El jefe de Seguridad de Renfe alega que el ADIF no le comunicó el riesgo en Angrois

Pablo González
Pablo González SANTIAGO

GALICIA

MARCO GUNDÍN

Una técnico de Ineco declara que no les encargaron analizar la curva del accidente

07 nov 2017 . Actualizado a las 20:25 h.

El director de Seguridad en la Circulación de Renfe, Antonio Lanchares, declaró durante una hora y cuarto contestando a las preguntas del juez, el fiscal y su abogado. El alto cargo de la operadora aseguró que el ADIF nunca le transmitió el riesgo de la curva de Angrois y que ese potencial peligro era exportado a la operadora para que evitara posibles errores humanos -principalmente un exceso de velocidad- en una zona que no estaba protegida por el ERTMS -el sistema que controla la marcha del tren- y con una velocidad limitada a 80 por hora. Lanchares, de alguna manera, devolvió la pelota al tejado del ADIF, después de que su homólogo en el administrador ferroviario, Andrés Cortabitarte, también imputado, lo situara en su declaración al mismo nivel de responsabilidad en la evaluación de riesgos de la línea Santiago-Ourense.

Sin que existiera una pregunta concreta al respecto, fue el propio Lanchares el que sacó a colación el aviso del jefe de maquinistas de Ourense, José Ramón Iglesias Mazaira, sobre el peligro que suponía la curva de Angrois por su falta de protección y señalización defectuosa. Iglesias Mazaira remitió su correo en diciembre del 2011, poco después de inaugurarse la línea Ourense-Santiago, a sus superiores inmediatos, que a su vez lo enviaron a los cargos que iban a dirigir una reunión sobre los servicios comerciales que se iban a introducir en esta conexión. Lanchares culpó en su declaración al jefe de maquinistas de no haber utilizado los canales reglamentarios para denunciar una deficiencia de seguridad, argumento que Renfe también utilizó cuando trascendió la existencia de un aviso que podría haber cambiado la seguridad en la curva donde se produjo el descarrilamiento. «Si a mi se me informa de ese problema, lo remito inmediatamente a los responsables de seguridad del ADIF», aseguró, según distintas personas que asistieron a la declaración.

Sobre la desconexión del ERTMS embarcado que el propio Lanchares solicitó al ADIF en junio del 2012, pensando que los problemas iban a solucionarse en breve, el responsable de seguridad de Renfe afirmó que el ASFA es «más seguro que el ERTMS degradado». En este sentido hay que recordar que Bombardier, el fabricante del software, recomendó que no se desconectara y que bastaba con circular a marcha más lenta al pasar por varias balizas. Este sistema habría alertado al maquinista de su ubicación en la línea, pues debería reconocer la transición al ASFA apretando un botón. En caso de no hacerlo, el Alvia se detendría justo antes de la fatídica curva en la que murieron 80 personas.