Galicia necesita que caiga en tres meses la misma lluvia que la registrada en 11

Para salir de la alerta por sequía tienen que registrarse 600 litros por metro cuadrado

El Miño deja barcos embarrancados en Chantada por la sequía En el embalse de Os Peares, en Chantada, el nivel ha bajado hasta el punto de que los barcos han quedado embarrancados en la arena. La minoración del 16% se nota especialmente al estar la zona ubicada en la cola de una presa hidroeléctrica.

Redacción / La Voz

Para hacerse una idea de las necesidades de lluvia reales que necesita Galicia para salir de la alerta por sequía es importante conocer en qué situación estamos. Es decir, cuánto ha llovido en lo que va de año. Es una obviedad que el 2017 está siendo extremadamente seco. Prueba de ello es que en los once primeros meses del año y a las puertas de acabar el ejercicio se ha registrado la misma cantidad de lluvia que los gestores de las cuencas gallegas aseguran que tiene que caer hasta febrero. La barrera de los 600 litros, cantidad estimada para salir de esta situación, no es una cifra tan fácil de alcanzar visto el comportamiento de las precipitaciones en lo que va de año. La media en los once primeros meses del 2017 se sitúa, precisamente, en 645 litros por metro cuadrado, la misma cantidad que se necesita para salir de la alerta.

Hay que tener en cuenta que lo normal es que en la demarcación Galicia-Costa se superen anualmente los 1.500 litros por metro cuadrado, pero este año ciudades como Vigo o A Coruña llevan 558 y 494 litros, respectivamente. Es decir, no han alcanzado ni siquiera el límite de los 600 litros. Santiago es la urbe gallega que ha registrado más precipitación, 871 litros por metro cuadrado, pero aun así está lejos de los 1.500 litros a los que debería llegar en un año normal. Pontevedra se ha quedado en 801 litros de lluvia acumulada y Ferrol, en 765. Las cifras son sensiblemente menores en el caso de Ourense y Lugo, aunque si se compara A Coruña con la ciudad de As Burgas poca diferencia hay, 494 litros frente a 484. En Lugo ha llovido algo más, 547 litros, pero hay que tener en cuenta que el este de Galicia registra menos precipitación que la fachada atlántica.

Falta de lluvia en el 2016

La Consellería de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil decidieron activar en enero la prealerta por sequía. Esto significa que los problemas de falta de lluvia no comenzaron en esa fecha, sino que se arrastraron desde el verano anterior, con un estío especialmente seco y un otoño también sin grandes precipitaciones, salvo algunas semanas concretas.

Las altas temperaturas provocan que el agua no se filtre en el terreno y se evapore Los datos de lluvia acumulada recogidos durante el mes de enero hablan por sí solos, teniendo en cuenta que debería ser un mes lluvioso. La media en las principales ciudades gallegas se sitúa en 50 litros por metro cuadrado, cifra comparable con lo que llovió en lo que va de mes en Ferrol o Santiago. Febrero sí se comportó como un mes normal en cuanto a precipitaciones. Junto a marzo y mayo, se sitúa entre los tres únicos meses del año que han dado alegrías. La media para el segundo mes del 2017 fue de 169 litros por metro cuadrado, con algunos picos importantes, como en Santiago, donde llegaron a caer 253 litros. La media de marzo fue de 125 litros, ligeramente inferior a febrero, pero también supuso un avance para mejorar la situación de los ríos y los embalses gallegos.

Abril, peor que agosto

Los problemas comenzaron de nuevo en abril, que se puede calificar como un mes desastroso, el peor de todo el año. Llovió incluso algo menos que en agosto, con el agravante de que es un mes crucial para recargar los sistemas hídricos de cara al verano. La media fue de tan solo 16 litros por metro cuadrado, cuando en agosto cayeron 26. Si se suman todos los litros registrados en las siete ciudades de Galicia durante abril (113) no se llega a alcanzar ni siquiera la media de marzo, que se sitúa en 125 litros. El director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, ya entonces reconoció que el cuarto mes del año supuso un parón a los buenos registros de febrero y marzo y que a partir de mayo ya no se esperaban grandes cantidades de lluvia, como así fue. Mayo se convirtió en el último mes del año con registros de precipitación significativa y permitió corregir algo el déficit de abril. Se alcanzaron 116 litros por metro cuadrado de media.

El resto, por debajo de 60 litros

Junio ya supuso un parón con unos registros medios de 29 litros por metro cuadrado, aunque mucho peor fue julio, al caer tan solo 8 litros de media. En agosto se registraron 22 y en septiembre, octubre y lo que va de mes, 56, 35 y 32, respectivamente.

Hay que destacar que las elevadas temperaturas de estos últimos meses provocan que la escasa agua que cae se evapore y no se filtre en el terreno, por lo que la situación se agrava todavía más.

«En trinta anos nunca nos secara o pozo»

IAGO GARCÍA
«En trinta anos nunca nos secara o pozo» Aumentan exponencialmente los núcleos con problemas de abastecimiento de agua. En Carballo 43 núcleos reciben la visita de la motobomba de Protección Civil

Aumentan exponencialmente los núcleos de población con problemas de abastecimiento

Una boca de riego próxima al Centro Comercial Bergantiños, en el municipio coruñés de Carballo, es desde hace varias semanas parada obligada para Juan Carlos García. No conduce un taxi. Tampoco un autobús. Pero el servicio público que presta tiene un valor incalculable para decenas de familias de este municipio. Al volante de una vetusta motobomba Pegaso, este técnico de bomberos de Protección Civil inicia su jornada a primera hora de la mañana. «Os veciños póñense en contacto con nós e imos repartindo auga en función dos pedidos», comenta desplegando una manguera del camión al enganche que tiene la hidrante. Llenar el depósito apenas lleva 10 minutos. Pero su día será maratoniano. Actualmente son ya 43 los lugares de diferentes parroquias que estarían sin agua. De no ser por él, claro. Ni una gota en los pozos. No hay caudal en las traídas vecinales. En los depósitos ya no queda absolutamente nada. Este técnico y su ayudante pueden hacer en una sola jornada hasta siete viajes, volviendo entre cada uno de ellos a este punto para llenar la cisterna de su camión si es necesario.

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