Incendio político en Portugal

El presidente luso cuestiona la continuidad del gobierno de Costa tras las 106 víctimas de los fuegos


Lisboa / Corresponsal

El jefe del Estado portugués, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, no aguantó más y mostró, ayer por la noche, en Oliveira do Hospital, una de las localidades del distrito de Coímbra más afectadas por los incendios, todo su malestar y enfado con el Gobierno de alianza de izquierda de António Costa porque no asumió responsabilidades políticas tras los 41 muertos registrados en los incendios del domingo y el lunes en el centro y el norte de Portugal y las 330.00 hectáreas de masa forestal quemadas en menos de diez meses

En una declaración durante la que no permitió preguntas, y de una manera firme y directa, Rebelo de Sousa, apuntó directamente el dedo a la ineficiencia del ejecutivo del socialista Costa y «la falta de humildad para pedir perdón a las víctimas y asumir los errores», tanto durante la tragedia de Pedrógão Grande, donde fallecieron en junio 64 personas, como en la de hace dos días. «Los 106 muertos tienen que ser suficientes para dar un giro total y cambiar de políticas» avanzó. «Cabe ahora al Parlamento decidir dentro de la ley si mantiene a este gobierno minoritario o no», añadió tajante, lanzando un claro mensaje a los socios de Antonio Costa en el gobierno, el partido comunista de Jerónimo de Sousa, y el Bloco de Esquerda de Catarina Martins. El presidente portugués concluyó: «Nunca me quitaré de al cabeza al centenar de fallecidos, no podemos seguir conviviendo impasiblemente con esta tragedia».

La moción de censura

Las declaraciones del presidente portugués tuvieron lugar poco después de que la presidenta del partido democristiano, CDS-PP, Assunção Cristas, anunciase en el Parlamento de Lisboa que su formación presentará una moción de censura contra el gobierno de Antonio Costa. Cristas enumeró los motivos determinantes para censurar al ejecutivo socialista: «No haber tomado decisiones urgentes tras la tragedia de Pedrógão, que evitasen otra como la que acabamos de vivir estos días, con medio país ardiendo y 106 muertos por el fuego en un intervalo de 4 meses», dijo. Para Cristas, «Antonio Costa no solo no ha asumido las responsabilidades políticas de la tragedia, ni ha pedido disculpas a los portugueses por lo ocurrido, sino que ha mantenido en el cargo a la ministra de Administración Interna, Constança Urbano de Sousa», culminó.

Por su parte, el secretario de Administración Interna de Portugal, Jorge Gomes, dijo el martes: «Es necesaria una reforma urgente de nuestra Protección Civil y así vamos a hacer inmediatamente». Gomes confirmó también que «en el Consejo de Ministros extraordinario que se celebrará este sábado se decidirá dicha reforma para buscar soluciones y evitar que se repitan tragedias como esta» Preguntado por si se van a basar en algún modelo de combate contra el fuego, como el gallego para la reforma, el político se limitó a decir: “No me corresponde a mí confirmarlo, lo que se vaya a hacer ya lo anunciará el primer ministro el sábado». Sobre si se podían haber tomado responsabilidades en la tragedia del 15 y 16 de octubre, Gomes afirmó «hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, la orografía, la climatología adversa y la época del año han jugado, por desgracia en nuestra contra».

El olor a quemado por todos lados, el humo, los montes, las laderas y praderas totalmente calcinadas durante kilómetros y kilómetros de silencio y destrucción desde Lousá hasta Oliveira do Hospital, se quedan grabadas para siempre en la memoria de quien los recorre. Cuatro meses después los trágicos incendios de Pedrógão Grande, en el mismo distrito de Coímbra, en el que perdieron la vida 64 personas, la muerte los visita otra vez, esta vez llevándose a 41 personas de diferentes ayuntamientos de la zona.

Promesas incumplidas

Tras lo acontecido en los 700 incendios forestales del domingo y del lunes, sus habitantes no consiguen recuperar la ansiada normalidad y quieren explicaciones y soluciones rápidas de sus gobernantes. «No nos sirven las palabras bonitas y las promesas que nunca se cumplen», afirma Isaltino Gomes, un vecino  de Oliveira de Hospital, uno de los ayuntamientos más afectados por la tragedia. «Solo pido que nunca más vuelva a repetirse lo que vivimos el domingo por la noche, con una aldea totalmente cercada por el fuego, y sin un bombero o zapador forestal para ayudarnos», cuenta Antonio Cardoso, de 63 años, y que lleva toda la vida viviendo en la bella aldea de Alvoco das Várzeas, a unos 20 km de Oliveira de Hospital. Y confiesa: «Todavía no sabemos las hectáreas que se han quemado, hemos tenido pérdidas enormes, aunque por suerte en mi familia no hemos perdido la casa y no ha muerto nadie», dice entre sollozos contenidos.

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