO

La esposa también fue arrestada por encubrir a su marido al declarar que estaba con él ese día

Un año y cuatro meses después de la desaparición de Diana Quer, ocurrida el 22 de agosto de 2016 en A Pobra do Caramiñal, la Guardia Civil arrestó este viernes a dos vecinos de Rianxo que son pareja. Él se llama José Enrique Abuín Gey, el Chicle, y es el principal sospechoso de la desaparición de la joven madrileña. Rosario Rodríguez, madre del hijo que ambos tienen, también fue detenida bajo la acusación de encubrimiento. La clave del caso la defendió siempre la Guardia Civil, y no se equivocó. Para resolver la desaparición de Diana Quer había que husmear en el teléfono móvil de la joven y encontrar otro que hiciera el mismo recorrido y a las mismas horas.

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