Los gallegos hacen el menor esfuerzo para pagar la matrícula universitaria

Dedican un 2,75 % de su renta per cápita a pagar estas tasas, el porcentaje más bajo de España

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santiago / la voz

¿Cuánto cuesta estudiar una carrera universitaria en Galicia? De media, unos 713 euros por curso. Supone que las familias gallegas dedican el 2,75 % de su renta per cápita a pagar la matrícula, muy lejos del 6,23 % que les supone a las familias de Castilla-La Mancha. Galicia es, de hecho, la comunidad en la que las familias tienen que hacer un menor esfuerzo para costear los estudios universitarios atendiendo al nivel de renta media que hay en la comunidad.

Es uno de los datos que ofrece el informe La universidad española en cifras, que la Conferencia de Rectores ha presentado esta semana. En él alertan de que las enormes diferencias entre comunidades en lo que a precios por crédito se refiere han creado situaciones que se alejan, y mucho, del principio de igualdad de oportunidades. Por ejemplo, en autonomías con un nivel de renta elevado, como el País Vasco, Navarra y Baleares, las familias se enfrentan a esfuerzos económicos mucho menores que en otras con rentas medias mucho más bajas, como Extremadura. Así, los vascos dedican el 3 % de su renta per cápita, mientras que para los extremeños supone un 4,1 %. Las familias a las que les supone mayor esfuerzo costearse unos estudios superiores son las valencianas (5,4 %) y las manchegas.

Influye, y mucho, el precio del crédito. Galicia es de las comunidades en las que es más barato inscribirse en la universidad, y mientras Castilla-La Mancha y Cataluña optaron en los años de la crisis por incrementar los precios, la Xunta optó por congelarlos. Y esa decisión la han vuelto a tomar durante los últimos cinco años. El incremento de los precios gallegos desde el 2008 ha sido solo de un 5,1 %, mientras que en Valencia las matrículas son ahora un 93 % más caras (hasta los 1.223 euros de media).

Las ventajas de tener unas tasas tan bajas y congeladas durante los últimos años son obvias para los universitarios y sus familias, pero para las universidades no tanto. A precios más baratos, menos ingresos. Este razonamiento de Perogrullo tiene, sin embargo, consecuencias importantes. De una importancia de millones de euros. Los que las universidades gallegas han dejado de ingresar en concepto de tasas, ya que a los menores precios hay que sumar que en las titulaciones gallegas se matricula menos gente. En concreto, y según los datos del último informe de la Conferencia de Rectores, hoy entran en las arcas universitarias un 15 % menos de tasas de matrícula que en el 2008, mientras que entre el 2002 y el 2008 los ingresos por este concepto crecieron un 12,66 % en la comunidad.

Lo cierto es que el peso de los ingresos derivados de la enseñanza es cada vez menor en la financiación que las universidades obtienen fuera de las transferencias de la Xunta. Hace 15 años, más de la mitad de los ingresos de la labor docente e investigadora de las instituciones de enseñanza superior procedían de la enseñanza. Hoy, apenas el 35 % de los ingresos son derivados de la docencia, mientras que la investigación supone ya el 64 % del total.

Hoy, apenas el 35 % de los ingresos universitarios proceden de la labor docente Galicia camina en este sentido por una senda muy diferente a la de la media nacional. El 58 % de los ingresos de las universidades públicas proceden de la docencia, precisamente porque muchas han optado por incrementar los precios de la matrícula.

La Xunta aporta casi tres de cada cuatro euros de los ingresos, lo que supone cuatro puntos más que en el 2002

Los ingresos derivados de la labor docente han caído un 15 % desde el 2008. En ese mismo período, los ingresos por investigación también han ido a la baja en la comunidad. Las universidades obtienen de su actividad científica un 13 % menos que en el año del estallido de la crisis. Si las dos principales vías de financiación propia de las instituciones de enseñanza superior caen, ¿qué pasa? Pues que la dependencia de las Administraciones públicas es mayor. Mucho mayor. Cuatro puntos porcentuales mayor que en el 2002.

Lo explica el informe que realiza la Conferencia de Rectores todos los años. Hoy, casi tres de cada cuatro euros que entran en las universidades por la vía de las operaciones no financieras llegan de las arcas autonómicas. Es, en concreto, el 73,46 %. Allá por el año 2002, esa cifra se quedaba en el 69,82 %. No ha dejado de crecer desde entonces. Y aunque entre el 2002 y el 2012 lo hizo de forma discreta -a razón de menos de un punto por cada lustro- entre el 2012 y el 2015, los años en los que los recortes fiscales se hicieron con mano de hierro, el incremento fue de casi tres puntos porcentuales.

Con todo, la financiación pública de las instituciones académicas también ha caído. En concreto, un 10,73 % desde el inicio de la crisis. Galicia está, sin embargo, por debajo de la media del conjunto de las universidades públicas, que han visto recortada la financiación autonómica un 15,5 % con respecto al 2008. Y aunque hay comunidades cuyo descenso en la aportación autonómica a las universidades es menor que el gallego -en La Rioja ha crecido un 4,16 %-, Galicia está muy lejos de los tijeretazos del 28 % de Castilla-La Mancha, del 25 % de Madrid o del 20,56 % de Navarra.

La financiación estructural por estudiante -financiación autonómica más ingresos por tasas y precios públicos- es en Galicia de 7.475 euros, por encima, a razón de unos 400 euros por universitario, de la media de las universidades públicas.

Cambio de tendencia

De todos modos, por fin hay un cambio de tendencia. Los datos sobre los que se basa el informe de la Conferencia de Rectores, correspondientes al 2015, muestran que por primera vez desde el estallido de la crisis la financiación autonómica ha crecido. En Galicia lo ha hecho un 2,56 %, algo por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 3,86 %. Castilla-La Mancha, la comunidad que más recortó la financiación, es también la que más la ha incrementado, un 14,22 %.

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