Descargas eléctricas y arrodillada sobre piedras, así fue torturada la pequeña Naiara

Su tío el lucense Iván P., sigue en prisión acusado de la muerte de la niña de ocho años y la jueza implica a la abuela y al padrastro de la pequeña en el crimen

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Dos sobrinas del lucense que confesó el crimen de Huesca aclaran que la encerró durante tres horas El autor del crimen ha pasado ya su primera noche en prisión

Naiara fue torturada durante horas antes de que la familia avisase a los servicios de emergencia, que pese a que intentaron reanimarla, nada pudieron hacer por su vida y falleció poco después en el hospital de Zaragoza. Poco a poco se van conociendo más datos del horrendo crimen, que conmocionó a España a principios del mes de julio, que son cada vez más escalofriantes.

Naiara murió a manos de su tío, el lucense Iván P. en Sabiñánigo (Huesca) hace tres meses. Aunque en un principio el hombre alegó que la pequeña se había caído por las escaleras, los médicos enseguida detectaron que las lesiones que presentaba Naiara eran incompatibles con esa versión. Viendo claros indicios de maltrato físico en la menor, su tío fue detenido a las pocas horas y terminó confesando que había torturado a la pequeña hasta matarla.

Ahora la jueza ha descrito que el lucense actuó con Naiara «extrema dureza y crueldad», hasta provocarle la muerte. El sumario que recoge el relato de hechos proporcionado por la instructora, al que ha tenido acceso Efe, describe con minuciosidad las más de ocho horas de vejaciones y crueles torturas que padeció la pequeña antes de ser avisados los servicios de emergencia por el presunto asesino.

La magistrada considera al imputado, Iván P.P., presunto autor material del crimen, pero implica a la abuelastra y padrastro de la niña en los severos castigos sufridos desde mucho tiempo antes por la menor con el fin de vencer su resistencia a estudiar. Por esta razón, la jueza mantiene como investigados a ambos por un presunto delito continuado de maltrato en el ámbito familiar. También alude a la posible participación de otras dos sobrinas del acusado, ambas menores de edad, que convivían en el domicilio familiar en presuntas tareas de vigilancia de que los castigos eran cumplidos con el rigor exigido.

La jueza no aprecia, sin embargo, indicios de que la madre de la menor, Mariela Benítez, que trabajaba fuera de Sabiñánigo, fuera conocedora de los castigos y torturas que sufría su hija.

La agonía de Naiara antes de morir

Los castigos físicos, relata la juez, comenzaron el 5 de julio en el domicilio de la madre del acusado, después de pasar toda la noche la niña de rodillas sobre pequeñas piedras con la obligación, impuesta por su tío político, de que copiara veinte hojas de una lección escolar. Sobre las 8,15 horas, el acusado, Iván P.P., de 33 años, comenzó a golpear a la niña por no haber realizado la tarea impuesta, llegando incluso a darle descargas eléctricas.

La jueza detalla la brutalidad de las torturas que sufrió la pequeña, que fue atada y amordazada mientras seguía recibiendo golpes, y que finalmente perdió el conocimiento después de que reiteradamente su tío la zarandease y la tirase contra el suelo. Los servicios de emergencias solo fueron alertados después de que Naiara hubiese permanecido más de dos horas y media en una bañera y ante la advertencia de una de las sobrinas sobre su estado.

La niña murió la mañana del día siguiente en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza debido a la gravedad de las lesiones sufridas, en especial las recibidas en la cabeza tras ser zarandeada. La jueza, que se apoya en los testimonios del acusado y de su familia política así como en las numerosas pruebas recogidas en el domicilio por la Guardia Civil, insiste en la «extrema gravedad, crueldad y dureza» de los castigos infligidos a la menor por el presunto asesino.

El sumario también recoge datos sobre los castigos sufridos desde tiempo atrás, principalmente colocar a la menor de rodillas sobre piedras y ortigas, y de la labor de vigilancia que exigía el acusado a sus dos sobrinas, hijas de una hermana y bajo la custodia de la abuela. La magistrada argumenta que tanto el padrastro y la abuelastra eran conocedores de estos castigos anteriores a la jornada en que se produjo la muerte de la niña, por lo que los mantiene como investigados.

«Mi hija jamás fue maltratada en casa», asegura la madre de la niña asesinada en Sabiñánigo

EFE

«Mi cuñado perdió la cabeza y Naiara estaba en el sitio equivocado», afirma

Mariela Alejandra Benítez, madre de Naiara, la niña de 8 años asesinada en Sabiñánigo (Huesca) tras sufrir una brutal paliza a manos de su tío, encarcelado en la prisión de Zuera (Zaragoza) desde el pasado sábado, asegura que su hija «jamás fue maltratada en casa». En un entrevista concedida en exclusiva a Efe, Mariela, precisa que Naiara era una niña que vivía «feliz» con su familia, que sólo sufría a causa del acoso (bullying) al que, según la madre, era sometida en su colegio por grupos de compañeros.

Con esta afirmación, Mariela sale al paso de las acusaciones vertidas desde Chile contra ella y su actual marido por el padre biológico de la niña, Manuel Briones, quien, según afirma, «durante siete años estuvo sin hacer cargo de su hija, sin interesarse si tenía leche o no, porque él sólo quería vivir su vida». Recuerda que tras nacer Naiara, su expareja le pidió que dejara a la niña bajo el cuidado de sus padres porque él «no quería saber nada».

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