«As Neves parece una zona de guerra»

Luis Carlos Llera Llorente
Luis Carlos Llera AS NEVES / LA VOZ

GALICIA

MANUEL SOTELO

Sin agua corriente, teléfono ni bancos, la villa intenta recuperarse del domingo negro

20 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«No tenemos agua, el banco está cerrado, las líneas caídas, parece que estamos en zona de guerra», exclama Víctor Francisco Castro, dueño del restaurante O Frenazo, donde ahora los clientes tienen que pagar en efectivo, si lo llevan encima, porque el TPV no funciona. El panorama en As Neves (4.038 vecinos) es desolador. La intensa batalla contra el fuego en un domingo negro ofreció una imagen de cientos de personas luchando a brazo partido con escasa ayuda exterior contra las lenguas de fuego que penetraban en sus fincas.

Las cenizas han llenado el cauce del río Termes, del que se abastece el 80 % de la villa (el 20 % restante lo hacen de manantiales), y desde el incendio el agua del grifo no se puede beber. La falta de potabilidad en el centro de la villa ha hecho que el Concello distribuya botellas puerta a puerta. «Entregamos cinco litros por familia; a las numerosas, un poco más», dice Rosa Sánchez, que coordina un grupo de voluntarios junto con la trabajadora social Noelia Rodríguez. El Concello, además, ha instalado depósitos de mil litros de capacidad cada uno en lugares públicos, como el atrio de la iglesia, el colegio o el centro social, para que los vecinos puedan coger cubos de agua para su aseo. En algunas parroquias no existe este problema porque se abastecen de manantiales propios. El teniente de alcalde, el socialista Eduardo Mariño, explica que hasta el momento han distribuido 20.000 litros de agua y van a seguir haciéndolo hasta que el cauce esté limpio y los análisis lo certifiquen. «Es un proceso que va a tardar unos días porque se necesitan dos análisis separados por un margen de 48 horas para corroborarlo».

El teléfono fijo no se puede utilizar, Internet tampoco y los móviles dan muchos problemas. Por suerte, la cercanía a Portugal hace que los usuarios puedan recibir la cobertura de alguna compañía portuguesa. Gracias a ello, la máxima autoridad del municipio, el alcalde, no está incomunicado en unas jornadas en las que la batería se le agota fácilmente por tanto uso. Las llamas alcanzaron dos grandes estaciones de telefonía situadas junto al cementerio. Una de ellas es de Telefónica y la otra de Orange. Ayer, los empleados de una empresa subcontratada por la multinacional francesa procedían a retirar la estación quemada en un gran camión. «Tenemos que subir a lo alto de la antena, pero pensamos que está toda inutilizada», señalan.