La contaminación, el principal enemigo del agua

Al haber menos agua, hay menos capacidad de que los contaminantes puedan diluirse y produce ese efecto

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Redacción / la Voz

La sequía está afectando a la calidad del agua, sobre todo, en el caso de las viviendas que se abastecen a través de comunidades de traídas y de pozos particulares. Pero también, esa turbidez ya se empieza a notar en las ciudades. En la mayoría de los casos, se trata de un efecto relacionado con la sequía. Al haber menos agua, hay menos capacidad de que los contaminantes puedan diluirse y produce ese efecto. Pero son los ayuntamientos o la Consellería de Sanidade los que detectan, tras el resultado de las analíticas, si el agua suministrada es apta o no para el consumo.

¿Puedo conocer la calidad del agua de consumo de mi ciudad?

Sí. El Ministerio de Sanidad, a través del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (Sinac), permite conocer esta información. También se puede preguntar en la Consellería de Sanidade, en la empresa concesionaria de abastecimiento o en el propio Concello. Además, si se detecta cualquier problema conviene avisar a cualquiera de los organismos anteriormente mencionados.

¿Cómo se deteriora la calidad del agua?

Generalmente por la contaminación, que puede producir cambios en la composición física, química o biológica del agua al aparecer sustancias o microorganismos que pueden provocar un riesgo para la salud a corto o largo plazo.

¿Cuáles son los riesgos más frecuentes?

En países subdesarrollados van asociados a enfermedades infecciosas que se transmiten por el agua, como el cólera, el tifus o la disentería. Pero en países industrializados como España, y tal y como informa el Ministerio de Sanidad, los riesgos sanitarios se asocian cada vez más con la exposición de contaminantes de origen químico.

¿Qué problemas pueden generarse por una mala gestión?

Una mala gestión durante el tratamiento, almacenamiento o la distribución del agua también puede provocar riesgos sanitarios. Sanidad establece hasta cuatro tipos de problemas: Los que se generan en el tratamiento de potabilización del agua por una «inadecuada aplicación o dosificación de aditivos y sustancias utilizadas en esos procesos». Los que surgen en las redes de distribución, cuando se realiza una «inadecuada elección de materiales o por su estado de conservación». También pueden surgir problemas en las instalaciones interiores del inmueble y en los depósitos privados y aparatos de potabilización doméstica. En los dos primeros casos, los responsables son los municipios, mientras que en el resto, los propietarios deben mantener la instalación del inmueble en perfectas condiciones.

¿Qué sustancias se controlan?

Sanidad establece cuatro grupos de parámetros para el control del agua. Unos son microbiológicos, que son indicadores de contaminación biológica de las aguas. El incumplimiento de los límite puede ocasionar riesgos para la salud. También hay parámetros químicos, que llegan por las actividades industriales, agrarias, las tormentas y vertidos. Un tercer grupo son las sustancias organolépticas, relacionadas con la eficacia en el tratamiento del agua y su control y con la percepción del olor, color, sabor o el gusto del agua. Por último, se controla la radiactividad que en España se debe a un fenómeno natural procedente del terreno y es más frecuente en aguas subterráneas.

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