La borrasca Ana deja más lluvia en dos días de la que cayó en dos meses

Los planes contra la sequía siguen adelante pese a las precipitaciones del fin de semana

La borrasca Ana deja más lluvia en días de la que cayó en dos meses Los planes contra la sequía siguen adelante pese a las precipitaciones del fin de semana

Redacción

El año hidrológico comenzó el 1 de octubre. Desde entonces, la jornada más lluviosa en toda Galicia fue la del domingo. Pero es que la suma de la lluvia del domingo y el lunes es mayor en casi toda la comunidad que la acumulada en estos dos meses. Lo confirmaba ayer la portavoz de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), Ana Casals, que destacó los registros de estaciones como la de A Lama, donde en dos días se acumularon 272 litros, o Beariz, con 248,6.

Las intensas lluvias caídas durante los últimos días no bastan para solucionar la sequía que desde hace meses arrastra Galicia. De hecho, la Oficina Técnica da Seca se reúne el lunes, pero en principio no está previsto que ninguna zona de la demarcación Galicia Costa salga de la situación de alerta.

Para lo que sí han servido las lluvias es para que cambie el caudal de los ríos. Las últimas precipitaciones han transformado al paisaje del río Támega a su paso por la localidad de Nocedo, en el concello ourensano de Castrelo do Val. Hacía un año que no se recogían muestras de agua en la zona, en emergencia por sequía. Aunque la situación sigue siendo crítica, el agua ya corre por el cauce, antes seco y que se convirtió en una de las más simbólicas de la sequía en Galicia.

El Támega, el río que cobró vida gracias a Ana
El Támega, el río que cobró vida gracias a Ana

Los casi 140 litros por metro cuadrado que cayeron solo en la jornada del domingo en el municipio de Lugo han variado por completo el paisaje del Miño a su paso por la ciudad. Hasta hace unos días en algunos puntos se podía cruzar el río, pero ayer martes eso ya era imposible por la cantidad de agua que llevaba.

Mientras, los análisis del agua de Vigo y comarca realizados tanto por la Xunta como por las empresas concesionarias arrojan unos índices de hierro muy altos, pero dentro de los límites permitidos para que el agua se siga considerando apta para beber. Los datos fueron dados a conocer por la jefa de Salud Ambiental, Natalia Botana, y por la jefa provincial de Sanidade en Pontevedra, Ángeles Feijoo. Las empresas están tomando medidas correctoras para intentar bajar el índice de hierro porque el agua sigue siendo de muy baja calidad, ya que contiene valores por encima de 500 microgramos por litro, cuando el umbral a partir del cual no se debe beber es de 600.

El Parlamento pide a la Xunta medidas para garantizar el abastecimiento

La sequía fue ayer tema de debate en el Parlamento de Galicia, donde se aprobó -con los votos de PP, En Marea y PSdeG y la abstención del BNG-, una iniciativa por la que se reclaman a la Xunta medidas que permitan ejecutar las actuaciones de urgencia necesarias para garantizar el abastecimiento de agua en localidades que se encuentren en situación de alerta o de emergencia por sequía, especialmente en los concellos de menos de 20.000 habitantes. La propuesta fue de En Marea y se pactó una modificación a propuesta del PP.

Los temporales en Galicia ya no son los de toda la vida

xavier fonseca

Una atmósfera más cálida contiene mayor humedad y produce lluvias de carácter torrencial

Los episodios de lluvias intensas y fuertes vientos en Galicia han cambiado. Algo que se ha podido comprobar con Ana. Los efectos de la borrasca evidencian que el clima, tal y como propone la ciencia, tiende hacia los extremos. «Los cambios en la atmósfera están siendo muy bruscos y pasamos de períodos anticiclónicos a otros de borrascas muy activas casi sin solución de continuidad», comenta Juan Taboada, de MeteoGalicia. El caso de Ana ha sido especialmente significativo porque sus lluvias no solo han permitido alejar el fantasma del estado de emergencia por sequía, sino que además han dejado algunos embalses, como el de Eiras, más cerca de la normalidad que de la anomalía. Y solo necesitó un día. Los modelos climáticos llevan tiempo apuntando a una variación en el patrón de las precipitaciones. Las lluvias continuas de toda la vida están siendo sustituidas por las torrenciales. Esto explica los sorprendentes números de Ana, de hasta 220 litros por metro cuadrado en 24 horas. «Esa cantidad se puede considerar excepcional porque, aunque otros temporales han dejado cifras similares, no es algo que veamos con frecuencia y ni siquiera cada año», añade Taboada.

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