Álvaro García Ortiz: «El Código Penal no soluciona el problema de los incendios forestales»

El fiscal delegado de Medio Ambiente garantiza que la Fiscalía coordinará las investigaciones para hallar a los culpables

«Estos incendios tienen una pena de hasta 20 años de prisión» El fiscal de Medio Ambiente, Álvaro García Ortiz, considera prematuro hablar de un grupo organizado en la quema del monte, pero señala que el peso de la ley recaerá sobre los autores, especialmente tras haber causado cuatro víctimas mortales.

Redacción / La Voz

Álvaro García Ortiz lleva muchas investigaciones de incendios a sus espaldas, entre ellas la de la oleada del 2006, y quizás por esta razón es prudente. La complejidad en el fenómeno incendiario, lo difícil que es llegar a entender un solo fuego hacen que el fiscal delegado de medio ambiente sea precavido sobre la inédita tarde noche del domingo.

-Es evidente que esta oleada de incendios es diferente a otras. ¿En qué se diferencia?

-Hemos tenido oleadas de incendios, algunas también con víctimas mortales, pero de esta destacaría su intensidad, pues se desata en solo dos días. Es muy curioso. Quizás se deba a la cola del huracán... Y luego es muy llamativo lo que pasó en Vigo.

-Una ciudad invadida por el fuego. ¿Qué cree que pasó en Vigo?

-Es la primera vez que se pone en riesgo una ciudad con los incendios forestales. Aunque había pasado algo similar con Santiago, no es comparable ni por población ni por violencia. Esa sensación de vulnerabilidad en una gran ciudad es un fenómeno novedoso y ha permitido que la gente que vive en esos ámbitos urbanos visualice en primera persona el riesgo de los incendios.

-¿Pero cómo fue posible ese racimo de incendios salpicados por la ciudad?

-No es fácil contestar a eso ahora. De un solo foco o dos puede salir todo aquello, incluso a distancias que van desde los tres hasta los diez kilómetros. Los fuegos en zonas periurbanas, en la interfaz entre ciudad y campo, se convierten en muy peligrosos. Y la disposición del territorio gallego favorece esta peligrosidad.

-Es decir, hay un foco original que contagia vía aérea. ¿E incendiarios que aprovechan el caos para quemar más?

-Eso del caos está cogido siempre un poco a vuelapluma. No tenemos indicios de que en una situación de caos incendiario la gente aproveche para quemar más. Todo eso forma parte del caldo de cultivo de lo que parece que pasa, alimentado en buena medida por las redes sociales. Hay que esperar y ver si somos capaces de explicar algo de lo que pasó. Hay que ver dónde nacen los incendios. Tenemos que ir hacia atrás en la investigación y ver el origen de los focos. Pero sí podemos decir que si no fuera por el viento que hacía no habríamos tenido el mismo resultado. Prudencia. A ver adónde nos lleva todo esto.

-¿La investigación puede arrojar sorpresas?

-Solo hay que recordar lo que pasó con los incendios que afectaron hace un tiempo a la AP-9. La primera impresión era que alguien quería hacer daño en la espina dorsal gallega. Esto se quedó en nada, pues después se comprobó que todos aquellos fuegos se habían producido lejos de allí. Hay que esperar e investigar, quizás esta vez tengamos otro diagnóstico.

-¿Qué va a hacer la Fiscalía ante una situación tan inédita?

-En primer lugar, si hay sospechosos, detenidos e investigaciones, estar ahí coordinando las pesquisas. Y habrá alguna iniciativa más que anunciará el fiscal superior. Se va a hacer un gran esfuerzo.

-¿Una investigación global como la que se llevó a cabo tras la oleada del 2006?

-No le puedo dar detalles, es algo que va a dirigir el fiscal superior.

-Entiendo que en la investigación habrá una jerarquía: primero los incendios donde hubo víctimas, ¿no?

-Los cuerpos policiales, por sí mismos, ya priorizan las líneas de investigación. Y por supuesto, las vidas humanas son lo más importante. No hace falta decirles nada.

-Desde el poder ejecutivo se emplean expresiones como «terrorismo incendiario», dando a entender que hay una trama organizada detrás de todo esto.

-El problema de los incendios es muy complejo, así que dar una visión global de todos ellos es muy complicado. Hay que ir a cada sitio, a cada lugar, y ver las causas. En estos momentos difíciles es mejor optar por la calma y la mesura y dejar trabajar a los investigadores para ver si esa idea imaginaria de la trama es verdad. Hasta ahora, tras muchos años investigando, no hemos encontrado nada parecido a una trama, ni siquiera en la oleada del 2006. Ya veremos.

-¿Entre la persecución y la prevención, qué es más importante?

-El derecho penal tiene un papel a posteriori y el Código Penal tiene una función de prevención general para que la gente vea que ciertas conductas no salen gratis. Pero en realidad nuestro papel es a posteriori, perseguir el delito. El Código Penal no soluciona el problema de los incendios forestales, como tampoco soluciona el de las drogas. Es solo una parte de un problema muy complejo.

-¿Cómo ve la lucha contra los incendios en Galicia?

-En mi campo, la investigación de los incendios, hemos mejorado porque tenemos más experiencia. Los cuerpos policiales trabajan mucho y bien. Todo este trabajo (seguimientos, pesquisas interrogatorios...) no sabemos si está teniendo un efecto preventivo.

-La Xunta apunta a una intencionalidad dolosa, pero no toda lo es, ¿no?

-Por eso hay que ser cautos y esperar. No es lo mismo que los focos en Vigo se prendieran en el momento álgido del paso del Ophelia o que hayan sido trasladados por el viento desde más lejos.

-El fuego dispersado por el viento ya se dio en la oleada del 2006. ¿Ve paralelismos?

-Algunos. La intensidad fue en un período más corto y en una estación diferente [en el 2006 fue en agosto]. El sentimiento de angustia colectiva, la sensación de ataque a la seguridad colectiva es muy similar. Esto nos enseña de una manera muy cruda que el hombre no es capaz de dominar los incendios. Ni con los adelantos técnicos ni con grandes presupuestos... Ni aquí ni en California ni en Australia... Es un riesgo que si se genera es difícil de contener. Por eso hay que hacer todo lo posible para que no se genere.

-Hace poco fue detenido un brigadista en Lobios. ¿Puede haber una variable de despecho laboral tras rescisiones contractuales?

-Para hablar de algo así hay que tener pruebas. Eso es algo que puede estar en el imaginario, pero si no hay evidencias creo que no se puede hablar de algo así. En este asunto hay muchas variables. Pero no voy a colaborar en poner en cuestión a un colectivo como este.

-¿Qué opina de la instrumentalización política de los incendios?

-La comisión parlamentaria tras los incendios del 2006 ya concluyó que había que sacar este asunto de la pugna política y buscar consensos para políticas de Estado.

-¿Y la polémica sobre los medios antiincendios?

-No soy un experto, pero me da la sensación de que lo de ayer era imparable. Se conjugaron factores contra los que las sociedades más avanzadas no podrían. En Galicia tenemos un buen servicio de extinción.

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